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¿Superdomingo o 14-A? Pros y contras para el PSOE del "aviso a navegantes" de Sánchez

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 11/02/2019 Rafael Méndez
Pedro Sánchez vota en las elecciones de 2016. REUTERS © Reuters Pedro Sánchez vota en las elecciones de 2016. REUTERS

El previsible no a los presupuestos del Congreso el próximo miércoles ha comenzado a mover la maquinaria del adelanto electoral, una decisión que está solo en manos de Pedro Sánchez. La oposición daba por hecho que la primera fecha sería el 26 de mayo, el superdomingo con el que Moncloa llevaba meses amagando. Ahí tendría a todo el partido socialista movilizado y jugándosela a una sola carta. Pero hay otro domingo anterior que podría encajar: el 14 de abril, domingo de Ramos, el primero en el que se puede hacer. El Ejecutivo ha hecho llegar esa opción al independentismo, como ha adelantado Efe y confirman fuentes parlamentarias a este diario. Aunque después fuentes de Moncloa lo han desmentido. ¿Es un aviso a navegantes de Sánchez? Puede que sea solo una forma de presión en varios frentes -al independentismo y a los barones-, un intento de apurar para lograr el voto a favor en el útimo minuto de ERC y PDeCAT, pero electoralmente tendría alguna ventaja para el PSOE.

Como se tienen que convocar con 54 días de antelación, si caen los presupuestos el primer domingo posible para unas elecciones generales es el 14 de abril, conmemoración de la proclamación de la II República. Los independentistas le han pedido a Sánchez que gobierne sin presupuestos y sin su apoyo. ERC y PDeCAT tienen muy difícil apoyar las cuentas públicas con el inicio del juicio del procés pero tampoco quieren ir a elecciones con la derecha movilizada. Tras el caos de la semana pasada, Moncloa se ha movido. Por un lado ha retomado la exhumación de Franco -a la que aún le quedan trámites porque tiene que pasar por el Supremo- y por otro ha hecho circular en privado la opción del 14 de abril.

El domingo, después de dar por roto el diálogo con el independentismo, Sánchez trasladó a sus interlocutores la posibilidad de ir a esa fecha justo antes de semana santa. Posteriormente fuentes de Moncloa la han descartado. El 14 de abril tendría alguna ventaja aunque también inconvenientes. La primera pega es que es el inicio de semana santa, así que si los socialistas buscan una alta participación podrían tener problemas. No hay nada que obligue a que sean en domingo pero esa es la tradición.

A cambio, todo el partido socialista se tendría que movilizar junto a Sánchez para no llegar con una derrota electoral en las generales al 26 de mayo. En Moncloa había mucho recelo a unas elecciones en otoño con el argumento de que pasadas las municipales y autonómicas el baronío antisanchista no iba a poner toda la maquinaria en pedir su apoyo. Los que hubiesen logrado el poder podría mirar para otro lado y los derrotados le iban a ecgar la culpa. Si son en abril ese riesgo se conjura porque en realidad ya estarían en campaña para el 26 de mayo.

Al adelantar los comicios, Sánchez aprovecharía la foto de Rivera con Abascal. EFE © Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Al adelantar los comicios, Sánchez aprovecharía la foto de Rivera con Abascal. EFE

Con la derecha dividida, las encuestas auguran una victoria para Sánchez, algo que él necesita para reivindicarse dentro de su partido y de cara al exterior. La manifestación del domingo, en la que Ciudadanos cayó en una foto con Vox después de meses evitándola es otro aliciente para adelantar los comicios lo máximo posible. En la marcha, Sánchez fue el único objeto de los ataques -el miedo a Pablo Iglesias, que centró la campaña de Ciudadanos en 2016, ni existió-. Si las elecciones se polarizan mucho la campaña se convierte en Sánchez contra "las tres derechas", como las ha bautizado. En la campaña de 2008, después de una legislatura especialmente crispada, un micrófono pilló cómo Zapatero le confesaba a Iñaki Gabilondo: "Nos conviene que haya tensión". Los problemas internos de Podemos también recomiendan que el PSOE adelante las elecciones lo máximo posible.

Los barones habían exigido que no hubiera superdomingo porque no querían verse arrastrados a una campaña nacional. El superdomingo tiene otro un riesgo interno para los socialistas. Una convocatoria conjunta mediría en cada territorio si tiene más apoyo Sánchez o el barón de turno. Los socialistas aún discuten quién fue el culpable de la derrota en Andalucía, si Susana Díaz, Pedro Sánchez o ambos. Con un superdomingo se vería claramente si arrastra más Sánchez o cada barón. Internamente es muy relevante dada la tensión ya indisimulada que se vive en el partido. Moncloa siempre ha mantenido que la marca Pedro Sánchez tira más que la de los barones ahora mismo pero si por lo que sea no se quieren medir es mejor no hacerlas coincidir.

El superdomingo además recibe muchas críticas por mezclar distintas opciones electorales y por la logística, porque supondría sumar hasta seis urnas en algunos territorios: Congreso, Senado, europeas, autonómicas, municipales y cabildos insulares. Si no consigue los presupuestos, Sánchez tendría que aguantar hasta otoño o buscar una fecha en junio. Pero un mal resultado el 26 de mayo le complicaría mucho la vida internamente. Aunque como prueba su libro, 'Manual de Resistencia', ha hecho de eso una forma de vida.

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