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Al volante del Opel Grandland X: Un alemán con mucho ‘savoir faire’

Logotipo de Car and Driver Car and Driver 05/10/2017 Car and Driver
© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

Se llama Opel Grandland X y comparte con el Peugeot 3008 plataforma, motores y prácticamente dimensiones exactas, pero los parecidos, ya sean estéticos o de cualquier otro tipo se acaban ahí y si no lo supiéramos sería difícil adivinarlo. Por dentro es todo un Opel, con el salpicadero que mantiene el estilo de diseño de casi todos los modelos de la marca, sencillo pero elegante, bien realizado y con una disposición lógica y práctica de mandos e interruptores.

Hay una opción de tapicería clara que incluye la parte baja de los paneles de puertas y el salpicadero y que da más vistosidad a todo el interior. El espacio es bueno, con una generosa altura y cota longitudinal para las piernas de los ocupantes de atrás, aunque tres pasajeros irán algo estrechos en la banqueta posterior. El maletero, con 515 litros, ofrece buena capacidad y unas formas aprovechables. 

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La suspensión es independiente en las ruedas delanteras y de eje torsional semi-independiente detrás. El reglaje, manteniendo un buena firmeza para controlar los balanceos, da la impresión de ser algo más suave que el del 3008, pero con un excelente nivel de comodidad. En general el tacto del Opel es más cómodo y 'tradicional' que el del Peugeot que da la impresión de transmitir algo más de agilidad, con una dirección y unas reacciones algo más rápidas.

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No hay tracción total ni siquiera en opción, al menos hasta la llegada de la versión híbrida que primero se estrenará en algún modelo de PSA, seguramente en el DS 7 Crossback.

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Para los que necesiten algo más de tracción fuera del asfalto el sistema Grip Control opcional incluye neumáticos M+S y permite elegir entre cuatro programas de funcionamiento de toda la electrónica, además de uno para asfalto, con lo que se puede mejorar ligeramente la capacidad de agarre en pistas o en terrenos resbaladizos.

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El motor gasolina de tres cilindros es el PureTech de PSA, un motor agradable, que suena poco y no tiene las vibraciones ni el ruido de fondo de los tricilíndricos. Funciona bien a medio y alto régimen, pero en baja y dado el tamaño de este Opel, le cuesta algo más moverse. El Diesel ofrece más par y aunque su potencia es menor la sensación es de que “anda más” por su respuesta más inmediata y un nivel sonoro que también es muy bajo. Los dos llevan cambio manual de seis relaciones de serie, pero el Diesel puede llevar uno automático, con convertidor de par, también de seis marchas. Más adelante llegará un Diesel de mayor potencia, seguramente el 180 caballos de PSA, acoplado a un cambio automático de ocho velocidades, además de otro gasolina. 

En el equipamiento del GrandLand X podemos encontrar elementos como el volante y los asientos delanteros y traseros calefactados, los magníficos asientos delanteros AGR desarrollados por médicos y fisioterapeutas con múltiples regulaciones. Tiene las ayudas a la conducción que ya son habituales y añade el programador de velocidad activo con frenada de emergencia y reconocimiento de peatones, faros de led para todas las funciones con sistema de iluminación inteligente, portón trasero eléctrico, sistema OnStar con llamada de emergencia y un servicio de atención permanente y varias opciones de personalización.

Los precios arrancan en los 25.100 euros para el gasolina de acabado Selective, aunque hay otro nivel de equipamiento superior denominado Excellence.

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