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Siempre de moda: cinco vermuterías de Barcelona que no te puedes perder

Vanitatis Vanitatis 04/05/2016 Marga Cerrada

Nacido de la mano de Hipócrates con vocación terapéutica, el vermú es, más que una bebida, una poción mágica cuyos poderes curativos y relajantes se afianzan en Barcelona con fuerza renovada en los últimos años. 'Fer el vermut' aquí no es solo beberlo: es un ritual, una liturgia, uno de esos momentos en los que el tiempo, detenido, se comparte con los más cercanos. Rendimos hoy homenaje a algunas de las antiguas bodegas de siempre, esas que, heroicas, aguantaron las crisis, las guerras y las veleidades de las modas. Y damos la bienvenida con vibrante regocijo a las nuevas incorporaciones que, valientes, toman el relevo.

1. Bodega 1900

Albert Adrià ha visto su sueño realizado. Deseaba Albert una vermutería al lado del Tickets para complementar la oferta de este y dar satisfacción al deseo íntimo de recuperar la esencia de las bodegas de antaño. Con las conservas y los mejores productos de la geografía española, la propuesta de Bodega 1900 se basa en ir al mercado a diario para ofrecer lo mejor en su mejor temporada. A pesar de la barra de mármol de la entrada, no nos llamemos a engaño: esto no es un bar, aquí no se toma el vermú de pie, aquí nos sentamos en cómodas sillas a la mesa. Es el concepto más cómodo y más 'gourmet' del vermú. Ambientado en el siglo pasado, los elementos más tradicionales se fusionan con la tecnología más puntera: el jamón ibérico Joselito comparte su espacio con las aceitunas esferificadas y las algas crujientes rivalizan con la también crujiente empanadilla de cochinillo. Pero me quedo con una caballa en 'sashimi' un poco ahumada (en la que no puedo dejar de pensar) y con un postre de melón con ginebra, vermú blanco y ralladura de lima.

Bodega 1900, el sueño alcanzado de Albert Adrià © Proporcionado por Glamouratis Bodega 1900, el sueño alcanzado de Albert Adrià

Sabores, texturas y presentaciones excepcionales y sublimes, acompañados por un 'coupage' de la casa, negro y servido con naranja, avalan este gran éxito. No existía la Bodega 1900... y Adrià la inventó

Dónde y cuándo: Calle Tamarit, 91  Barcelona. De martes a sábado de 13 a 22:30 h. Domingos y festivos de 12 a 16 h.

2. Morro Fi

Todo comenzó cuando unos cuantos amigos que disfrutaban descubriendo locales donde pasar un buen rato decidieron crear su propio espacio perfecto, aquel que les habría gustado encontrar: un vermú bar con estética sesentera donde tomar unas buenas tapas mojaditas en un excelente y casero vermú negro y una Mahou bien tirada (algo que los madrileños de paso agradecen de verdad). Así nació en la calle Consell de Cent el primer Morro Fi, un pequeño local con barra de mármol blanco y una soleada terracita donde mirar pasar la vida del Eixample barcelonés. De ambiente modernete y 'hipster', acoge a una clientela de proximidad muy satisfecha de tener tan a su alcance esas estupendas croquetas -tan cremosas-, la ensaladilla rusa o las clásicas gildas

Gildas, cervezas y, por supuesto, vermú del rico en Morro Fi © Proporcionado por Glamouratis Gildas, cervezas y, por supuesto, vermú del rico en Morro Fi

Tras el abrumador éxito de este pequeño local, los amigos Marcel Fernández, Guillermo Pfaff y Marc Monzó se aventuraron a abrir otros tres bares más que alegran los fines de semana de la zona alta y la más alta barcelonesa. Y si a ti lo que te gusta es hacer el vermú en casa, en Morro Fi cuentan con gran variedad de productos propios para poder llevarte. 'Packs' y botellas de vermú con serigrafías de Martí Grixé te harán quedar como un señor si las llevas de regalo a tu anfitrión.

Dónde y cuándo: Calle del Consell de Cent, 171, Barcelona. Lunes a sábados , de 12 a 16 h y de 18 a 23 h. Domingo y festivos, de 12 a 16 h.

3. Quimet i Quimet

Apostado en una perpendicular del emblemático Paralelo, Quimet i Quimet es la bodega de toda la vida del Poble Sec. Abierto en 1914 por el primer Quim como tienda de vinos -en la cual se vendía el que ellos mismos elaboraban-, van ya cuatro las generaciones de Quimets que, con gran acierto, sabiduría y talento, han sabido mantener ese espíritu bodeguero de sus inicios y elevarlo a la categoría de templo gastronómico. Entre sus paredes, forradas de arriba abajo con toda suerte de estanterías repletas de vinos, cavas, licores, cervezas de todo el mundo y excelentes conservas, tan solo dos disputadas mesas. Y eso que este minúsculo y abigarrado bar de apenas 25 metros está siempre lleno a reventar. El ambiente, relajado y feliz a pesar de las estrecheces, se nutre con los vecinos de siempre y con guiris bien informados a la búsqueda de esa experiencia inolvidable que han leído en las mejores guías gastronómicas.  

