Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Probamos el Rolls-Royce Phantom 2018: Ocho generaciones de excelencia

Logotipo de Car and Driver Car and Driver 24/10/2017 Car and Driver

Hay muchos aspectos interesantes si eres un multimillonario. Puedes comprarte un zoo privado, encargar una estatua de ti mismo o incluso adquirir una isla para disfrutar con tu familia. De manera alternativa, puedes olvidar todo eso y simplemente comprarte un Rolls-Royce Phantom

Para el CEO de Rolls-Royce, Torsten Müller- Ötvös, el nuevo Phantom está pensado para ese grupo de personas de altísimo poder adquisitivo y alta sociedad. Esos mismos tipos cuya cuenta bancaria supera los 30 millones de dólares, ya sea en efectivo o en activos. Mientras que la versión estándar no cuesta mucho más que el anterior Phantom –aproximadamente 450.000 dólares–, es muy posible doblar esa cantidad debido a las múltiplesopciones de personalización que el fabricante te anima a realizar. En definitiva, estamos ante un coche para aquellos a los que no les importa su precio. 

© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

La arquitectura del lujo

El primer Phantom salió a la luz allá por 1925 y la compañía afirma que esa denominación es la más longeva en la industria de la automoción. Estarán en lo cierto, pero a decir verdad han existido largos periodos de tiempos entre las primeras generaciones. A pesar de todo ello, esta octava generación sustituye a la actual creada en 2003, la cual fue la primera desde que Rolls-Royce pasase a formar parte de BMW.

El Phantom VIII es el primer coche en utilizar la nuevaplataforma de aluminio creada por Rolls, conocida oficialmente como “la arquitectura del lujo”, la cual será la base de futuros modelos como el SUV denominado Cullinan. Si nos fijamos en el diseño exterior, el Phantom no ha recibido una transformación revolucionaria en comparación con el modelo anterior, incorporando más curvas y una parrilla delantera que se integra mejor en el frontal del coche. Pero, a pesar de la modesta reducción en sus dimensiones exteriores, el Phantom VIII no ha perdido la conmoción y el pavor que generaba la anterior generación, especialmente con la pintura a dos tonos que ha elegido la marca para estas unidades de prensa.

© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

Cortesía extendida

Como podréis imaginar, nuestra experiencia comienza en el asiento trasero de un Phantom de batalla extendida. Según Müller- Ötvös, ocho de cada diez propietarios lo conducirán por ellos mismos de manera ocasional. Siendo 22 centímetros más largo que la versión normal, lo más probable es que este modelo acabe en las manos de un chofer.

El acceso sigue siendo a través de las puertas de bisagras traseras – o comúnmente llamadas suicidas – y la cabina trasera es todo lo especial que imaginas. La zona de las alfombrillas es muy cómoda para los tobillos, los asientos ajustables ofrecen una variedad de masajes y en la consola central encontramos una nevera y un decantador. Desafortunadamente, el ultimo estaba vacío durante nuestro viaje. El interior parece muy tradicional con una predecible abundancia de madera, cuero y las antiguas rejillas de ventilación, en lugar de displays digitales. A pesar de ello, hay una gran tecnología del siglo XXI escondida dentro de él. De la parte traseras de los asientos delanteros aparecen unas pantallas en lugar de las tradicionales bandejas y las tomas USB y puertos HDMI se escondes debajo de una carcasa. El sistema de infoentretenimiento es una versión finamente camuflada del iDrive de BMW, operado por unos controles de manera similar al de los modelos germanos.

© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

Desde el asiento trasero tenemos una buena visión del salpicadero, el cual incorpora un panel de cristal que atraviesa la consola central –incluyendo el cuadro de instrumentos y el sistema de infoentretenimiento– y que admite múltiples estampados para darle un toque personal al habitáculo. En este sentido, a Rolls le encanta conectar a los clientes con los trabajos artísticos que van desde pinturas al aceite hasta elementos vanguardistas.

