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GP Italia 1988: en memoria de Enzo Ferrari

Fórmula 1 Autobild.es Fórmula 1 Autobild.es 03/09/2016 Adrián Mancebo

Monza es, con el permiso de Silverstone, una de las cunas de la Fórmula 1. El trazado italiano está presente en el calendario de la categoría desde el año 1950 y, por tanto, allí se han vivido históricas carreras que permanecen en el recuerdo de los aficionados. Una de ellas, la de 1988, fue sin duda muy especial para Italia, la F1 y para una institución como es Ferrari. GP Italia 1988: en memoria de Enzo Ferrari.

Podio GP Italia 1988 © Redacción Podio GP Italia 1988

Italia, Monza y Ferrari. Romanticismo en su máximo esplendor. El GP Italia 1988 se celebró el 11 de septiembre de un año maldito para la Scuderia, tanto en lo deportivo como en lo personal. Enzo Ferrari, fundador del equipo de carreras y fabricante de automóviles con más prestigio del mundo,  falleció el 14 de agosto de aquel año. El GP de Italia se celebraba apenas tres semanas más tarde y las gradas se llenaron de la marea roja de “tifossi” que apoyaban a la mítica Scuderia. En aquella temporada, con más motivo, ya que era la primera de la historia en la que Enzo no estaría. Fue un gran premio especialmente emotivo.

La temporada 1988 de F1 fue un horror para Ferrari. Se vieron absolutamente ensombrecidos por McLaren-Honda desde el comienzo del campeonato. La escudería británica llegaba a Italia habiendo ganado las once carreras anteriores con el mítico McLaren MP4/4, uno de los monoplazas más exitosos de la historia.

En Italia comenzaron el fin de semana consiguiendo el doblete que acostumbraban en clasificación. Ayrton Senna saldría desde el primer lugar en carrera, seguido de Alain Prost y de los Ferrari de Gerhard Berger y Michele Alboreto. Era el primer año de Senna en la escudería de Ron Dennis y ya había mostrado su deseo de pelear por el título con un Prost que acumulaba 2 títulos, por lo que la tensión era palpable en el ambiente. La carrera parecía que sería una típica guerra civil entre ambos, pero… 

En la Fórmula 1 hasta la bandera a cuadros todo vale y el GP de Italia 1988 es prueba de ello. La salida fue perfecta para los pilotos de McLaren, que lideraron cómodamente las primeras vueltas, con Ayrton Senna en cabeza seguido por Prost tras una pequeña lucha en la salida, en la que Prost arrebató el liderato a Senna y poco mas tarde el brasileño lo recuperó. Sin embargo, la carrera de ambos no sería tan fácil como las anteriores: el primer problema llega en la vuelta 34 de la carrera, cuando Prost debe abandonar por un fallo mecánico en su motor que ya había sido detectado en el inicio de la misma. Tras diferentes intentos de continuar en pista, Alain debe meterse en boxes, lo que deja a Senna sólo en pista.

A pesar de ser un golpe para McLaren, no lo era para Senna, ya que de esta forma sumaría muchos puntos más que su compañero de equipo y máximo rival. Pero en la F1, como decíamos, para dar algo por hecho debes haber cruzado la línea de meta. Ayrton se las prometía felices cuando, a falta de tres vueltas, le sucedió algo inesperado. Los Ferrari, en segunda y tercera posición con Berger y Alboreto a los mandos, habían rebajado 20 segundos la ventaja del único McLaren que quedaba en pista, que además había bajado el ritmo para no sufrir otro problema mecánico como el que había afectado a su compañero de equipo. Pero ese no iba a ser su problema: Senna se encontró en su camino con Jean Louis Schlesser, un desconocido debutante de 35 años a bordo del Williams número 5 en sustitución de Martin Brundle, quien a su vez había reemplazado a Nigel Mansell en la carrera anterior (Bélgica). Ambos estaban indispuestos para esta carrera.

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