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Prueba del Mazda6 Signature gasolina 2019

Logotipo de Autocasion Autocasion hace 6 días Rubén Fidalgo
Prueba del Mazda6 Signature gasolina 2019 Rubén Fidalgo © Proporcionado por AUTOCASION HOY S.A. Prueba del Mazda6 Signature gasolina 2019 Rubén Fidalgo

Mazda sigue puliendo su Mazda6 introduciendo nuevas mejoras año tras año. Ahora, con seis años a sus espaldas es ya un modelo veterano, aunque la caída de ventas de las berlinas (arrasadas por la fiebre de los SUV) está haciendo que la vida comercial de muchos de sus rivales también se esté alargando bastante para rentabilizar su desarrollo. El Mazda6 Signature con el motor 2.5 de gasolina de esta prueba ha dejado claro que es un producto muy maduro en el que se han pulido la mayoría de los defectos, muchos de los cuales fuimos nombrando en pruebas anteriores, como el aforador del combustible difícil de leer, la falta de un termómetro de temperatura del motor o el ridículo tamaño de los faros antiniebla.

Se ha mejorado el interior, el confort de los asientos, el aislamiento acústico, la ergonomía de algunos mandos, el tacto de la dirección, los consumos… en definitiva, prácticamente ha mejorado en todo, sólo quedan como defectos elementos que supondrían un cambio drástico en la estructura del coche, como el pequeño acceso que deja la tapa del maletero, que requeriría de un cambio en la carrocería.

Sin duda, ahora es un producto mucho más interesante. Ya lo era antes, pero ahora lo es más y, aunque tenga ya casi 7 años, el diseño del Mazda6 es tan bueno que aguanta perfectamente el paso del tiempo y sigue siendo una de las berlinas más bonitas del mercado.

El Mazda 6 Signature frente a sus rivales

Los rivales naturales del Mazda6 son berlinas como el Volkswagen Passat, Renault Talismán, Peugeot 508, BMW Serie 3, Mercedes Clase C, Audi A4 (por precio, porque por tamaño sería el Serie 5, el Clase E y el A6 ), etc. Sin embargo, sus rivales reales son modelos SUV, que son los que más ventas están robando a las berlinas tradicionales y entre ellos está el Mazda CX-5 en su propia casa que, aunque no tiene el empaque ni el tamaño del Mazda6, sí le está robando mucho protagonismo a esta formidable berlina.

Frente al Passat, el Mazda6 pierde en materia de sistemas multimedia, que es donde más atrasada parece estar Mazda y todas las marcas japonesas en general. Sin embargo gana en calidad real de materiales y fabricación. Si lo comparamos con el Talismán, el francés gana en confort de marcha y en dinamismo gracias al sistema 4Control de dirección en las 4 ruedas, que le da más agilidad que el G-Vectoring de Mazda, pero a la hora de evaluar la calidad de fabricación, los ajustes, los materiales, la calidad percibida a bordo… el japonés arrasa.

El Peugeot 508 es un producto más fresco y eso se nota en algunos aspectos, pero es menos espacioso que el Mazda y a la hora de viajar con todas las plazas ocupadas, los pasajeros traseros no querrán bajarse del japonés para viajar en el 508.

En definitiva, el Mazda6 es un coche que convence por la calidad percibida a bordo, su homogeneidad sin defectos imperdonables y su excelente relación precio/producto.

Diseño: Afinando cada detalle

La mayoría de los cambios en el diseño se han centrado en los faros y en los pilotos traseros. © Proporcionado por AUTOCASION HOY S.A. La mayoría de los cambios en el diseño se han centrado en los faros y en los pilotos traseros.

El punto de partida de esta generación del Mazda6 presentada en 2013 era excelente y no ha necesitado de cambios tan profundos como los presentados en el Passat para seguir siendo atractivo. Simplemente se han estilizado más algunos detalles, sobre todo en el frontal con unos nuevos faros algo más rasgados, la diferente configuración de la calandra y un faldón en el que desaparecen los ridículos faros antiniebla que eran tan pequeños que apenas iluminaban.

