A las terribles pérdidas humanas que está suponiendo la crisis sanitaria mundial provocada por la expansión del coronavirus, se suman las económicas. Ganvam ha echado cuentas y no son nada positivas: el COVID-19 se ha llevado ya 5.000 empleos en la automoción española.

Las estimaciones de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (GANVAM) señalan que la mayoría de estos empleos perdidos corresponden a la distribución del automóvil como consecuencia de contratos temporales y de servicio no renovados.

Las previsiones no son mucho mejores. Desde GANVAM reconocen que el impacto final del coronavirus sobre la economía y el empleo dependerá de una respuesta eficaz del Gobierno; pero temen que la necesidad de permanecer confinados un mes para detener la pandemia deje un saldo de unos 25.000 empleos menos a lo largo del año. Esto sería un 7% del total de trabajadores dados de alta actualmente en el epígrafe vendedores y reparadores de vehículos a motor de la Encuesta de Población Activa.

De esta forma, a sabiendas de que el estado de alarma supondrá prácticamente la paralización completa del consumo privado destinado a vehículos y la reducción al mínimo de los servicios posventa como consecuencia de las restricciones de movilidad.

Las ventas de coches se desploman por el coronavirus

Ganvam pide una flexibilización real de la gestión de los ERTE por causa de fuerza mayor de las empresas de venta y reparación para evitar una destrucción masiva de empleos.

En este sentido, la situación actual evidencia una drástica caída de la actividad, con desplomes de más del 95% en la facturación de los talleres, descensos de más del 60% en las ventas de vehículos usados y bajadas de más del 85% en las matriculaciones, por lo que, a su juicio, "debe admitirse la causa de fuerza mayor sin elevar al extremo la presentación de pruebas".

Además, si bien la patronal confía en que esta crisis sanitaria sea una situación temporal, no hay precedentes, por lo que propone que una vez termine el estado de alarma, se acepte una reincorporación progresiva y gradual del personal sometido a ERTE, ajustándolo al ritmo de recuperación económica.