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Sanfermines: guía rápida para disfrutar de la fiesta grande del verano en España

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 05/07/2017 Ángeles Castillo

En julio todos nos volvemos un poco Hemingway y nos entran ganas de gritar aquello de 'París era (es) una fiesta' pero en Pamplona. Y todo porque llegan, ya están aquí, los Sanfermines. Porque el verano no solo es playa, terraceo, chiringuiteo y otros 'eos', sino también chupinazo, encierros, gigantes, cabezudos, conciertos por doquier y todo el frenesí del mundo mundial. Y es que la fiesta en cuestión presume de cosmopolitismo ejemplar. Así las cosas, si quieres soltarte la melena en honor al santo y saber lo que se cuece en este rincón de la España profunda, echa un vistazo a esta guía. Te lo adelantamos: habrás de vestirte de blanco cual novia. Y llevar igualmente algo rojo, el pañuelo y el fajín a poder ser. Desde el chupinazo y hasta el canto célebre del 'Pobre de mí'. ¡Ah!, las sandalias déjatelas para la orillita del mar, conviértete en un fan de la chistorra y aboga por el vaso ancho, tipo sidra, reciclable desde ya. Lo de la operación bikini puede esperar.

1. Los momentos estelares

Todo empieza con el chupinazo (o txupinazo), con el que arrancan las fiestas y que es este jueves día 6 a las 12 h en la plaza del Ayuntamiento. Como en las procesiones de Semana Santa, no hay nada como verlo desde un balcón, privilegio absoluto. Es el momento de lanzarse al ruedo. Aquí y ahora. En cuanto a los toros, no te despistes y te vayas a la hora taurina por excelencia (las 5), porque son a las seis y media (día sí y día también), mejor será que no te pongas la minifalda, y no olvides que si quieres fiesta tendrás que pedirte tendido de sol, el del bullicio y las peñas, y si quieres toros con seriedad, el de sombra. Por supuesto, tendrás que ver los encierros sí o sí, porque no se habla de otra cosa ni antes ni después. Correrlos ya... es otra historia. Tú verás.

¿Correrías el encierro? (Foto: Sanfermin.com) © Proporcionado por Glamouratis ¿Correrías el encierro? (Foto: Sanfermin.com)

Desde luego es para pensárselo. Son seis toros salvajes y seis cabestros que los guían durante una carrera de 875 metros que va de la cuesta de Santo Domingo a la plaza de toros y que dura entre 2 y 3 minutos. Todos los días del 7 al 14 de julio en pleno fiestón, 8 de la mañana. Llegan a correrlos hasta 2000 personas. Al santo patrón, como es natural, también se le honra: se le saca en procesión por las calles del Casco Viejo y se le cantan jotas en su día (el 7), a las 10 h, además de encomendarse a él antes de cada encierro. Todo el mundo quiere a San Fermín.

2. El recorrido (tuyo, no de los toros)

Esta vez se trata del periplo sanferminero que suele suceder y que le lleva al profesional de la fiesta por lo mejor y más florido del Casco Viejo. Queremos decir por la calle Comedia, la de San Nicolás, los aledaños de la plaza de toros y la plaza del Castillo, con mención especial a la calle Estafeta. Para recalar en el hotel La Perla, donde estuvo Hemingway, la churrería centenaria de La Mañueta (de 6 a 11 h) o en el Catachu, donde sirven las legendarias magras con tomate y hay menús fiesteros especiales; merendar un contundente bocata casero en los toros y regalarse un txuletón (con tx) en El Zaldiko, típica sidrería donde ponerse las botas.

