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Estuve viviendo con un maltratador durante años y no me di cuenta

Logotipo de ELLE ELLE 14/06/2017 Anna Pinkerton
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Probablemente lo último que me esperaba como mujer y como psicoterapeuta era mantener una relación con un maltratador. Después de haber estado casada con uno de los hombres más encantadores del mundo, estaba convencida de que mi pareja nunca me haría daño. Creía que si lo hiciera me daría cuenta. Pero no fue así.

Tenía 38 años y no me percaté de nada. Vivía en un mundo lleno de ilusiones y de felicidad absoluta, pero me estaba engañando a mí misma. Su comportamiento fue impecable al principio, pero las señales ya estaban allí y no supe interpretarlas. No podía entender lo que me estaba pasando. Me enamoré de la persona más cruel que jamás he conocido.

Por supuesto, cuando me di cuenta de que mi pareja era un maltratador, decidí dejarle y, aunque eso supuso que me agrediera físicamente, la perspectiva de seguir más tiempo junto a él era algo con lo que no podía vivir. Tuve suerte. Muchas mujeres no son tan afortunadas como yo. Las heridas, aunque dolían y me llevó tiempo recuperarme de ellas, no fueron graves.

¿Cómo pudo sucederme esto a mí?

La intención de los maltratadores es crear la suficiente confusión para que no pienses con claridad y no seas capaz de ver las cosas tal y como son. Al principio aparecen como ángeles de la guarda caídos del cielo y después, poco a poco van cambiando su comportamiento y pasan de ser un compañero maravilloso al hombre más horroroso que has conocido en tu vida.

Mantendrán su papel de "ángel de la guarda" el tiempo que puedan, pero no será mucho. Su necesidad de controlarte acabará imponiéndose. Así que, poco a poco, irás viendo cómo se convierten en personas antipáticas, mezquinas, controladoras, desagradables, agresivas y empezarán a darte asco. La inclinación natural de una mujer es preguntarse "¿qué he hecho para que haya cambiado?" ¡Él mismo te dirá que la culpa la tienes tú! Pero eso es mentira. No ha cambiado. Se está mostrando tal y como es en realidad. Ya no podía aguantar más tiempo sin ser él mismo.

© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

Me moría de vergüenza

Me acuerdo del día que iba paseando por la calle y trataba de intentar comprender lo que me estaba pasando. Recuerdo haberme dicho a mí misma: "Yo diría que esto es maltrato".

Empecé a pensar en cómo era mi relación en realidad, no cómo prometía ser, ni cómo esperaba que fuera sino en cómo era de verdad. Me paré de repente y fue entonces cuando me di cuenta: "¡Esto es maltrato!". Todas sus promesas, sus disculpas (tampoco fueron muchas) y sus excusas se agolparon de repente en mi cabeza y empecé a sentir un miedo desconocido para mí hasta entonces. Estaba atrapada. Estaba atrapada con mis hijos (no eran suyos afortunadamente) por aquel hombre.

No estaba triste ni enfadada, simplemente me moría de vergüenza. ¿Cómo no me di cuenta? ¿Cómo no me había dado cuenta de sus manipulaciones? ¿de lo que él llamaba sus inseguridades? ¿de la historia de su "horrible matrimonio durante 20 años con una mujer frígida"? Era todo mentira.

Mis padres no me educaron para esto. No sabía que cosas como esta pudieran suceder. No sabía de qué iba lo que estaba viendo, pero tenía muy claro que no era normal.

Para el maltratador es muy importante aparentar ser alguien que no es. Es todo una farsa. Por supuesto, al principio nunca se muestran como son realmente, por lo que es muy fácil caer en la trampa.

Las señales de alerta

Cada caso de maltrato es diferente, pero hay una serie de rasgos que caracterizan a un maltratador:

1. Crítica destructiva y abuso verbal

Gritos, burlas, acusaciones, insultos, amenazas.

2. Tácticas de presión

Enfados; amenazas con quedarse con tu dinero; desconectar el teléfono e Internet, quitarte o romperte el móvil, la tablet o el portátil; llevarse el coche; llevarse a los niños; amenazas con llamar a la policía, los servicios sociales o al psiquiatra a menos que cumplas con sus exigencias; amenazas o intentos de autolesión y suicidio; presionarte para que consumas drogas u otras sustancias; mentir a tus amigos y familiares sobre ti; mantenerte al margen de cualquier decisión.

3. Falta de respeto

Ningunearte delante de otras personas; no escuchar ni responder cuando hablas; interrumpir tus conversaciones telefónicas; coger dinero de tu cartera sin permiso; negarse a ayudarte en el cuidado de los niños o en las tareas del hogar.

4. Pérdida de confianza

Mintiéndote; guardando información sobre ti; celos; manteniendo otras relaciones; incumpliendo promesas y acuerdos.

5. Aislamiento social

Control de tus llamadas telefónicas, correos electrónicos y redes sociales; decidir dónde puedes y no puedes ir; impedir que veas a tus amigos y parientes; encerrarte en casa.

6. Acoso

Seguirte; controlarte; no respetar tu privacidad (por ejemplo, abrir tu correo electrónico, mirar tu portátil, tablet o móvil), comprobar continuamente con quién has hablado por teléfono; avergonzarte en público; acompañarte a donde quiera que vayas.

7. Amenazas

Hacer gestos de enfado; intimidación física; hacerte callar; romper tus cosas; golpear las paredes; empuñar un cuchillo o una pistola; amenazar con matar o hacer daño tanto a los niños como a ti; amenazar con matar o hacer daño a las mascotas de la familia; amenazas de suicidio.

8. Violencia sexual

Usar la fuerza, amenazar o intimidar para obligarte a mantener relaciones sexuales; obligarte a tener sexo cuando no quieres; obligarte a mirar material pornográfico; forzarte a tener relaciones sexuales con otras personas; cualquier trato degradante relacionado con tu sexualidad o con si eres lesbiana, bisexual o heterosexual.

9. Violencia física

Puñetazos; bofetadas; golpes; patadas; tirones del pelo; empujones; agarrones por el cuello.

10. Negación

Negar que te esté maltratando; decir que la culpa es tuya; decir que le incitas a hacerlo; decir que no puede controlar su ira; ser amable y paciente de puertas para afuera; llorar y pedir perdón; decir que nunca volverá a suceder.

Si tú o alguien que conozcas está pasando por esta situación, tienes a tu disposición un servicio telefónico de información y de asesoramiento jurídico a través del número telefónico 016 que presta atención las 24 horas del día los 365 días del año.

Anna Pinkerton es autora de Smile Again: Your Burnout, Breakdown and Overwhelming Stress, disponible en Amazon. Anna Pinkerton es terapeuta y experta en trastornos por estrés postraumático. Para obtener más información, visita www.annapinkerton.com.

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