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Así se fabrican los frenos de los F1

Fórmula 1 Autobild.es Fórmula 1 Autobild.es 06/07/2016 Vicente Cano
© Redacción

Si quieres obtener las mejores frenadas, tienes que usar fibra de carbono, así se fabrican los frenos de los F1 que Brembo monta en la mayoría de los equipos más punteros de la parrilla. A unos 10 kilómetros de el nuevo centro neurálgico de Brembo, inaugurado en 2007 y dentro de un inmenso parque industrial conocido como el 'kilometro rosso', está la antigua sede de Curno, donde en 2004 se levantó un edificio de unos 120 metros de largo por 50 de ancho. Con unas 120 personas trabajando todo el año en su interior, de aquí salen todos los frenos de competición que produce la marca italiana para la F1, el WTCC, el WRC, MotoGP, la Nascar o cualquier otro deporte de motor.

Las medidas de seguridad son todavía más extremas aquí que en su cercano centro de I+D porque los secretos industriales que se preservan no solo pertenecen a esta firma del norte de Italia. Junto a la entrada, se apilan bien ordenados bloques y bloques de aleación de aluminio de diferentes tamaños, desde el equivalente a una biblia a algunos como cajas de botas de montaña. Son la materia prima con la que se producen las pinzas de freno de competición, en las filas y filas de fresadoras industriales que hay en el centro de la planta, cada uno irá tomando forma hasta convertirse en la pieza de un Toro Rosso o de la moto de Jorge Lorenzo. De hecho, en cada pasillo hay un buen número de fotos de pilotos visitando este lugar, aunque predominan las de Michael Schumacher.

Cada sistema de frenos de un F1 está pensado para resistir sin problemas 3.000 km rodando al máximo en circuito. Tras este periodo, se vuelve a enviar aquí y se desmonta por completo para ser revisado y analizado, el director de esta planta me responde con cara de satisfacción que, si al revisarlo, se ve completamente nuevo, lo vuelven a montar y se lo reenvían al equipo para que cumpla otro ciclo de vida. El día de mi visita, 5 de julio, es una fecha complicada: varias carreras en el calendario de la F1 este mes hacen prever uno de los mayores picos de trabajo del año aquí. El secreto de la duración de los frenos de competición, sin embargo, no está en su robustísima pinza monobloque de aluminio, sino en el disco de carbono.

Si una fresadora puede tardar un día completo en darle forma a la pinza de freno de un Fórmula 1, para fabricar un disco de carbono hacen falta nada menos que cinco meses. Todo el proceso es secreto, pero me cuentan lo básico, los paños de fibra de carbono en forma de porción de tarta plana se compran en Alemania o Reino Unido con la trama orientada unos hacia el centro del semicírculo, otros en paralelo. Un ordenador se encarga de aplicar un complejo algoritmo -toda esta tecnología es posible gracias a los avances en computación de los últimos 20 años- para ir colocando los paños unos sobre otros ordenados de una forma muy concreta según la orientación de su tejido. Entra en el siguiente enlace para ver todas las fotos de los frenos de F1 de Brembo.

El objeto resultante es un disco de freno de F1 que en esta parte del proceso es como de felpa y pesa unos 2 kg, pero tres veces más grueso y, desde luego, sin ninguna rigidez. A continuación, se inserta en máquina que tiene una parte móvil con decenas de puntiagudas agujas que penetran una y otra vez en la fibra de carbono para entretejer sus fibras hasta hacerlas una maraña indisoluble. Después, se aplica el largo proceso de curación que requiere esta fibra y que, en el caso de los frenos, puede tardar hasta 12 semanas, de los últimos hornos sale un bloque de color negro que, para terminar siendo unos frenos de competición, debe pasar por un delicado proceso de fresado guiado por ordenador donde recibe sus agujeros y canales de refrigeración internos.

Para la temporada 2017, la FIA ha acordado un aumento de las prestaciones de los monoplaza de F1 que les deberá llevar a completar Montmeló en 5 segundos menos. Esto conlleva una proporcional sobredimensión del sistema de frenos de los Fórmula 1, esto ha significado que Brembo ya ha acordado con los equipos ampliar el espacio dedicado a los discos de freno en unos cinco centímetros. Y lo que es más importante, en algún lugar de este edificio, ya están produciendo los primeros frenos de competición que habrán de ser montados en los monoplaza de desarrollo a partir del próximo mes noviembre.

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