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La impresora 3D que le salvó la vida a un coche histórico de Gran Prix

Logotipo de MichelinMichelin 04/07/2017
© ABC Radio Melbourne/Fiona Pepper

Cuando tenemos problemas con el coche, lo normal es llevarlo al taller para ver qué le ocurre y que sustituirle alguna pieza de repuesto . Sin embargo, cuando el coche en cuestión es un bólido de Gran Prix de 103 años, el asunto no es tan sencillo.

A esto es a lo que se enfrentaba Stuart Murdoch, letrado y juez australiano jubilado, cuando notó que le salía agua del tubo de escape a su Delage Tipo S de 1914.

“Se había abierto una vía de agua en el bloque del motor y había que tomar una decisión: o dejaba estar el coche y que quedase como pieza de museo, o hacía de tripas corazón y me ponía a lo que fuese necesario para hacer un nuevo bloque de cilindros”, le contó Murdoch a la cadena australiana ABC.

Construir un bloque de sustitución mediante métodos ortodoxos de fabricación habría sido tremendamente difícil y costoso. Así que, siguiendo el consejo de Grant Cowie, especialista en restauración de vehículos antiguos, la situación era diferente.

© ABC Radio Melbourne/Fiona Pepper

“Sabía que usar el método tradicional, que implicaba emplear un patrón de madera, hubiera sido prohibitivamente caro, y, como hacer la pieza de fundición era complicado, era posible que se requirieran varios intentos hasta que saliera bien”, comentaba Cowie a la ABC.

El plan de Cowie fue recurrir a la impresión en 3D para fabricar el bloque de sustitución . En la actualidad, la impresión en 3D, el método de fabricación por el cual se aplican muchas capas de material para construir la forma deseada, se usa con frecuencia en la industria automovilística.

Pese a ello, construir un bloque de motor con la ayuda de impresión en 3D era algo que se había hecho muy poco o nunca con anterioridad.

© ABC Radio Melbourne/Fiona Pepper

Complicaba aún más el proceso la propia sofisticación mecánica del motor de 4,5 litros del Delage, que incluíua un árbol de levas doble a la cabeza, cuatro válvulas por cilindro y un sistema desmodrónico de accionamiento de válvulas (como el de las motocicletas Ducati) que produce 110 caballos de potencia. Un sistema de frenos en las cuatro ruedas y una caja de cambios de cinco velocidades completataba este avanzado conjunto.

El Delage Tipo S de Murdoch era uno de cuatro coches idénticos construidos para competir el Gran Prix francés de 1914. Tres de ellos salieron de la parrilla de salida, pero solamente uno la finalizó, quedando en octavo lugar.

El estallido de la Primera Guerra Mundial supuso la interrupción de las carreras automovilísticas en Europa y los coches se vendieron en EE. UU. Al menos uno de ellos llegó a Australia en 1925, donde pasó por varias manos y se utilizó en carreras hasta los años cuarenta, antes de que lo adquiriera el famoso piloto australiano Lex Davison.

Sin embargo, Davison nunca corrió con el Delage, que permaneció aparcado e ignorado durante casi 30 años. Murdoch lo compró cuando aún estaba en proceso de restauración y, hasta el problema de la fuga de agua, disfrutó de muchos años de conducción en general sin contratiempos.

© ABC Radio Melbourne/Fiona Pepper

Para hacer realidad tan ambicioso plan, se le asignó la gestión del proyecto al diseñador industrial Phillip Guilfoyle, y se reunió un grupo de empresas de alta tecnología especializadas en fabricación, escaneado, impresión y metalurgia.

Se escaneó el bloque original con láser, por dentro y por fuera, para crear una imagen digital. Esto ahorró miles de horas que se hubiesen empleado en hacer el patrón, lo que hizo posible completar el trabajo de meses en un puñado de días.

Los datos de escaneo se utilizaron para reparar en el ordenador la imagen digital del bloque. Esa imagen se usó a continuación para crear un bloque de arena. Este es el paso en que intervino la impresión en 3D, ya que fue este el método que se empleó para crear el molde.

Se utilizó el molde para verter en él el nuevo bloque de hierro forjado, que después se trabajó mediante retoques de acabado manual.

“Que yo sepa, esto nunca se había hecho antes en el mundo de la restauración de coches”, dijo Guilfoyle a ABC. “Realmente teníamos que hacerlo, y hacerlo bien, porque se trataba de un ejemplar histórico único que había que preservar”.

© ABC Radio Melbourne/Fiona Pepper

El Delage puso en marcha por primera vez su nuevo motor en diciembre de 2016, tan solo 12 meses después de que comenzara el proyecto.

Fue todo un triunfo para Cowie, Guilfoyle y su equipo; y ni que decir tiene que un gran alivio para Murdoch.

“Lo que se ha hecho entra dentro de la categoría de milagro, es verdaderamente un clon del original”, dice Murdoch. “Tenía fe en ellos y no me han defraudado. Es un logro considerable para todos los que han participado, y, debo decir, un tremendo logro para la ingeniería australiana”.

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