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¿Tan importante es ser fiel? Juan del Val cree que no

Logotipo de AR AR 16/11/2017 Ana Santos
¿Tan-importante-es-ser-fiel?-Juan-del-Val-cree-que-no © Miriam Yeleq ¿Tan-importante-es-ser-fiel?-Juan-del-Val-cree-que-no

Ha sido peón de albañil, crítico taurino, entrevistador, guionista, boxeador aficionado, locutor de radio y director de programas de televisión. Ahora, Juan del Val se desdobla en escritor, padre de familia numerosa, corredor de maratones, ironman, antiinstagramer y unas cuantas cosas más. Sin embargo, es conocido por ser, desde hace 17 años, "el marido de Nuria Roca". Y él, encantado de la vida: "Es más guapa, tiene más éxito y reconocimiento y gana más dinero que yo. Siempre ha sido así y a mí me encanta", afirma. Juntos han escrito dos libros –Lo inevitable del amor y Para Ana (de tu muerto)–, pero ahora Juan se estrena en solitario con Parece mentira (Espasa), una novela autobiográfica intensa, sorprendente y provocadora... un cóctel de amor, familia, sexo, mujeres, sentimientos y muchas sorpresas.

Desde el título, Parece mentira, y la cita inicial de Antonio Machado, "También la verdad se inventa", se juega al despiste, pero ¿qué hay de tu vida real y de ficción en este libro?

La novela es cien por cien verdad. Claudio soy yo pero no quería comprometer a terceras personas y he modificado nombres, profesiones y algunos acontecimientos y personajes.

Dices que has contado hasta donde te ha permitido el pudor. ¿Te has autocensurado mucho?

Teniendo en cuenta que no soy una persona pudorosa, sí. Podría haber sido una novela el doble de larga, pero prefiero que la gente se quede con ganas de más.

"A medida que iba relatando mi vida a los demás, me la iba contando a mí mismo"

¿Por qué te has lanzado a contar tu vida?

No es que decidiera: "Venga, voy a contar mi vida", pero durante el proceso de escritura me di cuenta de que este libro me lo debía porque mi evolución y mi vida han sido tan intensas que merecían la pena ser contadas. Ya sé que esto suena a un ejercicio de vanidad enorme, pero a medida que iba relatando mi vida a los demás también me la iba contando a mí mismo. Me ha servido para descubrirme y ha sido una experiencia muy enriquecedora. Me ha costado mucho escribirlo porque todo me salía de dentro: las cosas que me han hecho crecer, las que me han hecho daño, las personas a las que he querido, a las que he hecho sufrir... He llorado una barbaridad, era patético, pero me alegro mucho de haberlo hecho.

En la promoción de la novela se destaca una frase de Nuria Roca que dice: "Nunca pensé que se atrevería a contarlo". ¿Tu mujer no sabía que ibas a hacerlo?

Para escribir esta novela no he pedido autorización a nadie, tampoco a Nuria. Su opinión es muy importante para mí, pero si me hubiera dicho que no, la habría escrito exactamente igual. Lo hablamos al principio y ella me dijo: "Haz lo que quieras", que venía a ser como una aprobación, pero es cierto que a medida que iba leyendo lo que yo le pasaba dejó de hacer preguntas...

¿Y qué opinaba?

Eso debería decirlo ella, pero puedo decirte que como lectora le gustaba mucho y se sentía orgullosa de que lo estuviera contando.

Cosas aparentemente más insignificantes provocan rupturas...

Nosotros llevamos ya mucho camino recorrido y hemos tenido una evolución potente. No creo que exista el riesgo de separación por esta novela. De eso estoy casi seguro.

"La vida me parece un sitio maravilloso, lleno de cosas bonitas y buenos sentimientos"

Una de las primeras sensaciones al leer el libro es que eres un hombre muy afortunado. La cosa no apuntaba bien: sin estudios, sin ilusiones, trabajando en una obra, con episodios de inestabilidad mental...

Estoy de acuerdo en que he tenido mucha suerte porque, aunque haya cometido errores y corrido muchos riesgos, he sido muy querido, y eso te da armas para cambiar tu destino. La oportunidad llegó a través del amor, del amor de mi familia, de la gente que me rodeaba, de mis parejas y, especialmente, de Nuria.

Eras un joven muy infeliz.