También ha cambiado el diseño de las llantas de 19 pulgadas (con unos exagerados 225/45-19 de perfil muy bajo que reducen ligeramente el confort), aunque se parecen mucho a las anteriores, y la forma de los retrovisores. También cambia ligeramente la vista lateral por la forma de los pilotos traseros que ahora se iluminan más por el costado, tanto la luz de posición como el intermitente, mejorando así nuestra visibilidad.

En la parte trasera el cambio más evidente es el de la moldura cromada que recorre la tapa del maletero de lado a lado y que ahora se incrusta en los pilotos traseros.

Todos estos cambios ya llevan varios meses en el Mazda6, cuya gran novedad está en el acabado Signature que probamos aquí, pero que no incluye diferenciaciones estéticas sino de equipamiento.

En cuanto a la calidad de ajustes y acabados, el Mazda6 sigue estando entre los mejores.

Interior: Más calidad y mejor ergonomía

El interior del Mazda6 es acogedor y tiene unos buenos materiales. © Proporcionado por AUTOCASION HOY S.A. El interior del Mazda6 es acogedor y tiene unos buenos materiales.

En el interior es donde más vamos a apreciar los detalles del Signature. Para muchos gustos, el acabado en blanco de la piel interior de los Mazda6 no era el más atractivo. Este ejemplar tiene el interior tapizado en cuero de color marrón oscuro (casi se ve negro, sólo con mucha iluminación se hace evidente ese tono marrón) y la verdad es que le sienta muy bien, aunque parece menos espacioso que con el acabado en blanco.

Además de esta tapicería de cuero marrón, el ecuador que recorre el salpicadero de lado a lado y se prolonga hacia las puertas está recubierto de un material similar a la Alcantara y decorado con molduras de madera natural. El resultado es muy acogedor y elegante y transmite una sensación de calidad percibida excelente.

Los asientos tienen una buena ergonomía y son muy cómodos para afrontar largos viajes sin fatiga, algo a lo que también contribuyen las mejoras en cuanto a aislamiento acústico y de las vibraciones en el interior.

La postura de conducción es muy cómoda y fácil de conseguir gracias a la multitud de reglajes disponibles y, además, el cuadro de instrumentos es ahora mucho más legible y con más información.

Lo que no cambia es la pantalla del sistema multimedia ni los menús de ésta y aquí es donde más vamos a notar que el coche tiene ya casi siete años, porque a nivel de conectividad e infografía está algo desfasado.

Las plazas traseras tienen mucho espacio para las piernas, no tanto para las cabezas, aunque los pasajeros de 1,9 metros de estatura no tendrán problema una vez sentados en ellas. Tres adultos irán con cierto confort, aunque el de la plaza central tendrá que lidiar con un mullido menos grueso y una forma menos ergonómica ya que la banqueta, como suele ser habitual, está configurada más para dos pasajeros que para tres.

En cuanto al maletero, aquí no hay cambios. Su volumen interior es muy bueno y sus formas muy cúbicas, pero el acceso es incómodo y sacar bultos del fondo es incómodo. Además, habrá objetos que por su geometría caben en el maletero pero que no entrarán por la portezuela.

El espacio se puede ampliar abatiendo los respaldos traseros, pero como el acceso es pequeño, tampoco nos solucionará demasiado. Un detalle que no me gusta es que la parte superior del maletero no esté tapizada y queden las barras de torsión que mantienen el portón abierto y los cables que desbloquean los respaldos traseros a la vista. No sólo queda feo, también podemos enganchar una maleta o lo que metamos en el maletero con ellos.

Motor: Excelente rendimiento

El motor de gasolina tiene un buen rendimiento y una finura de funcionamiento envidiable. © Proporcionado por AUTOCASION HOY S.A. El motor de gasolina tiene un buen rendimiento y una finura de funcionamiento envidiable.

Esta versión probada cuenta con el motor 2.5 de gasolina Skyactiv de Mazda que rinde 194 CV sin necesidad de sobrealimentación gracias a una cilindrada generosa, una relación de compresión relativamente alta para un motor de gasolina y una eficaz gestión de la inyección y aerodinámica de los gases de admisión y escape.

Gracias a la cilindrada ofrece una buena respuesta a bajo y medio régimen y claramente se ha configurado para brillar en la zona de revoluciones que más usa un conductor normal, en vez de afinarlo para ganar potencia en alta.

