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Probamos la famosísima y agotadísima barra de labios de Kylie Jenner

Vanitatis Vanitatis 22/08/2016 Marita Alonso

Intentar comprar las barras de labios de Kylie Jenneres una misión (casi) imposible. Se agotan en cuestión de minutos ('La insoportable levedad del ser', de Milan Kundera, cobra un nuevo significado cuando crees haberte hecho con uno y ves cómo desaparece de la cesta de la compra ante tus ojos capitalistas) y las redes sociales están plagadas de 'wannabes' de Jenner con su labial mate correspondiente. 

Mi obsesión con las Kardashian (y la señorita Kylie Jenner, a base de infiltraciones y filtros fotográficos de Instagram, es tan Kardashiano más que sus hermanastras) fue la responsable de mi obsesión con sus barras de labios en tonos mate. Pese a haber leído terribles críticas acerca de la calidad de los productos, mi miedo a quedarme sin ello estalló por los aires cuando vi el 'lip kit' del color Exposed de Kylie en el bolso de una compañera de trabajo, que confesó haberse gastado 80 euros en los modelos Dead of Knight, Exposed y Kymajesty.

“Creo que tienen que trabajar un pelín en la fórmula (y en el olor a 'cupcake' de mentira). El Kymajesty es una vergüenza, porque desaparece según te lo aplicas, y el Exposed queda mono... hasta que la mitad se va y la otra se agarra a los labios como si fuera superglue”, me explica. Aunque sus palabras sonaban a advertencia, tenía que probar el Exposed, un labial nude con una tonalidad 100% Kylie Jenner.

​Comienza la hazaña

A las once de la mañana relleno los labios con el lápiz que acompaña al 'gloss' (la textura del lápiz no es especialmente amorosa y empiezo a temer que el experimento devenga en urgencias) y aplico una capa del mate. Su olor dulce es fuerte, pero no resulta desagradable (quizás sea porque vivo a dieta y con hambre constante). Al fin y al cabo, nunca imaginé que las Jenner y las Kardashian llevaran fragancias fresquitas. A escasos segundos de la operación, noto cómo la masa se compacta y la sequedad se instala en mis labios. Pero ante el espejo todo es perfecto. El color es ideal, aunque hay que hidratar bien los labios antes de proceder para evitar un efecto cuarteado. Hidratación mediante, sin embargo, al pasar la lengua sobre los labios, tienes la inquietante sensación de que han dejado de ser labios para ser un lienzo poroso.

En la oficina, cuatro chicas alaban el color de mis labios a lo largo del día. Incluso una compañera me pregunta directamente si llevo “la barra de labios de Kylie Jenner”. Es imposible no recordar que llevas el producto, porque la sequedad se hace con los labios y tienes la sensación de tener una medusa instalada en la boca. Dicho lo cual, tras seis horas de la primera aplicación (con su pausita para comer y unos cuantos cafés de por medio) el color sigue intacto, y pese a que soy consciente de que los labiales que permanecen impasibles suelen deber su durabilidad a la presencia excesiva de ingredientes que harían palidecer a la Organización Mundial de la Salud (OMS), me obsesiono con tenerlos todos (qué quieren que les diga: a mí eso del Pokemon Gome da completamente igual).

Antes de abandonar mi puesto de trabajo, juego con fuego (o con mi salud) y aplico una segunda capa sobre mis ahora desérticos (pero monísimos) labios para que aguante hasta la noche. En la oficina me avisan de que voy a llorar para quitármelo cuando llegue a casa.

© Externa

Como soy una rata y sé que ColourPop es la firma que fabrica los labiales de Kylie Jenner (su fórmula es idéntica), corro a la web para hacerme con mil diferentes. Por seis dólares cada uno (ante los 29 de Kylie), no puedo perder nada (quizás mis labios, claro). Luego me topo con unos gastos de envío de 25 dólares y me doy cuenta de que voy a tener que conformarme con los productos deNYX o deMaybelline. Porque la conclusión final es que al fin y al cabo, todas son extremadamente parecidas, pero Kylie Jenner solo lleva unas. Las suyas. Pero no tengo paciencia para pegarme con sus fans y comprar unas baras de labios que me secan los ídem, en los que he tenido que emplear cuatro toallitas desmaquillantes para quitarme de encima y que tienen el precio de un MAC. Mañana he quedado para compartir costes y para hacernos con un alijo de labiales de ColourPop en la oficina. 

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