Durante una época de mi vida era imposible que fuera feliz porque vivía en un estado de ansiedad permanente. Sentí una bola en el estómago durante años. Cuando ahora pienso en aquella época e intento ver los motivos no encuentro algo objetivamente traumático, pero así era. Con solo 16 o 17 años tenía la sensación de que había perdido todos los trenes, de que no tenía futuro. Me hubiera encantado poder hablar un rato con ese chico y decirle: "Tranquilo", porque lo que menos estaba en la vida era tranquilo.

Sin embargo ahora afirmas ser un hombre muy optimista.

¡Absolutamente! Claro que hay cosas que no me gustan, no me he vuelto loco, pero la vida me parece un sitio maravilloso, lleno de cosas bonitas y de buenos sentimientos.

En un primer momento te salvó la vida ser aficionado a los toros y tener el desparpajo de hacerte pasar por estudiante de periodismo y ofrecerte a un periódico para trabajar.

Cuando pienso en lo que hice para colarme... Salió bien porque tenía la necesidad de mentir. Además, no lo hacía mal. Y también por las ganas de escapar de donde estaba. Fue una excusa fantástica para meterme en un mundo que para mí era impensable y cambiar de vida. Tampoco sabía tanto de toros como creía y tenía unas faltas de ortografía lamentables, pero en seis meses estaba cerrando la página del periódico. Era otra época y había más inocencia.

"Ni se respeta ni se quiere más por ser o no ser fiel a alguien"

Ese mismo descaro te sirvió para conquistar a Nuria durante una entrevista.

Nuria dejó de ser una entrevistada más en el mismo momento en que comenzó la entrevista. Puede sonar cursi, pero pronto entendí que estaba ante la mujer de mi vida. Yo estaba casado y ella tenía novio, pero a los tres meses ya estábamos viviendo juntos. Podría haberse acabado en meses, nadie daba un duro por esta historia, seguramente ni nosotros mismos, pero aquí estamos...

© Proporcionado por AR

Veinte años juntos, tres hijos, largas temporadas escribiendo y trabajando en equipo... Cuéntanos, ¿eso cómo se logra?

Me da una pereza enorme transmitir esa imagen de familia feliz, pero la verdad es que nos gustamos, nos queremos, nos respetamos y nos admiramos mucho, y eso te lleva a hacer las cosas bien. Hemos evolucionado en la misma dirección y nos contamos cómo somos de una manera honesta, pero también cada uno tiene su espacio, eso es fundamental. Yo me voy a montar en bici y ella se va a comer con unas amigas. Y hemos pasado de trabajar juntos cuatro años en la radio a vernos solo los fines de semana porque Nuria está en Barcelona haciendo A toda pantalla en TV3. Me he quedado de amo en casa y estoy a gusto. Saco el lado positivo de tener mi espacio

En Parece mentira afirmas que la fidelidad no te parece imprescindible en una relación.

Ni la fidelidad ni la infidelidad. Yo creo que cualquier opción es válida y respetable. Es una decisión que toma cada pareja, pero ni se respeta ni se quiere más a alguien por ser o no fiel.

Incluso dices que te parece imposible ser fiel.

Creo que es maravilloso poder estar siempre con la misma persona, pero a mí, desde que tengo 17 años, la fidelidad me da una claustrofobia tremenda. Yo lo vivo así, y de otra forma me parece imposible. La gente cree que si eres infiel es que no estás enamorado, pero eso es una tontería que respeto, pero me saca de quicio.

"La infidelidad es muy frecuente, pero existe mucha hipocresía"

¿Y no te parece peligroso?

Me parece más peligroso ser fiel; pero, insisto, que cada uno viva como quiera.

O sea, defiendes las parejas abiertas.

Sí, claro, pero siempre con respeto y sin mentiras. La infidelidad es muy frecuente: no hay más que mirar a tu alrededor, pero existe mucha hipocresía sobre el tema. Me hace mucha gracia que si dices que eres infiel a todo el mundo le gustaría acribillarte a preguntas, pero a mí me ocurre lo contrario: yo se las haría a quien dice ser fiel.

Reconoces que sientes debilidad por las mujeres.

Sí, me fascinan.

Y por el sexo.

Sí, pero ellas me gustan mucho más que el sexo. La verdad es que se me daban bien y, como cuenta Claudio en la novela, son mi único vínculo con el éxito, las que me dan y me quitan valor.

De joven incluso frecuentabas a una prostituta para convertirte en un buen amante.