¿Qué más da apretujarse un poco si la recompensa de un vermú con montadito en Quimet i Quimet lo merece? © Proporcionado por Glamouratis ¿Qué más da apretujarse un poco si la recompensa de un vermú con montadito en Quimet i Quimet lo merece?

Además de su oferta de magníficos vinos, vermús -riquísimo Izaguirre de grifo- y cervezas -tienen también la suya propia de elaboración casera-, Quimet i Quimet se ha especializado en unos montaditos excepcionales y únicos; la variedad de sus elaboraciones nos asombra y nos abruma. Siempre nos va a costar elegir. ¿El de salmón con yogur y miel trufada o el de 'foie-gras' con sal volcánica? O quizá sea mejor la torta del Casar con castaña, pero también las zamburiñas con caviar. ¡Que difícil nos lo ponen los Quimet!

Desgraciadamente cierran los domingos y los sábados por la tarde. 

Dónde: Poeta Cabanyes 25.  Barcelona.

4. La bodegueta de Cal Pep

En el barrio de Sants, totalmente desligado de cualquier ruta turística, es la bodegueta de Cal Pep -no confundir con el restaurante del mismo nombre- una de esas pequeñas joyas escondidas de Barcelona. Fundada en 1929, ha resistido en pie pese a los vaivenes de las modas y los múltiples cambios de propietarios. Apenas restaurada, posee el carácter de las bodegas de antaño: las estanterías repletas de viejos sifones, los toneles y la desgastada nevera de madera le confieren un aire entre lo decadente y lo nostálgico. Cuatro mesas de mármol y un suelo materialmente desgastado por el centro completan este bodegón. El vermú de Cal Pep, dulce, muy aromático e intenso, viene con su aceituna y en su vaso correspondiente; es el vermú de toda la vida. Y aquí pocos experimentos con la comida: lo tradicional es religión y la calidad de la materia prima, el primer mandamiento.  

Entre lo decadente y lo nostálgico, así es el estilo que rezuma la bodegueta de Cal Pep © Proporcionado por Glamouratis Entre lo decadente y lo nostálgico, así es el estilo que rezuma la bodegueta de Cal Pep

Aquí se elaboran como antaño las recetas populares que llenan el local hasta la bandera. Fresquísimos boquerones, esponjosos buñuelos de bacalao, los imprescindibles chipirones o las humildes bravas deleitan cada domingo y desde hace décadas a su fiel parroquia. Y para los verdaderos amantes de los clásicos, en la Bodegueta puedes comprar el vino y llevártelo a tu casa a granel y en una bota, como Dios manda.

Dónde y cuándo: Carrer de Canalejas, 12, Barcelona. Martes y Miércoles, de 10 a 15 h.  Jueves y Viernes, de 10 a 15 h y de 17 a 20 h. Sábado y festivos, de 12 a 15 h.

5. Celler de Cal Marino

Nacido a principios del siglo XX como fábrica de gaseosas y reconvertido durante décadas en taller de motos, abre recientemente esta bodega en medio del Poble Sec, barrio con vocación y tradición vermutera. Al rebufo de este gratificante renacimiento de los locales de toda la vida, nos ofrece el Celler de Cal Marino la mejor versión de un clásico actualizado. Barricas de roble y paredes de obra vista le revisten de una atmósfera cálida y acogedora. Las tapas, cabalgando entre la tradición y la modernidad, reafirman este carácter conciliador. Los higos rellenos de 'foie', las papas arrugás con tres mojos o los rollos de cecina con cabrales son los imprescindibles a la hora del vermú.

Es ver esas botellas de sifón del Celler de Cal Marino y viajar a una niñez suspendida en la memoria © Proporcionado por Glamouratis Es ver esas botellas de sifón del Celler de Cal Marino y viajar a una niñez suspendida en la memoria

Entre semana por 15 euros podemos disfrutar de menús maridados, tres copas y tres platos a elegir de entre una excepcional selección. Muy activos en las redes sociales, como se corresponde con los tiempos, hay que estar atentos a las convocatorias de los fines de semana. Los conciertos de jazz en vivo le confieren un carácter único e irrepetible en las noches del Poble Sec.

Dónde y cuándo: Calle Margarit, 54  Barcelona. Martes a Viernes: de 12 a 15:30 h y de 19:30 a 23:30 h. Sábados: de 11:30 a 15 h y de 19:30 a 23:30 h. Domingos: de 11:30 a 15 h.

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