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Todo lo que querías saber sobre el golf y no te atrevías a preguntar

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 23/05/2017 Gloria Bilbao

Quita las penas, ayuda a reducir el colesterol, tonifica los músculos, alegra el ánimo, estimula la autodisciplina...El golfes mucho más que un deporte de pijos y ricos. No hace falta tener dinero para practicarlo. Ni es necesario viajar a Marbella. Es más asequible en todos los sentidos de lo que muchos creen. Y es adictivo, como muchos deportes de precisión: una vez que has atinado en la diana, el gusanillo no deja de picarte hasta que vuelves a intentarlo.

Una de sus ventajas es a la vez un inconveniente: jugar 18 hoyos requiere tiempo, unas cinco horas, durante las que hacemos entre seis y siete kilómetros de estupenda caminata rodeados de árboles y un verdor muy estimulante. Como además vamos concentrados en elegir el palo adecuado para dar el golpe, fijarnos bien en dónde ha caído la bola para no perderla y apuntar bien para meter la pelota en el agujero, se nos olvida lo demás. Todo. Fuera preocupaciones, el golf lo absorbe todo. No extraña que Esperanza Aguirre se haya ido directa a un campo de golf tras dimitir como concejal de Madrid o que importantes gerifaltes comoBarak Obama se escaparan a practicar el swing en cuanto encontraban ocasión.

No solo lo practican los políticos y altos ejecutivos. Entre los 273.527 jugadores con licencia de laReal Federación Española de Golf hay todo tipo de gente y de todas las edades. Es otra virtud golfística: permite hacer ejercicio cuando otros deportes están desaconsejados por la edad o por lesiones. Así que es un buen plan familiar: puedes salir al campo con tus padres y tus hijos. Y luego en el 'hoyo 19' (que es el bar), repasas con entusiasmo infantil los mejores golpes de la jornada.

Cinco razones para aficionarte

Mejor que el mindfulness. Es un gran quitapenas porque el golf ocupa todo nuestro pensamiento mientras lo practicamos. Es una actividad que produce evasión, desconexión mental. Relaja. Además, las endorfinas se emocionan a través de la vista (cambias el asfalto por la hierba) y el ejercicio.

Amable con las articulaciones. Aquí no se maltrata a las articulaciones como en los deportes en los que se salta y se corre. Las virtudes de caminar son muchas, los beneficios atañen a la tensión arterial, la resistencia aeróbica, los niveles de azúcar y de colesterol e incluso al tránsito intestinal.

Accesible. No hace falta viajar a las escarpadas costas del Cantábrico o volar a las islas Baleares. El golf ahora está a la vuelta de la esquina: en España hay más de 600 campos regados por toda su geografía. Claro que hay clubes elitistas y prohibitivos, pero también abundan los centros pequeños (para practicar el juego corto) y los campos públicos en los que solo hay que pagar el green fee (la tasa para salir a jugar) que ronda los 50 euros por 18 hoyos.

Asequible, dentro de un orden. Para poder salir a un campo hay que tener una mínima destreza y para adquirirla hay que recibir clases, así que hay que rascarse el bolsillo. Los precios varían una barbaridad dependiendo del tipo de centro donde lo hagas. Respecto al equipo, para empezar solo te tienes que comprar un guante de golf. Los palos los puedes alquilar y si compruebas que te gusta, te gastas entre 200 y 300 euros en comprar medio juego en una gran superficie o en un sitio de segunda mano. Con la equipación pasa como con los coches, puedes conducir un utilitario o un Rolls Royce. Si te aficionas, un equipo completo incluye: guante, bolsa de palos, palos (4 maderas y 10 hierros), carrito (los hay muy básicos y también buggies eléctricos Mercedes Benz) y zapatos. Con la vestimenta te puedes decidir por prendas de marca o utilizar pantalones sueltos y cómodos y polos de tu fondo de armario. ¡Ojo! En la mayoría de campos no está permitido jugar con camisetas que no tengan cuello ni con vaqueros o chándal. También requieren que el calzado sea específico de golf, no se aceptan las zapatillas de deporte.

Social e individual. Si no encuentras panda para salir a jugar, nada te impide agarrar los palos y lanzarte al campo. Puedes ir solo o sumarte a quien vaya a salir a la misma hora que tú. Así conoces gente y compartes jornada con golfistas de distinto nivel al tuyo. Es un deporte social e individual con las ventajas de las dos cosas.

¿Al campo solo? Por supuesto, nada te impide hacerlo y conocer gente con un nivel diferente al tuyo. (Foto: Tory Burch) © Proporcionado por Glamouratis ¿Al campo solo? Por supuesto, nada te impide hacerlo y conocer gente con un nivel diferente al tuyo. (Foto: Tory Burch)

Cinco cosas que no sabías

Invento escocés. Esta vez no fueron los ingleses sino los escoceses quienes tuvieron la idea a principios del siglo XV. El primer documento escrito que lo menciona es un acta promulgada por el rey Jacobo II en 1457 donde limitaba su práctica. Escocia es una meca golfística: es el segundo país que tiene más campos de golf per cápita; el primero es Islandia. La mayoría de ellos son públicos. Y en Escocia está el campo de St Andrews, el más antiguo del mundo.

Variedad de hoyos. El recorrido de los campos profesionales incluye 18 hoyos, pero muchos solo tienen 9, así ahorran espacio: los jugadores dan dos vueltas. Hay campos pequeños de 9 hoyos de par 3, dos más pequeños y se pueden completar con relativa facilidad con solo tres golpes desde la salida (tee) hasta el hoyo.

Golfdopatía. Hay verdaderos obsesos del golf. Engancha porque es un auténtico placer enchufar un buen golpe y una gozada conseguir embocar la bola con pocos golpes. Es muy habitual hacer una proeza en un hoyo y una pifia monumental en el siguiente. Y eso empuja a seguir intentándolo. Además hay todo un mundo de apuestas relacionadas con el golf. Hay quienes pujan con sus compañeros por quién hace menos golpes durante todo el recorrido u otra modalidad de apuestas (hay muchas). También hay quien se juega dinerales en casas de apuestas.

El suplicio de las bolas. La gran lata del golf es que cuando no das un buen golpe te sales de la calle (la senda verde que te lleva al hoyo) y caes en el rough (se pronuncia /raf/ y son los matojos y campo virgen que rodean la calle). En el rough es difícil localizar las bolas: se calcula que pierdes una media hora buscándolas en una salida de 18 hoyos.Y no siempre las encuentras, así que toca comprar nuevas bolas. Para evitar este engorro han inventado un localizador de bolas por radio frecuencia, un 'gadget' que sale por 330 euros.

Se practica hasta ¡en la luna! Alan Shepard es el protagonista de una anécdota estratosférica. En 1971 dio un golpe de golf en la luna. Millones de personas contemplaron la retransmisión del que probablemente es el golpe más difícil de emular hasta el momento. El palo que utilizó Shepard se conserva en un museo dedicado al golf en Estados Unidos.

© Externa

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