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Vive tu propio Arco: ocho bares en los que te sentirás un artista

Vanitatis Vanitatis 25/02/2016 Ángeles Castillo

Si sabes hacer la o y hasta la e y la i con un canuto, si te fijas en lo que cuelga de las paredes y lo que toca techo tanto o más que en lo que reza la carta, y si eres de los que no te importa que las musas no te pillen por banda trabajando, sino al revés, con tal de que te pillen, estos bares están hechos para ti. Para tus hechuras de artista. Tienen el efecto de la bahía de Port Lligat sobre Dalí o de Antibes para Picasso. Corren tiempos de arte contemporáneo. Arco ya está aquí. Vívelo a tu manera, también fuera de Ifema y de Madrid.

1. Taberna Arzábal: en el cielo de Miró

O lo que es lo mismo, en el Reina Sofía, que es el museo en el que está alojada esta sucursal de la alabadísima Taberna Arzábal, que ya es más un centro de peregrinación que un restaurante al uso. Con otros dos hermanos: Club A y Lovnis. Pídete: ciervo asado en salsa de chocolate y frutas ácidas. Dónde: C/ Santa Isabel 52. Madrid. 

Este Arzábal está en territorio de las musas © Proporcionado por Glamouratis Este Arzábal está en territorio de las musas

2. Banzai Sevilla: Picasso también amó Japón

Lo que se sirve sobre la mesa es japonés, así que el espíritu no puede ser sino de vanguardia. Dos plantas más terraza con mucho arte y un canto al reciclaje para tomarse una copa, comer o cenar, de manera formal o informal. Además, está en el mismo edificio que el Microteatro. Pídete: 'rolls' creativos. Dónde: C/ José Gestoso, 3. Sevilla.

El Banzai de Sevilla, más madera © Proporcionado por Glamouratis El Banzai de Sevilla, más madera

3. Boho Bar Madrid: como odaliscas de Matisse

El sueño de unos viajeros de tomo y lomo hecho realidad. La fusión no ya en la cocina sino en el espíritu. Marrakech, Ibiza, la India, Japón y Nueva York metidos en el mismo saco. Bohemio de sobra para tiempos artísticos. Dado el ambiente, la comida se adivina, y es, mediterránea y su coctelería con k, coktelería. Pídete: una de sus ensaladas atrevidas y coloridas. Dónde: C/ Colmenares, 13. Madrid.

Ibicenco, marroquí, indio, neoyorquino... Así es el Boho © Proporcionado por Glamouratis Ibicenco, marroquí, indio, neoyorquino... Así es el Boho

4. Frank’s: esa sofisticación de hotel a lo Warhol

Los amantes de esos hoteles donde entran ganas de pintar, de leer o sencillamente mirar al ritmo de una música envolvente se sentirán como en casa en el Frank’s, que tiene nombre de garito de los que hacen época y además en el hotel Arts, varado en la orilla del mar. Pídete: un cóctel o una copa de champán. Dónde: Carrer de la Marina, 19-21. Barcelona.

Aquí se habría sentado Andy Warhol a tomar la primera de las últimas copas © Proporcionado por Glamouratis Aquí se habría sentado Andy Warhol a tomar la primera de las últimas copas

5. Malmö: a la sombra del dandy Nils Dardel

Detrás de un nombre de ciudad sueca era de imaginar la comida saludable, orgánica, autóctona, vegetariana y crudivegana. Todo muy creativo, en la cresta de la ola (mediterránea) del diseño más actual, y en un entorno tan escandinavo como las valkirias o el pintor dandy que viajó mucho y bebió más Nils Dardel. Sus años 20 fueron loquísimos. Pídete: enrollado de milhojas de berenjena con queso scamorza, tomate seco y tapenade. Dónde: C/ Sueca, 46. Valencia.

El Malmö es un rinconcito sueco en la siempre a la vanguardia Valencia © Proporcionado por Glamouratis El Malmö es un rinconcito sueco en la siempre a la vanguardia Valencia

6. Nerua: en las tripas de Frank Gehry

El intríngulis del museo que vistió de titanio la ría del Nervión. Algo así es el restaurante Nerua, donde el chef Josean Alija practica una cocina local que nace en las huertas, las granjas, el mar. Mucha vanguardia aquí y mucha raíz. Pídete: su menú degustación de 9, 14 o 21 productos. Con retahílas como la de ostra, borraja, jugo de cebollino y hierba limón. Dónde: Museo Guggenheim. Av. Abandoibarra, 2. Bilbao.

El espíritu del Guggenheim está también en el Nerua © Proporcionado por Glamouratis El espíritu del Guggenheim está también en el Nerua

7. Ombú: desmontando a Miquel Barceló

Comer, sonreír, divertirse... en este restaurante a la sombra del ombú, el árbol centenario de la plaza de la Reina originario de la Pampa que los mallorquines llaman 'bellahombra', para antes y después de la playa, del mar, de dibujar la isla, llenándose todo de caracolas y de conchas, y robándole, en fin, el imaginario al de Felanitx, Miquel Barceló. Pídete: minicornete de atún, wasabi y manzana ácida. Dónde: Passeig del Born, 5-7. Palma de Mallorca.

El Ombú es mallorquín a la manera de Miquel Barceló © Proporcionado por Glamouratis El Ombú es mallorquín a la manera de Miquel Barceló

8. Laverónica: como en el vergel del aduanero Rousseau

Sobran las palabras: Laverónica es tan artístico/a © Proporcionado por Glamouratis Sobran las palabras: Laverónica es tan artístico/a

Pequeños artesanos y artistas emergentes iluminan este local que antes fue La Vaca Verónica y ahora es Laverónica a secas y todo junto, en manos de Mariana Gyalui, que ha sido representante de Chavela Vargas, Concha Buika o El Cigala, por eso de las musas. La decoración se debe a Jesús Regueira y su equipo de Neutra: composición de esteras, obra de esparteras andaluzas; mucho objeto de diseño y un cuadro casi altar a Lola Flores. Su cocina exhibe ese apellido tan reconfortador: honesta. Se inclina hacia las copas y la tertulia. Pídete: entraña de vaca asturiana con patatas fritas caseras. Dónde: C/ Moratín, 38. Madrid.

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