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Vestir (o no vestir) a Melania Trump

Logotipo de Harper's Bazaar Harper's Bazaar 05/01/2017 harpersbazaar.es

Frente al escepticismo de muchos diseñadores, Dolce & Gabbana se apunta a formar parte del armario de Melania Trumpl, publicando un post en Instagram donde muestra su agradecimiento a la primera dama.

Frente al escepticismo de muchos diseñadores, Dolce & Gabbana se apunta a formar parte del armario de Melania Trumpl, publicando un post en Instagram donde muestra su agradecimiento a la primera dama.
© Copyright © 2017 Hearst Magazines, S.L.

Tanto Sophie Theallet como Humberto Leon -la mitad de Kenzo y Opening Ceremony- dejaron clara su postura desde un principio: no piensan vestir a Melania Trump. Ahora, dos de los nombres más importantes de la moda estadounidense se unen al escuadrón que se niega a vestir a la Primera Dama. Por un lado, Tom Ford, quien aseguró que ella no era su imagen y que ya había declinado la oferta de vestir a Melania en anteriores ocasiones (entre otras cosas porque su ropa es demasiado cara). Y, en segundo lugar, Marc Jacobs, seguidor de Hillary Clinton y quien, recientemente, declaró a WWD que no tenía ningún interés en vestir a Melania Trump y que prefiere concentrar su energía en ayudar a aquellos que han quedado dañados por Trump y sus partidarios.

Pero como bien apunta Vanessa Friedman desde el New York Times, dicha negativa pierde valor simbólico desde el momento en que ninguna de estas marcas tiene vía directa con la Casa Blanca y nunca, hasta el momento, han sido una opción a considerar en el armario de la nueva primera dama de los EEUU. Nada al respecto han dicho en este sentido sus hasta ahora diseñadores preferidos, como Ralph Lauren -firma de cabecera de Hillary Clinton durante la campaña electoral-, Michael Kors -para el día de las elecciones Melania escogió un vestido suyo combinado con un abrigo de Balmain, una de sus firmas europeas preferidas junto a Chanel y Louis Vuitton- o Roksanda Ilincic y Emilia Wickstead.

Meridianamente clara está por otro lado la postura de los diseñadores estadounidenses que se posicionaron claramente en favor de la candidata demócrata en su carrera hacia la presidencia: desde el propio Kors, pasando por Calvin Klein, Donna Karan, Vera Wang, Tory Burch, Prabal Gurung y Diane Von Furstenberg, presidenta del Consejo de Diseñadores de América (si bien esta última ha dicho que Melania merece el mismo respeto que sus predecesoras y que la industria de la moda americana debe ser inclusiva y dar ejemplo). Todos ellos hicieron generosos donativos en favor de la candidatura de Clinton lo que no implica necesariamente que se nieguen a vestir en un futuro no muy lejano a la esposa de Donald Trump (si es que no lo han hecho ya). Jeremy Scott, Joseph Altuzarra, los Rag & Bone o Carolina Herrera, por su parte, ya han querido dar a entender que no mezclarán sus respectivos negocios con la política "Melania es ya oficialmente la máxima representante de Estados Unidos. Ya veréis como en dos o tres meses todo el mundo querrá vestirla" declaraba justamente Herrera en una reciente entrevista concedida a The Business of Fashion. Por otro lado, Derek Lam y Phillip Lim han afirmado públicamente que en caso de ser contactados por la Casa Blanca, declinarán amablemente la oferta de prestarle ropa a la primera dama.

Blogueros como Bryan Boy han pedido desde su particular púlpito -Instagram- que firmas como Gucci dejen sus establecimientos en la torre Trump de Nueva York. Una firma escogida precisamente por Melania en uno de los primeros debates presidenciales de su marido -Fendi fue otra de las firmas italianas que quiso lucir en otro de sus enfrentamientos-. Una blusa pussy bow pagada de su propio bolsillo y comprada en la web Net-a-porter, igual que su ya famoso vestido blanco con mangas abullonadas y acampanadas de Roksanda, tal y como confirmó su portavoz a WWD, así como el vestido negro de Roland Mouretque le "copió" a Heidi Klum. Todas estas piezas llegaron a agotar existencias online, como ya había pasado anteriormente con diseños escogidos por Michelle Obama. No hay que descuidar por tanto el potencial de Trump como catalizadora de la industria de la moda en la misma línea de su antecesora; este es un sector que conoce, si no en profundidad, visto el discutible éxito comercial de su propia línea de joyas y relojes, sí muy de cerca ya que además de modelo en sus inicios, ha sido una asidua a Semanas de la Moda y fiestas como la gala del MET o los premios CFDA, además de portada de varias publicaciones de moda, durante los últimos veinte años.

Justamente en la torre Trump tiene una oficina Tommy Hilfiger, el único que hasta hace muy poco se había alineado con los nuevos inquilinos de la Casa Blanca declarando abiertamente que todo diseñador debería sentirse orgulloso de cederle sus diseños a la primera dama (lo mismo que piensa Thom Browne). Las conexiones de Hilfiger con los Trump se remontan a cuando Ivanka, ojito derecho del magnate, ejerció de modelo para la firma junto a otros "niños de papá" como Kimberly Stewart y Balthazar Getty.

Pero hay nuevas firmas del mundo de la moda que han decidido mostrar su apoyo a la nueva primera dama. La última, Dolce & Gabbana, que vistió a Melania Trump durante la fiesta de año nuevo en Palm Beach, Florida. La mujer del presidente Donald Trump lució un vestido negro ajustado, y fue el propio Stefano Gabbana quien compartió la imagen en Instagram, agradeciendo a Melania que contase con la firma italiana para el evento.

De momento, y ante la incertidumbre de si Melania abrazará la moda con la misma efusividad -y efectividad- que la moda abrazará a Melania, los Trump han fichado a Stephanie Winston Wolkoff -responsable de la organización de la New York Fashion Week cuando esta tenía lugar en el Lincoln Center y nieta del famoso joyero Harry Winston además de extrabajadora de Anna Wintour- para que se encargue de cerrar los estilismos del baile inaugural que se celebrará el próximo día 20 de enero en Washington.

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