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Viaja a Portugal: cinco quintas de ensueño para enamorarte más del país vecino

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 12/07/2017 Ángeles Castillo
© Externa

Vayas al Algarve, a la Costa Vicentina, al Alentejo marítimo o al del interior, rondes a Lisboa por ejemplo por Ericeira, te dé por seguirle los pasos al Tajo cuando no al Duero o te armes de valor y te aventures por las callejuelas del bellísimo Óbidos, tomado por los turistas (a nadie le amarga un dulce), el caso es que Portugal te arrebatará. Sigue siendo muy a la antigua, pensamos por ejemplo en los bordados de Portalegre o en los de Arraiolos, o sin ir más lejos en el tranvía que hace más literaria la capital, y eso es, reconozcámoslo, impagable. Abrazados ya a lo vintage, nos vamos de quintas al país vecino, esas fincas campestres consagradas al descanso total en medio de la naturaleza. Conclusión: nos enamoraremos aún más (de Portugal). Ya lo verás.

1. Quinta dos Raposeiros, en Ericeira

Quinta dos Raposeiros, lujo moderno. © Proporcionado por Glamouratis Quinta dos Raposeiros, lujo moderno.

A un pasito de ese pueblo tan encantador, y lo subrayamos, que es Ericeira, que además está junto al mar y en las inmediaciones de Lisboa -a solo 50 km- y Sintra -a 40-, se alza esta modernísima quinta -no todas iban a ser 'viejas'- que promete relax entre los árboles que pueblan sus 11 hectáreas de pura naturaleza. Un retiro en el que se despliegan cuatro apartamentos y seis habitaciones dobles de tipo premium, una piscina y un espacio para la barbacoa y la sobremesa. Para los que quieren movimiento, hay bicicletas, skate park y la posibilidad de surfear (en el paraíso) o salir a pescar en barco. También yoga y masajes. El bucólico paisaje invita a ello. Aquí te sentirás de vacaciones vacaciones (por partida doble). Precio: desde 115 euros.

2. Quinta das Mercês, en la isla de Terceira

La Quinta das Mercês es toda una tentación en las Azores. © Proporcionado por Glamouratis La Quinta das Mercês es toda una tentación en las Azores.

Saltamos al archipiélago de las Azores, al tinglado marítimo de la Macaronesia, que suena tan exótico y tan veraniego que no se puede aguantar, allí donde se va siempre el 'hombre del tiempo' en busca del anticiclón, a 1500 km de Lisboa. Aterrizamos en la isla de Terceira para pernoctar y más en la Quinta de Nossa Senhora das Mercês, que es lujo localizado en la zona protegida del Monte Brasil y va desde el mar hacia el interior a lo largo y ancho de 35 hectáreas. Mucho ambiente marítimo y vegetación atlántica para dar más brío a un conjunto arquitectónico que goza de un gran valor cultural e histórico. De hecho, la finca original es del siglo XVI, cuenta con capilla y es uno de los dos ejemplos de arquitectura señorial que quedan en las afueras de Angra do Heroísmo, la principal ciudad de Terceira. ¿Descansar? Eso está hecho. Precio: desde 125 euros.

3. Quinta do Mel, en el Algarve

La Quinta do Mel sigue siendo una explotación agrícola (además). © Proporcionado por Glamouratis La Quinta do Mel sigue siendo una explotación agrícola (además).

Tarde o temprano teníamos que dejarnos caer por aquí, concretamente por Olhos de Agua, que pertenece a Albufeira, y se encuentra en el Algarve central. De nuevo otro pueblo pintoresco, donde los pescadores aún remiendan sus redes frente al mar, rodeado de tentadoras calas arenosas. No menos tentador resulta, ya desde el nombre, esta Quinta do Mel, un agroturismo alojado en un edificio centenario que ha respetado la arquitectura y los materiales típicos algarvianos, sumando sistemas modernos de sostenibilidad medioambiental y eficiencia energética. Hay diez habitaciones con elementos decorativos locales y vistas a Vilamoura más un apartamento, la posibilidad de desayunar a cualquier hora y tomar té y galletas caseras en la habitación por las noches. Nadie te quitará la emoción de habitar una finca agrícola con todas las de la ley: hierbas aromáticas, corcho, ovejas, frutas y verduras. Y, como cabía imaginar, tienen tienda goumet. Para colmo al ladito, y a juego, está la playa de los Tomates. Precio: desde 90 euros.

4. Quinta das Lágrimas, en Coimbra

La Quinta das Lágrimas por dentro. © Proporcionado por Glamouratis La Quinta das Lágrimas por dentro.

No podía faltar la leyenda tratándose de un edificio de semejante tipo y condición. Fue parada y fonda de reyes y emperadores y no solo, porque en la Quinta das Lágrimas (el nombre se las trae) se fraguó la historia de amor prohibido entre el príncipe Pedro e Inés de Castro. Toma literatura. Hasta los jardines guardan un canal conocido como Cano dos Amores. Pues el santuario de marras tiene 17 habitaciones ubicadas en el ala del jardín, rodeadas de agua y vegetación, entre las que se incluye la suite Pedro & Inés; otras seis en el palacio original, de aire romántico, incluida la del Rey, y 14 dobles y una suite en el ala del spa, con vistas a Coimbra o al jardín botánico. Nos encontramos en la noble ciudad universitaria portuguesa, nada menos, en la margen izquierda del río Mondego, en un palacio del XIX, hoy hotel de lujo, rodeado de bosque. Precio: desde 94 euros.

5. Quinta do Miguel, en Sesimbra

De Troya a Setúbal y de Setúbal a Lisboa, pasando por la Quinta do Miguel. © Proporcionado por Glamouratis De Troya a Setúbal y de Setúbal a Lisboa, pasando por la Quinta do Miguel.

Pongamos que venimos del maravilloso Comporta y hemos recorrido Troya buscando la paz y que ahora estamos en la península de Setúbal, en ese requiebro que hace el mapa desde el sur antes de plantarse en la mismísima Lisboa. Hay otro Portugal que no es Faro ni Tavira ni Oporto ni Cascais. En Aldeia do Meco, en Sesimbra, una encantadora villa marinera de fachada atlántica, se halla esta quinta plagadita de flores y de árboles, compuesta por una casa grande, dos apartamentos y dos casas menores, en un terreno de 12 hectáreas, cuyos huéspedes, muchos, a menudo terminan coqueteando con el surf y no digamos perdiéndose en sus infinitas playas y alrededores (el estuario del Sado o la sierra de Arrábida). El magnetismo está asegurado. A ello contribuye también el estilo sofisticado y minimalista de la quinta, que presume de jacuzzi y piscina. Este mar, no hay que olvidarlo, es salvaje. Precio: desde 157 euros.

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