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Seis pistas para elegir un entrenador personal (y no equivocarte)

Vanitatis Vanitatis 17/02/2016 María Borja

Tanto si estás en forma como si hace años que no pisas un gimnasio, tanto si estás en tu peso como si te sobran unos cuantos kilitos y tanto si buscas tonificar como si sueñas con perder grasa, es posible que pienses que ha llegado la hora de ponerte en manos de un entrenador personal. De alguien que te coja por banda y te ayude a modelarte y a moldearte. A encontrar y definir los músculos que se esconden bajo tu piel. 

Pero la tarea de encontrar a ese entrenador no siempre resulta fácil. En estos momentos, la oferta es poco menos que infinita: por una parte, los gimnasios cuentan con sus propios monitores que, además de estar en sala, también se ofrecen a entrenar a socios de forma individual; por otra parte, cada vez hay más preparadores 'free-lance': su nombre corre de boca en boca y cuentan con una cartera personal de clientes, a los que entrenan a domicilio o en gimnasios. 

Un, dos, tres... ¡arriba! © Proporcionado por Glamouratis Un, dos, tres... ¡arriba!

¿Cómo elegir el mejor? Lola Caballero, entrenadora personal y 'coach' nutricional, nos explica que "no es tanto elegir 'el mejor', sino el que más nos conviene a cada uno. Un mismo preparador puede ser excelente para alguien que busque ponerse en forma para una maratón, y muy poco eficaz para una mujer que quiere recuperarse tras un embarazo, por ejemplo". Y nos propone las siguientes pistas que tenemos que tener en cuenta:

Empatía.

 "El entrenador debe ser capaz de ponerse en tu lugar y entender tus circunstancias", explica Caballero. Así es: no se trata de clases colectivas en las que los alumnos deben adaptarse al monitor, sino individuales; por eso, "es el entrenador el que tiene que adaptarse a las necesidades de su cliente". Al fin y al cabo, aquí se premia la flexibilidad, el tener cintura (y nunca mejor dicho). "Además, en muchas ocasiones tenemos que ofrecer ayuda emocional; en esos casos, es importante que el cliente vea en nosotros un apoyo. Yo, por ejemplo, hace años tenía sobrepeso; eso me permite hoy entender a quienes sufren por tener unos kilos de más".

Que no falte el humor © Proporcionado por Glamouratis Que no falte el humor

Realismo. 

Pregúntate qué quieres, qué necesitas, qué puedes conseguir. "Hay veces en las que el objetivo está muy claro: es el caso de quienes se preparan para una oposición o para un reto deportivo determinado -continúa Lola Caballero-. En esos casos, definir un entrenamiento es sencillo, pero a menudo el cliente no termina de saber qué es lo que quiere". En esos casos -los más habituales-, su consejo es "dedicar un tiempo de reflexión para hacernos la pregunta de qué nos gustaría conseguir: adelgazar, fortalecer, definir...; el entrenador tendrá que ayudarle a ver si lo que quiere es lo que necesita, y también a identificar sus capacidades para ver qué puede realmente conseguir y en cuánto tiempo". 

¿Qué necesitas? ¿Qué quieres conseguir? Mírate al espejo y hazte la pregunta © Proporcionado por Glamouratis ¿Qué necesitas? ¿Qué quieres conseguir? Mírate al espejo y hazte la pregunta

Vocación. 

A menudo, los 'personal trainers' que ofrecen los gimnasios no están en ese trabajo porque sea su vocación, sino porque no han encontrando empleo en otro tipo de actividad deportiva. "No significa que vayan a trabajar mal, pero siempre es preferible encontrar un entrenador personal que esté apasionado con su trabajo; esa pasión será la que le lleve a involucrarse con el cliente y a seguir formándose día tras día". 

Brad Pitt... ¿te imaginas? © Proporcionado por Glamouratis Brad Pitt... ¿te imaginas?

Formación. 

En esta misma línea, interesa encontrar un entrenador que se haya especializado en este campo de la actividad deportiva. "Y que continúe investigando, estudiando, leyendo. Porque esto no es un conocimiento estático, que no evoluciona, sino que constantemente están apareciendo estudios y trabajos que nos permiten avanzar en el diseño de los entrenamientos".

Valor añadido.

 Más allá del entrenamiento en sí, un importante apoyo es que el entrenador tenga sólidos conocimientos de nutrición, "tanto si se pretende adelgazar como si lo que se busca es muscular. La alimentación es un pilar básico en una rutina de entrenamiento; cliente y preparador deben poder hablar con libertad y confianza sobre hábitos alimenticios, así como acerca de las dificultades para llevar una dieta determinada". 

Salud. 

El objetivo final de todo entrenador personal debe ser contribuir a mejorar el estado de salud de su cliente. "Por eso, no es aceptable que se trabaje con sustancias tóxicas, como anabolizantes o esteroides, por más que puedan ayudar a eliminar grasa o ganar masa muscular. Son veneno para el cuerpo". 

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