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Probamos el Bentley Bentayga Diesel: Historia viva

Logotipo de Car and Driver Car and Driver 30/09/2017 Car and Driver
© Copyright © 2017 Hearst Magazines, S.L.

Si echamos la vista atrás, veremos como a lo largo de la historia del fabricante ingles Bentley, las mecánicas diésel nunca han tenido protagonismo alguno. Lo mismo decíamos de un vehículo SUV, hasta que llegó el Bentayga y ahora podemos decir lo mismo con la llegada de esta mecánica diésel. Después de probarlo en el Reino Unido, puedo afirmar que este nuevo propulsor encaja a la perfección con este coche.

48 voltios

Bajo su capó encontramos el mismo propulsor que monta el Audi SQ7, es decir un V8 de 4.0 litros con dos turbocompresores que funcionan de manera secuencial gracias a un sistema denominado Valve Lift System (AVS), el cual manda el flujo de gases al segundo turbocompresor en el momento óptimo. Junto a ellos encontramos un compresor eléctrico de 48 voltios situado debajo del intercooler y que puede girar hasta las 70.000 revoluciones en menos de un 1/4 de segundo, reduciendo al máximo el turbo lag.

© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

El resultado es un motor con un carácter parecido al del viejo propulsor gasolina de 6.75 litros (OHV) que Bentley usaba en modelos como el Arnage. Al igual que este, el TDI no está hecho para subir de revoluciones, aunque empuja sin problemas hasta su límite cifrado en las 5.000 vueltas. Genera un increíble empuje desde abajo, entregando 900 Nm de par motor desde apenas 1.000 revoluciones.

A pesar de que el diésel es más refinado de lo que aquel propulsor gasolina nunca fue, no emite ningún rugido portentoso ni siquiera en un uso agresivo. La gran diferencia la encontramos en el consumo, aunque no supondrá ningún problema para cualquiera con los medios suficientes como para comprarse un Bentayga. Con una cifra estimada de 9 litros/100 km en carreta y un depósito de 85 litros, el Bentayga Diesel obtiene una autonomía que puede ser descrita, en términos geográficos, como de crucero continental.

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Su pico de par máximo es idéntico al de la versión W12 del Bentayga, aunque es más una limitación electrónica debido a las habilidades de la caja de cambios automática de ocho velocidades, que una misteriosa coincidencia. A pesar de que el diésel es significantemente deficiente en potencia (435 CV) si lo comparamos con el W12, esto no supone ningún problema en el mundo real. Ni siquiera en términos de velocidad, ya que el tiempo necesario para alcanzar las 60 mph (96 km/h) es de 4,6 segundos. Su velocidad máxima de 270 km/h está lejos de los 300 del W12, aunque imaginamos que los propietarios no notarán mucho la diferencia. Además, merece mucho la pena la sensación de no notar ese lag que si tuvimos en el W12; en todos los aspectos, salvo en el número de cilindros y en el par máximo, este es el mejor motor.

Sensaciones y manejo

Por lo demás, las sensaciones al volante son muy cercanas a las de la versión de 12 cilindros. La dinámica es ejemplar, con su suspensión neumática y amortiguadores adaptativos que ofrecen un gran confort en marcha, aunque no tan superlativo al afrontar los baches como en el Q7. El Bentayga es capaz de generar grandes cantidades de agarre cuando se requiere y es sorprendentemente juguetón cerca del límite. La respuesta es lineal y precisa, aunque no tenemos que olvidar su masa.

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Bentley confirma que esta versión diésel es ligeramente más pesada que el W12, debido a su bloque de hierro y al compresor adicional. Todos estos kilogramos extra toman protagonismo cuando reducimos la velocidad, o incluso cuando no. 

Nosotros lo hemos probado activando el modo manual del cambio y seleccionando la octava marcha, lo cual crea una curva de deceleración más natural y muestra que el motor puede empujar fácilmente desde las 1.000 revoluciones.

La sutileza no es una opción

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Mientras que el interior del Bentayga se siente único, especialmente cuando está adornado con la combinación formada por el cuero curtido y la madera suave que solo los ingleses parecen ser capaces de lograr, el diseño exterior todavía crea división de opiniones. Toda su masa y sus grandes dimensiones parecen agrandarse si tenemos en cuenta su considerable parrilla cromada y el intento fallido de dotar a la zaga con el estilo musculado del Continental GT. Una inspección en detalle revela algunos detalles que no están a la altura de este coche, incluyendo un par de cabezas de tornillos que asoman en la parte inferior del paragolpes delantero.

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El sistema de infoentretenimiento también merece algún reproche. Básicamente, se trata del utilizado por Audi en generaciones anteriores y al que Bentley ha dado su toque personal. A pesar de todo, se siente algún anticuado y torpe. Es extraño que un vehículo de 200.000 euros que está situado a la cabeza de los SUV del Grupo Volkswagen tenga una sistema inferior al de un 'primo' suyo de 100.000. En los próximos años, el diésel está llamado a ir desapareciendo; las ventas empiezan a disminuir y los problemas generados este tiempo atrás con las famosas emisiones, no ayudan a su recuperación. Por tanto, es difícil que algún fabricante invierta mucho dinero y esfuerzo en fabricar un motor diésel mejor que este, haciendo que el Bentayga Diesel permanezca entre las tres mejores posiciones para siempre.

A favor: El mejor diésel que se ha fabricado jamás, refinamiento, artesanía.

En contra: Excesivo peso de tres toneladas.

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