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Seis casas rurales con encanto en España donde buscar la sombra

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 02/08/2017 Ángeles Castillo
© Externa

Recurrimos a la madre naturaleza para ponernos a salvo del calor y ese sol abrasador al que adoramos en verano sobre todo cuando se pone. La Pachamama, como la llaman los incas, nos presta sus sombras. Estas casas rurales con encanto que hemos encontrado aquí y allá, las sombrillas. Vamos a pasar unos días de campo. En Almería, Málaga, Alicante, Gerona, A Coruña y Badajoz. Un picnic a lo grande con pernoctación y alevosía.

1. La Almendra y el Gitano, en Agua Amarga

Hay sitios a los que no se va sino que se vuelve y este es uno de ellos. El Cabo de Gata (Almería), concretamente Agua Amarga y más concretamente aún el caminito que conduce a la cala del Plomo, que es una de las hermosuras, junto a la del Enmedio, que nos deparan estos semidesérticos, volcánicos y apabullantes parajes. Es justo donde se encuentra esta casa con nombre de historia de amor que te brindará la sombra. Aquí no hay ruidos ni carreteras ni edificios mastodónticos ni hormigón. Reina la paz y, por qué no decirlo, la belleza.

Un oasis en el Cabo de Gata. © Proporcionado por Glamouratis Un oasis en el Cabo de Gata.

Te encontrarás: habitaciones con puertas de entrada exteriores y con terraza, un horizonte de montañas "rechonchas", un salón comedor con vistas al aljibe, al amanecer y el atardecer en un regalo de 360 grados que incluye fuente, palmeras y una piscina diciéndote ven (y tú dejándolo todo).

Un buen plan: lanzarte a recorrer los senderos que atraviesan el corazón del parque natural y que tanto te recordarán a la luna (y al sol). Esto significa playas exóticas, calas vírgenes y torres vigía.

Precio: desde 106 euros.

2. Mas del Mar, en Sant Pere Pescador

En aquella localidad mítica que suena a Dalí, Sant Pere el Pescador, encontramos esta casa con solera, desde 1651, a solo doscientos del mar. Está dentro del parque natural Aiguamolls de l'Empordà y entre los de Cap de Creus y las islas Medas, reino de los delfines, las tortugas marinas y los caballitos de mar. La misma playa de Mas del Mar es de arena blanca y muy fina en una costa virgen buena también para practicar surf.

Una masía en el Alto Ampurdán. © Proporcionado por Glamouratis Una masía en el Alto Ampurdán.

Te encontrarás: una casa con encanto, porche con vistas al mar, jardín con estaque, terraza solárium y piscina.

Un buen plan: otras playas como las de Sant Pere Pescador, la de las Dunas o la de Can Comes, el río Fluvià, el paraje natural de la Albera o la reserva marina de las islas Medas. Tanto para ver.

Precio: desde 121 euros.

3. Cortijo Capellanía, en Yunquera

De un parque natural a otro, el de la Sierra de las Nieves, que también se las trae, con el as en la manga de los pinsapos (esos abetos raros). Y tiramos porque nos toca para ir a dar con este cortijo típico andaluz del siglo XVII en una finca de 200 hectáreas que ni la Pantoja; es un decir. Y ya no es solo su tronío, sino su proximidad a la excelsa -no podemos expesarlo sino así- ciudad de Ronda, a solo 28 km de distancia, y a la Costa de Sol, para los amantes del verano marbellí y otras millas de oro.

Un cortijo típicamente andaluz en plena Sierra de las Nieves. © Proporcionado por Glamouratis Un cortijo típicamente andaluz en plena Sierra de las Nieves.

Te encontrarás: un cortijo con tres casas rurales, una de cinco habitaciones y dos de dos, todas ellas con techos con vigas de madera de más de cuatro metros de altura, según la arquitectura original, con muebles y cuadros antiguos y toques actuales. Se suma la bendición de una piscina de agua natural, rodeada de vegetación, zona de barbacoa, porche 'chill out' y mesa de ping-pong.