Esto se agradece porque para la mayoría de conductores y el uso que se le da a este tipo de coches, lo que interesa es el par, sobre todo ahora que casi todos estamos ya acostumbrados a la respuesta de los diésel, con mucho empuje desde abajo.

Lo más llamativo de este motor es que apenas se oye dentro y tendremos que mirar el cuentavueltas para saber si está o no en marcha, además de sus consumos muy ajustados.

La potencia del motor se transmite al asfalto a través de las ruedas delanteras mediante una caja de cambios automática de convertidor de par que con sólo 6 marchas (ahora ya estamos con cambios de hasta 10 relaciones…) se apaña muy bien para conseguir unos consumos ajustados y es mucho más sencilla que las de sus rivales. Tal vez se eche en falta una respuesta algo más ágil cuando demandamos prestaciones, pero para el uso normal de este tipo de coches va perfectamente y es muy cómoda y sencilla de manejar.

A la izquierda del selector tenemos una tecla que nos permitirá elegir el modo Sport que varía ligeramente la respuesta del cambio (buscará ir siempre en la zona de par máximo y tardará más en pasar a la siguiente marcha) y más sensibilidad en el pedal del acelerador.

No hay filigranas en este coche, todo es muy sencillo y en lo que se basan para que funcione muy bien y que sea eficiente es en que todo está afinado al máximo, pero huyendo de complicaciones. Tal vez por eso también Mazda suele estar muy bien posicionada en los rankings de fiabilidad.

Para mejorar el comportamiento dinámico, los Mazda6 incorporan el G-Vectoring. Muchos lo definen como un diferencial vectorial, aunque en realidad funciona más bien como un control de tracción en el que, en lugar de frenar la rueda interior que patina, lo que se busca es dar más par a la exterior de las curvas que es la que tiene más adherencia. Además de permitir acelerar en las curvas y ganar velocidad a la salida de los giros, al tirar la rueda exterior también se genera cierta fuerza que ayuda a girar el coche y a que el morro entre en la curva, reduciendo el subviraje. Su funcionamiento es correcto y se agradece.

Comportamiento: Fácil y cómodo

El Mazda6 es un coche fácil de conducir y muy confortable para viajar. © Proporcionado por AUTOCASION HOY S.A. El Mazda6 es un coche fácil de conducir y muy confortable para viajar.

El Mazda6 es un coche muy agradable de conducir. La rodadura está bien filtrada y lo que más destaca en él es el confort y lo fácil que es llevarlo para cualquier conductor.

La dirección tiene un buen tacto tanto por asistencia como por desmultiplicación y el motor es poco ruidoso y no vibra nada, así que tenemos todo a favor para que sea placentero viajar en él.

En ciudad el mayor inconveniente es su gran longitud, con casi 5 metros de largo, que se notan mucho a la hora de encontrar un hueco donde aparcarlo. El cambio automático y la buena insonorización quitan mucho estrés a la hora de movernos por el tráfico urbano y los atascos, en un entorno acogedor y bien climatizado. Sólo el bajo perfil de los neumáticos resta algo de confort a la hora de pasar por las bandas reductoras de velocidad, tapas de alcantarilla o baches.

A la hora de salir de viaje es donde más vamos a disfrutar del Mazda6. En autopista es un coche muy cómodo y con unas respuestas seguras. El viento apenas se oye gracias a la aerodinámica y a los cristales laterales dobles y laminados y el paso por curva rápida transmite confianza.

En carreteras secundarias y tramos revirados es también muy seguro, aunque el tamaño y el peso se notan. Su conducción y sus reacciones son muy naturales y el G-Vectoring no resulta brusco a la hora de pasar fuerza a la rueda exterior de la curva.

En el circuito de pruebas se nota que ha ganado algo de agilidad en la zona de curvas enlazadas y en la maniobra de esquiva a 80 km/h, que soluciona sin aspavientos ni reacciones extrañas, eso sí, asistido en todo momento por el control de estabilidad para mantener la trayectoria.

La frenada de emergencia también la pasa con buena nota, con una distancia para detenerse muy correcta y un buen aguante a la temperatura. Además, aunque el eje trasero se pone de puntillas mientras se carga delante todo el peso durante la frenada, no hay zigzagueos ni movimientos parásitos durante la misma.

