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Lewis Hamilton, merecido campeón de F1 2015

Fórmula 1 Autobild.es Fórmula 1 Autobild.es 25/10/2015 Adrián Mancebo
Lewis Hamilton celebra el título de 2015 en Austin © Redacción Lewis Hamilton celebra el título de 2015 en Austin

Parece que fue ayer cuando Lewis Hamilton llegó a la Fórmula 1. Era el año 2007 y el protegido de Ron Dennis daba el salto a la categoría reina con el campeonato de la GP2 bajo el brazo, tras la cúpula directiva de McLaren ningunear a Pedro de la Rosa y con la gran estrella del campeonato, Fernando Alonso, en el box de al lado. Lo que parecía ser un año de aprendizaje para el inglés se convirtió en un año en el que se vio candidato al título. Los podios, la regularidad y algún que otro favor del equipo le dieron un empujón hasta el final de la temporada, pero la mala gestión de la escudería británica cuando ya acariciaban el título provocó que Räikkönen adelantara a Alonso y Hamilton en la clasificación en el caótico GP de Brasil de 2007.

Aquellos momentos ya son historia, ¡pero cómo ha cambiado Hamilton desde entonces! Él y nuestra visión hacia él (la de los españoles), pues probablemente el odio que se creó en nuestro país en 2007 ya haya desaparecido junto con su cambio de personalidad. El británico arrogante y sobreprotegido que llegó a la F1 en 2007 también cambió su forma de ver las cosas y de afrontar las carreras. Tuvo problemas con quienes más le protegían: su padre, quien era por entonces su mánager y tuvo también algún encontronazo con Ron Dennis durante su época en el equipo británico... puede decirse que bajó de las nubes. Ganó el título de 2008, volvió a pelear por el mismo en 2012 y de cara a 2013 se despidió de la escudería que apostó por él para llegar a la F1 y, a la vez, se desquitó de una enorme presión. Aunque desde fuera parecía inentendible, ganó en libertad, algo que terminó por hartarle en McLaren. Siempre quiso poner límites a sus eventos comerciales por temporada, pero eso en una escudería como la británica fue imposible.

El salto a Mercedes en 2013 fue criticado. Era incomprendible que alguien en un equipo top se fuese a una escudería que sufría para encontrar ritmo desde que había llegado a la F1 en 2010. Pero le gustó su proyecto, su multimillonario contrato y la mayor libertad para hacer lo que quisiera con su vida... ¿o se imaginan la cara de Ron Dennis al entrar Hamilton al box de McLaren tras un verano de desenfreno y diversión sin esconderse de las cámaras? Al menos yo, no creo que Dennis dijese las palabras de Wolff, aquellas de "mientras rinda en pista no nos importa lo que haga fuera de ella". Y rendir, no hay duda de que ha rendido, tanto en 2014 como en un espectacular 2015.

Lo que en el pasado era uno de sus grandes problemas, las continuas rupturas con su ya ex novia Nicole Scherzinger, esta temporada no ha supuesto ninguna traba en su rendimiento tras la ruptura definitiva. Hamilton ha cambiado su vida y ha creado alrededor de él una especie de burbuja de la que no ha salido. Mientras que fuera de la pista se divertía, bailaba en los lugares más envidiables del mundo cantantes y personalidades y hacía sus pinitos en el mundo de la música dándole igual lo que dijesen los demás, en pista ha transmitido que ha alcanzado insospechables niveles de concentración. Mientras escribo estas líneas intento evitar compararlo con Ayrton Senna cuando decía que su concentración era tal que llegaba a hablar con Dios.  Este año Lewis nos ha dejado momentos en los que ha demostrado que es ajeno a todo, como por ejemplo cuando se dejó puestos los auriculares con música en el minuto de silencio por el fallecimiento de Justin Wilson o, más recientemente, su no participación en el vídeo de Antena 3 y McLaren en el que homenajeaban a Alonso en su 250 Grandes Premios de F1.

Y es que, mejores o peores, estas actitudes son las que han hecho a un piloto que a día de hoy forma junto a Mercedes un tándem imbatible al que su compañero Nico Rosberg no se ha podido acercar. Este fin de semana Lewis ha logrado su segundo título consecutivo tras diez victorias, once 'poles' y seis vueltas rápidas en una temporada que aún ni ha acabado. Sin duda, y aunque pidamos y necesitemos más acción y diversión en pista, Hamilton es un merecido campeón.

 

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