San Fermín también es una fiesta muy familiar. (Foto: SanFermin.com Kukuxumusu© Javier Martinez de la Puente/Zubiko.com) © Proporcionado por Glamouratis San Fermín también es una fiesta muy familiar. (Foto: SanFermin.com Kukuxumusu© Javier Martinez de la Puente/Zubiko.com)

Todo por consejo de Mikel Urmeneta, alma pater de Kukuxumusu, que no solo vende camisetas como churros con los personajes que fabrica la fiesta, sino que además edita algo así como una guía más que oficial del evento y un tanto canalla (Sanfermin.com). Este crack de los Sanfermines es quien recomienda las dichas magras porque en su opinión es la forma de no derrumbarse el día 15, así como "un cubata anacrónico en el precioso Casino Principal", una de las sociedades culturales más antiguas de España. A esta carta hay que añadir las copas, que empiezan en la sobremesa, en el Casco Viejo, donde sea, y por supuesto los pintxos, los del Caballo Blanco, La Botería o el Gaucho, que es "alta cocina en miniatura". El comer y el beber se vuelven, ya lo verás, muy ambulantes.

3. Costumbres patrias y un Guiri Day

Sí, esto es la España profunda. La que amó Hemingway y siguen amando los extranjeros que se lanzan cada mes de julio a darlo todo a la calle Estafeta y alrededores. Ya no son aquellos carniceros que acompañaban a los ganaderos a guiar a las reses in illo tempore y terminaron instituyendo este ritual, sino una especie de Babel entregada en cuerpo y alma al jolgorio definitivo. Así que Pamplona homenajea a San Fermín y también al extranjero como parte esencial de la fiesta y por haberla llevado más allá de nuestras fronteras, y lo hace con un premio al Guiri del Año y una comida con los premiados de todas las ediciones en la que se cumple el sueño del idioma universal hablando cada uno el suyo propio. Porque este es el lugar para conocer a ingleses, mexicanos, franceses, italianos y hasta australianos. Los Sanfermines no tienen fronteras. Íbamos a decir ni barreras, pero eso sí, por los toros.

A Pamplona hemos de ir... (Foto: © Javier Martinez de la Puente/Zubiko.com) © Proporcionado por Glamouratis A Pamplona hemos de ir... (Foto: © Javier Martinez de la Puente/Zubiko.com)

4. Dónde dormir (o dormirla)

La estampa de San Fermín no solo es la de los encierros o esa otra de la multitud esperando con ansia el chupinazo, sino la de los perjudicados (o no) durmiendo la mona como benditos por los rincones. Los supervivientes. Y es que se puede coger la horizontal en los jardines -no así acampar-. Los mejores lugares son el parque de la Vuelta del Castillo, la hierba debajo del Redín, en los fosos de la muralla, saliendo por el portal de Francia a la derecha, o la Media Luna, pero hay que recordar que hace frío y hasta puede llover. Y, claro, siempre están los hoteles (la Perla, el Yoldi, el Tres Reyes, el Maisonnave, el Europa, el Leyre, el Eslava, el Avenida... son los clásicos), hostales (el Navarra, el Pamplona...), campings, pisos de alquiler y habitaciones (Alojamiento Pamplona, Hostelet o Alojamientos Acella), si es que queda algo libre, que por estas fechas se consigue el lleno total. Hay quien reserva de un año para otro. Aquí no se puede llegar y, nunca mejor dicho, besar el santo.

La fiesta desde el Gran Hotel La Perla. © Proporcionado por Glamouratis La fiesta desde el Gran Hotel La Perla.

5. Toda una aventura

Si eres de los Indiana Jones de San Fermín, que los hay a patadas, y te enganchas a la aventura sin reservas ni nada que se le parezca, puedes ducharte en la Casa de Baños y Lavandería Pública (C/ Hilarión Eslava, 9); dejar la mochila o la maleta en la consigna pública que se habilita en las escuelas públicas de San Francisco, también en el meollo de todo, y con probadores para cambiarse de ropa, y darte un bañito en la piscina para quitarte los excesos y el calor. Las de Aranzadi pillan cerca. No descartes el pernoctar fuera de la ciudad: en el hotel Don Carlos, en Huarte, o en el Andía, en Orcoyen. Ni disfrutar como si no hubiera un mañana, que es lo suyo, con un programa de fiestas para aburrir pero al revés. Luego ya dirás eso de 'pobre de mí', versión pamplonica del 'que me quiten lo bailao'.

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