Mi obsesión era aprender y entender sexualmente a las mujeres, porque cada una es un universo. Siempre me lo pasé bien. Por eso tampoco entendía estar con una sola persona.

"Las mujeres son mi único vínculo con el éxito, las que me dan y me quitan valor"

Tu lado femenino parece potente.

Más que un lado femenino, que lo tengo, es que me siento muy bien con las mujeres porque ellas son las que me importan realmente. Y les he dedicado mucho tiempo (risas). Por ejemplo, la competencia entre hombres nunca la he comprendido: lo de ser el gallo del corral me da mucha pereza. Por eso también las entiendo.

De pequeño eras emocionalmente inestable...

Generaba violencia, me peleaba todo el tiempo, así que después de unos episodios complicados comencé a tratarme. Las enfermedades mentales solo generan sufrimiento y cuando pasas de un dolor intenso a que el mundo te parezca un sitio habitable, cuando ya no agredes ni te agreden, es algo maravilloso y yo lo he conseguido gracias a una larga terapia de psicoanálisis. A mí el psicoanálisis me ha salvado la vida.

Precisamente en una de aquellas peleas conociste a un entrenador de boxeo y te aficionaste a boxear.

Con el boxeo he aprendido muchísimo, porque no hay nada que te coloque más en tu sitio. Ahora hago Ironman [la categoría más exigente del triatlón] y también me pasa, pero con el boxeo es todavía más evidente. Tú te crees que eres alguien y te subes a un ring y te das cuenta de que no eres nadie.

¿Te preocupa cómo te vea la gente a partir de ahora?

Puede parecer una respuesta vanidosa, pero me trae sin cuidado, la verdad. Yo he hecho un ejercicio de honestidad brutal escribiendo esta novela. Supongo que a algunos les gustaré y a otros les pareceré un ser detestable, pero me da igual.

¿No hay nadie que se haya sentido dolido? Por ejemplo, tu hermana no sale muy bien parada.

Creo que queda claro que la quiero mucho, porque es la verdad. Pero no sé si la ha leído ni si lo hará. A mí me interesa mucho la opinión de mi madre y, por supuesto, la de Nuria, pero, a partir de ahí, me da igual. Lo que me ha sorprendido es que muchos de los que la han leído, independientemente de su edad, estilo de vida o sexo, se han sentido muy identificados, y eso me hace pensar que muchas de las cosas que le pasan a Claudio, el personaje, son universales: el amor, el deseo, el miedo...

¿Te inquieta lo que puedan pensar tus hijos?

He pensado en eso, no te creas, pero mis hijos no la van a leer porque yo se lo voy a prohibir. Es broma, pero el mayor tiene 15 años y no creo que sea para él, aunque me encantaría que la leyeran cuando sean mayores, porque es una manera de descubrir a su padre. Desde luego, no soy una persona ejemplar en todos los aspectos de mi vida, pero tampoco tengo nada que ocultar. Soy así y ya está.

¿Tal y como te muestras en tu 'anti Instagram', con fotos en las que te retratas a ti mismo y todo lo que te rodea sin ninguna clase de filtros?

La primera intención era pasármelo bien y la segunda reírme de Nuria imitando sus poses, pero eso ahora lo hace mucha gente y subo más imágenes de la vida real. Por eso te digo que no me importa lo que digan, porque yo no soy tan feo, pero todos tenemos una pinta horrible cuando nos despertamos por la mañana, y yo me atrevo a mostrarlo. Es increíble, pero he hecho un montón de cosas a lo largo de los años y ahora la gente me para por la calle por mi Instagram. La gente se ríe porque se siente identificada y eso me gusta.

¿Repetirás la experiencia de escribir en solitario?

Yo creo que sí. De hecho, ya tengo una novela en mente con un personaje femenino maravilloso. De todo lo que he hecho en mi vida, escribir es con lo que más me identifico. Creo que lo hago bien, me da muchas satisfaciones y para mí es un modo de vida.

Más que 
una familia

© Proporcionado por AR

Como él mismo nos cuenta, lo suyo fue un flechazo. Juan del Val (47) y Nuria Roca (45) se conocieron en 1998 y 19 años después parecen inseparables. Él afirma que cada uno conserva su espacio y huye de la etiqueta de familia feliz, pero lo cierto es que lo parecen: tienen tres hijos (Juan, de 15; Pau, de 11, y Olivia, de 7) escriben libros a cuatro manos y han compartido madrugones para trabajar juntos en la radio.

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