Su puesta en marcha es algo como el anticlímax. El Phantom es un magnifico espacio en el que pasar el tiempo. Todo ello se debe a que es excesivamente relajado con uno de los objetivos de los ingenieros centrado en conseguir el coche de pasajeros más silencioso del mundo. Y efectivamente, lo han conseguido. El fabricante británico ha empleado 130 kilos de material aislante, además de ventanas con doble acristalamiento y neumáticos con una espuma que absorbe el ruido, lo que supone en conjunto una reducción de 5 decibelios en comparación a la generación anterior.

Adiós al propulsor atmosférico 

Al sentarte en el asiento del conductor te das cuenta de inmediato de lo largo que es el Phantom, un efecto que se agrava con los grandes marcos de las puertas. Si ajustas el asiento a la posición adecuada para tener una buena vista del capó, la sensación es la de estar en un SUV de grandes dimensiones. El volante no tiene un gran margen de regulación, animando a tener los brazos separados en una posición parecida a la que tendría un chofer.

© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

El nuevo propulsor V12 twin-turbo de 6.6 litros es una versión desarrollada del que encontramos en el Ghost, produciendo los mismos 570 caballos pero con un par motor de 900 Nm disponibles desde 1.700 revoluciones. Al pisar el acelerador es posible sentir esa brevísima pausa que sucede mientras el turbocompresor y el motor empiezan a coger empuje, pero con una limpieza y un silencio únicos. Si algún fabricante está listo para la electrificación, definitivamente sería Rolls-Royce. Como era de esperar, el Phantom ha sido puesto a punto para dar lo mejor de sí en una conducción suave, con el cambio ZF automático de ocho relaciones programado para mantener al motor por debajo de las 2.500 revoluciones siempre que pueda. Incluso con esta limitación, un cuarto de acelerador se siente bastante enérgico, pero sentirás un brusco empujón si llevas el pedal de largo recorrido hasta la zona del kickdown, consiguiendo que el V12 emita su ruido más salvaje.

© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

Rolls-Royce afirma que el modelo de batalla corta es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos.

El confort en marcha es excepcional, gracias en gran parte a que el Phantom no tiene ninguna intención de ser un modelo deportivo. La combinación de la suspensión neumática y un peso superior a los 2.550 kilos deberían resultar en una sensación parecida a la que tendrías si condujeras un Cadillac de los 70. Los amortiguadores adaptativos en combinación con un sistema de detección de baches que trabaja hasta velocidades de 100 km/h, otorgan al Rolls un maravilloso control y equilibrio, incluso en las superficies más irregulares que los Alpes Suizos nos pueden ‘regalar’.

Además, cuenta con otros sistemas tecnológicos que funcionan a la perfección como haría un eficiente criado. Sus barras estabilizadoras activas luchan para mantener al Phantom en su posición en cada una de las curvas. Rolls afirma que este sistema de 12V consigue el mismo par que uno de 48. Su sistema de dirección asistido eléctricamente es algo pesado y carece de tacto, sin embargo la precisa respuesta de la parte delantera hace mucho más fácil colocar el coche donde queramos. Así mismo, cuenta con un eje trasero direccional que le aporta mayor maniobrabilidad a bajas velocidades. No encontrarás ninguna configuración dinámica ni modos deportivos ni un selector de marchas de forma manual, a pesar de que el cambio cuenta con un botón que maximiza el freno motor en las reducciones. 

Difícil de igualar

Cualquiera con los medios y la inclinación suficiente para comprar un Phantom es capaz de adquirir cualquiera de sus rivales más directos, los cuales van desde un Bentley Mulsanne hasta un Learjet 70. A fin de cuentas este Rolls justifica su elevado precio. Si alguien tuviera que elegir un coche para el resto de su vida, este sería el Phantom. No es sólo un paseo elegante sino un espectacular manifiesto del futuro de la marca. Es probable que algún fabricante construya un coche más lujoso que este, pero no esperes verlo hasta dentro de mucho tiempo. 

A favor: Confort en marcha, tranquilidad, artesanía del interior.

En contra: Desmesurado en muchos aspectos.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Car and Driver

image beaconimage beaconimage beacon