En definitiva, el Mazda6 es un coche muy agradable, con unas buenas prestaciones para afrontar adelantamientos y viajes cargados con equipaje y pasajeros con mucha solvencia. Sus reacciones son seguras y es difícil que nos dé un susto, salvo que hagamos las cosas rematadamente mal con él.

Equipamiento: Falta conectividad

El Signature ofrece un interesante equilibrio entre precio y equipamiento. © Proporcionado por AUTOCASION HOY S.A. El Signature ofrece un interesante equilibrio entre precio y equipamiento.

Tratándose de un tope de gama, el Mazda6 Signature va muy bien equipado en materia de confort y seguridad, pero se notan los años en el apartado de conectividad, con un sistema multimedia algo desfasado.

Disponemos de un eficaz climatizador bi-zona, asientos de cuero calefactados y, sobre todo, ventilados (esto último aporta muchísimo confort en verano), reglaje eléctrico, espejos foto sensibles, sensores de ángulo muerto, cámaras en laterales y trasera, alerta de cambio de carril, alerta de colisión frontal con frenado de emergencia, control de crucero adaptativo, faros full led… no está nada mal.

Además, aunque hay sistemas que ya estaban presentes en generaciones anteriores, se ha mejorado su funcionamiento, especialmente el del control de crucero adaptativo, que ahora da muchas menos falsas alarmas.

El equipo de sonido tiene una buena calidad de audio, pero echaremos de menos poder navegar más fácilmente en las carpetas de nuestro móvil. El interfaz para el manejo del sistema multimedia sigue siendo la ruleta/joystick que hay en la consola central (aunque algunas funciones se pueden manejar mediante la pantalla táctil) y es mucho más incómoda de manejar que el sistema de comandos de voz con inteligencia artificial que encontramos, por ejemplo, en un Mercedes Clase A.

Tampoco el tamaño de la pantalla es para tirar cohetes. Se ve bien, pero es que muchos rivales montan televisores y, aunque a mí me gusta más el estilo de este Mazda6 y me rechinan bastante los interiores repletos de monitores digitales, el mercado es lo que demanda y seguro que los vendedores de los concesionarios de Mazda estarían encantados de tener esa baza en su argumentario para convencer a los compradores.

Con cierta frecuencia me contratan para hacer demostraciones y pruebas dinámicas con clientes en eventos como ferias y salones del automóvil y es increíble la cantidad de clientes que lo primero que me piden al sentarse en el coche es que les muestre las aplicaciones, funciones e interacciones entre el coche y el smartphone, y aquí los japoneses están muy por detrás de los europeos. No es que no sepan hacerlo, es que consideran (y estoy de acuerdo con ellos) que todas esas cosas distraen más que ayudan y su utilidad real es cuestionable.

Consumo: Mejor de lo esperado

Los consumos son buenos para un coche de este tamaño y con cambio automático. © Proporcionado por AUTOCASION HOY S.A. Los consumos son buenos para un coche de este tamaño y con cambio automático.

Mazda homologa unos consumos sorprendentemente bajos para un coche de este tamaño y con un motor de gasolina de alta cilindrada y potencia que, además, está asociado a una caja de cambios automática de convertidor de par. Lo mejor de todo es que los valores reales no difieren demasiado de los homologados.

El consumo oficial en ciudad es de 8,5 l/100 km, una cifra que sube hasta los 9,2 l/100 km medidos durante la prueba, un valor muy correcto teniendo en cuenta las características de este coche.

En carretera el consumo oficial es de 5 l/100 km y se pueden conseguir esos consumos de manera más o menos sencilla, aunque con tráfico real lo normal es que nos movamos en el entorno de los 5,5 l/100 km.

En autopista, circulando de manera sostenida al máximo legal de 120 km/h reales, el consumo medio ha sido de 6,8 l/100 km, una cifra más propia de un motor diésel que de una berlina de gasolina de este tamaño y potencia.

Con estos valores de consumo y un depósito de 62 litros, la autonomía del Mazda6 2.5 G Signature ronda los 800 km con cierta facilidad.


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