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Crónica desde el paddock: “Y la F1 bajó de los cielos”

Logotipo de Fórmula 1 Autobild.es Fórmula 1 Autobild.es 16/05/2017 Rebeca Álvarez
© Redacción

Asistir a un Gran Premio de Fórmula 1 para un auténtico aficionado es poco menos que un regalo de Dios; sin embargo, en los últimos años era vox populi que estaban pagando “justos por pecadores” y que el divinismo se había apoderado del Gran Circo de tal manera que el deporte había quedado relegado a un segundo plano. 

Las cuotas de espectadores y de asistencia a los circuitos avisaban: la Fórmula 1 había entrado en estado crítico y estaba cavando su propia tumba. El espíritu de las carreras se había disipado y la decepción se estaba apoderando del público. En pocas palabras: olía a rancio. 

Sin embargo, un buen día saltó la liebre: Ecclestone, “el hombre que inventó la Fórmula 1”-como dice Tom Bower en su libro-, era despedido. Borrado de un plumazo del que había sido su imperio durante 39 años

En su lugar, sonaba Liberty Media, un gigante audiovisual que trae en su mismo nombre la esperanza de cambio y de libertad. Pero, ¿de qué manera? Modificar algo que lleva tantos años en marcha sin jugársela no es fácil y mucho menos cuando quieres mezclar dos culturas de carreras tan diferentes entre sí: la europea y la americana. “Iremos poco a poco... es un plan a largo plazo”, aseguraban. 

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