Un buen plan: hemos hablado de la ciudad del Tajo (no el río), pero no de los pueblos blancos, ya en Cádiz, que bien merecen una ruta. Setenil de las Bodegas, Olvera, Arcos de la Frontera o Zahara de la Sierra (esta vez no de los Atunes). Y sin salir de la finca se puede visitar a las yeguas y potros que andan en libertad, hacer una ruta a caballo, dar un paseo o coger la bici.

Precio: 300 euros por día para 10 personas.

4. Finca El Pao, en Jijona

Sí, donde el turrón de Alicante. En medio de la naturaleza, donde se expande la sierra del Cabeço d'Or, que llega a los 1.200 metros y avanza perpendicular al litoral, se halla esta finca que ofrece autenticidad y tranquilidad como un tesoro. Eso y mucho silencio. El Pao está a 600 metros sobre el nivel del mar, pero a media hora escasa de aquellas playas arenosas.

Un refugio de lujo en Alicante. © Proporcionado por Glamouratis Un refugio de lujo en Alicante.

Te encontrarás: una casa rural para diez con piscina natural, sauna finlandesa, jacuzzi y terrazas privadas con hamacas. Justo lo que buscabas.

Un buen plan: salir al campo a andar camino de la Font Roja o la sierra de Mariola, o echarse al mar y cruzar en barco hasta la bonita isla de Tabarca. No hay que perdérsela.

Precio: desde 55 euros por persona y noche.

5. Finca Villa Juan, en Ribera del Fresno

En la comarca de Tierra de Barros, Badajoz, en ese paraíso natural que es Extremadura. Es el marco de esta casa rural con aires palaciegos, en medio del pueblo de Ribera pero aislada del 'mundanal' ruido por sus anchos muros, que resguardan un maravilloso jardín, donde abundan las granadas, los naranjos, los membrillos, las higueras y la lavanda, un patio encantador y una piscina. Puede albergar hasta 12 personas (afortunadas). La casa es preciosa.

Así es Finca Villa Juan. © Proporcionado por Glamouratis Así es Finca Villa Juan.

Te encontrarás: unas habitaciones con altos techos, vigas de madera, muebles ingleses y decoración colonial. ¡Ah! y una bodega para probar los vinos de la zona junto a una tapita de ibérico o de queso.

Un buen plan: pasear por Ribera del Fresno, que es un pueblo de casas encaladas de verjas negras, muchas blasonadas, dibujando calles estrechas y rodeado de olivos y viñas, en plena ruta del vino de la D.O. Ribera del Guadiana.

Precio: desde 67 euros.

6. Casa de Barreiro, en Texeiro

Esta es una de esas viviendas en las que nos gusta alojarnos cuando venimos a Galicia. Gallega hasta la médula. Una antigua casa de labranza de mediados del siglo XIX en tierras coruñesas rehabilitada pero conservando todo su espíritu, piedra, madera y teja del país, además de muebles y detalles ornamentales de la época. Por si fuera poco, está a la sombra de castaños centenarios y a pocos metros del río Mandeo. Todo muy bucólico, además con granja en sus 11.500 metros cuadrados y ¡un hórreo!, como manda la tradición.

Piscina y hórreo en Casa de Barreiro. © Proporcionado por Glamouratis Piscina y hórreo en Casa de Barreiro.

Te encontrarás: una casa de cuatro dormitorios dobles, uno de ellos con acceso directo al jardín, terraza, barbacoa, mesa de ping-pong, piscina con hidromasaje y zona de juegos para niños..

Un buen plan: salir a pie o en bicicleta por los caminos en busca de un viejo molino de agua, el río Mandeo o los más alejados Tambre y Ulla, o disfrutar de las playas de Miño y Sada, a un media hora desde la casa. Santiago de Compostela, A Coruña y Lugo quedan a tan solo 51 km.

Precio: 25 euros por persona y noche.

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