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Se descubre el algoritmo del amor y cómo encontrar una pareja compatible

Logotipo de Los Replicantes Los Replicantes 13/03/2017 Víctor Morales

Si eres un romántico empedernido de los que espera que Cupido te una a tu media naranja con sus flechas de amor, quizás lo de que la ciencia trate de dar respuesta a los temas del corazón te parezca una completa aberración. Sin embargo, sucede: la Escuela Neurocientífica del Amor mata las mariposas revoloteando en el estómago para explicar que todo el enamoramiento es un proceso biológico que funciona mediante un algoritmo.

Recientes estudios científicos del ámito de la neurociencia han demostrado que el amor ha dejado de ser algo casual y desconocido para convertirse en una habilidad que puede ser enseñada. Eso precisamente es lo que pretende esta cuela, formada por un equipo de profesionales e investigadores de la psicología y la neurociencia especializados en Coaching en Sinapsis Interpersonal. "Cuando uno ama, no experimenta algo abstracto o divino, sino que hay algunas sustancias en nuestro cerebro que interactúan", ha explicado Miquel Iglesias, director de la Escuela en España, a FCINCO.

La Escuela Neurocientífica del Amor realiza senarios, conferencias y trainings en los que revelan el secreto para encontrar la pareja perfecta. Todo se basa en un algoritmo que permite a dos personas conocer cuál es su grado de compatibiidad. Algo así como un 'First Dates' pero con más base científica y con menos mamarracheo.

Helen Fisher, antropóloga de profesión y Celestina de vocación, es la creadora de esta fórmula. De su investigacion nacieron dos herramientas: por un lado el famoso Tinder, que se creó a petición de un portal de citas; y el Coching en Sinapsis Interpersonal, que en base a los avances en la neurociencia permite determinar diferentes perfiles sinápticos. Una vez determinado el propio, sólo hay que encontrar uno compatible.

¿Media naranja? No, perfil sináptico

Existen 12 perfiles sinápticos © Proporcionado por Los Replicantes Existen 12 perfiles sinápticos

Eso de perfil sináptico suena, como mínimo, a enfermedad contagiosa, pero en realidad es algo que resulta hasta bonito. Se trata del modo en el que el cerebro establece las conexiones neurales entre algunas sutancias. "Los perfiles sinápticos están divididos a nivel mundial de forma equitativa, todo el mundo puede encontrar a alguien compatible. Si no, habría personalidades que se extinguirían", explica el director de la escuela. 

Existen un total de 12 perfiles y las sustancias en las que se basan son: dopamina, serotonina, testosterona y estrógeno. El predominio de una u otra sustancia es la que determina la forma de ser de cada uno. Así, "los altos niveles de dopamina implican más creatividad, energía, impulsividad. Estos perfiles gustan estar con personas similares. Son las que más parejas y divorcios tienen. Su opuesto: la serotonina. Su abundancia hace a los individuos tradicionales, amantes de la rutina, detallistas; creen en el respeto de las costumbres y les gustan las personas tranquilas. La testosterona hace a la personas más racionales, ordenadas y pragmáticas; y por el contrario, el estrógeno, cuanto más altos son sus índices en un sujeto, más empático, imaginativo, compasivo e intuitivo es".

Generalmente, la testosterona se ha relacionado con el hombre y los estrógenos con la mujer, pero en la neurociencia esto no es así. Ambos sexos tienen niveles personales de cada una de estas sustancias que definen su personalidad y que hacen de una pareja un equipo. "En el caso de John Lennon y Yoko Ono, él tenía más estrógenos y ella más testosterona, pero funcionaban. Tenían este tipo de configuración, por eso fue una pareja muy atacada por la sociedad", ejemplifica iglesias. 

"Todo el mundo necesita estar en pareja"

Conocer nuestro perfil sináptico no ayudará a conocer una pareja compatible © Proporcionado por Los Replicantes Conocer nuestro perfil sináptico no ayudará a conocer una pareja compatible

"Saber a qué perfil sináptico pertenecemos nos influye en todo", asegura Iglesias y es que el director de la Escuela Neurocientífica del Amor en España entiende que aunque no todos los perfiles son compatibles entre ellos,  "todo el mundo necesita estar en pareja, hay algunos que no ven la relación tradicional y monógama como su proyecto de vida y prefieren vivir más, en busca de nuevas experiencias. Sería el caso de quienes tienen altos índices de dopamina".

Conociendo el perfil sináptico de uno mismo, explica, podremos optimizar las relaciones interpersonales y alcanzar el éxito romántico, educativo, profesional y social, pero sobre todo "conocernos a nosotros mismos". 

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