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12-J: Sólo la abstención por los brotes de coronavirus amenaza hoy a Feijóo y Urkullu

Logotipo de El Mundo El Mundo 12/07/2020 JUANMA LAMET
Iñigo Urkullu, acompañado por su esposa, pasea por Vitoria durante la jornada de reflexión. © Unidad Editorial, S.A. Iñigo Urkullu, acompañado por su esposa, pasea por Vitoria durante la jornada de reflexión. Cuatro millones de españoles están llamados hoy a las urnas en Galicia y País Vasco. Con mascarillas, con gel hidroalcohólico en las manos, con distancia de seguridad y con prisa. Para evitar la exposición al coronavirus. Por primera vez, los votantes acudirán a los colegios electorales en medio de una pandemia, con la amenaza cierta de los rebrotes como mar de fondo. De hecho, estos comicios estaban previstos para el 5 de abril, pero se suspendieron, precisamente, por la enorme letalidad que por entonces acarreaba el virus. Ahora, el temor al Covid-19 sigue vivo, e impacta de lleno en dos de las autonómicas en las que el electorado tiene un mayor acento propio. La duda no es quién va a ganar ambas elecciones, sino cuánta abstención habrá, y cómo afectará eso a la gobernabilidad. Alberto Núñez Feijóo (PP) parte con todas las cartas en su mano para revalidar la mayoría absoluta que mantiene desde hace 11 años, y las encuestas ventean una victoria holgada para Íñigo Urkullu (PNV), y la posibilidad de elegir socio de legislatura.Así que los principales focos se posan por ahora sobre el candidato invisible. ¿Será el coronavirus el cisne negro que quiebre o dificulte el continuismo que anticipan los sondeos en ambas regiones? ¿Es completamente seguro votar hoy? Ésas son las dos principales preguntas que sobrevuelan la jornada. Tanto Feijóo como Urkullu han garantizado a los electores que podrán acudir a sus colegios sin riesgo alguno, siempre y cuando cumplan escrupulosamente con los protocolos establecidos. Los contagios en A Mariña (Lugo) siguen aumentando: ayer se sumaron cuatro casos, hasta los 186. Pero el candidato del PP a la reelección destacó que «está disminuyendo la incidencia» del brote, ya que esos cuatro casos se cribaron entre 144 pruebas PCR. Feijóo siempre dice que ir a votar es igual de seguro que ir a la farmacia o a una tienda. Y en el País Vasco, Urkullu ha insistido en que el brote de Ordizia (Gipúzcoa) está controlado.Aunque esté en un segundo plano ante los brotes del virus, el tablero político emergerá de nuevo el lunes, ya con los resultados pasados a limpio. De los escrutinios no se podrán sacar demasiadas analogías de alcance nacional, más allá de que se consume la tendencia a la baja de Unidas Podemos, y de la constatación de que las dos almas del PP tienen un tirón diferente en las comunidades consideradas como «históricas».
La coalición vasca de PP y Cs aspira a obtener seis escaños y que Vox no logre uno por Álava
Todas las encuestas coinciden en que la formación morada puede ser la gran perdedora de las elecciones: en Galicia, su marca pasaría de segunda fuerza a cuarta, por la fuga de votos al BNG y al PSOE; y en el País Vasco perdería dos escaños, presumiblemente en favor de los socialistas y de Bildu. Podemos tocó el cielo político vasco en 2015 y 2016 cuando derrotó en las urnas al PNV. Desde entonces ha perdido más de 150.000 votos y hoy pasará a ser la cuarta fuerza política.En Galicia no hay ni una sola predicción que no señale a Feijóo como ganador con mayoría absoluta, por eso es el candidato que más teme la abstención. Por eso y porque un segmento crucial de su electorado son los mayores de 65 años, que están más expuestos a la zarpa del virus y, por tanto, podrían ver en la victoria segura de su candidato un motivo para quedarse en casa y no correr riesgos. En el País Vasco, las urnas examinan hoy la fidelidad del electorado, que será clave ante un previsible aumento de la abstención que no penalizará igual a todas las formaciones. De ahí que EH Bildu haya reavivado su confrontación con el PNV, tras el brote de Ordizia, una localidad de 9.000 habitantes gobernada por EH Bildu. Desde Sabin Etxea se da por hecho que tanto los mensajes de fin de campaña de Maddalen Iriarte como los recursos presentados en los dos últimos días por EH Bildu ante la Junta Electoral buscan desmovilizar voto nacionalista fundamentalmente en Guipúzcoa para taponar el crecimiento que las encuestas otorgan al PNV. La coalición PP-Cs ha reclamado el voto constitucionalista sin mencionar a Vox y frente al Gobierno de Sánchez e Iglesias. Un Ejecutivo que la líder del PSE-EE Idoia Mendia ha colocado en el frontispicio de una campaña de perfil bajo y mostrándose como freno a las presuntas aspiraciones soberanistas -muy disimuladas en los últimos meses- de su socio Iñigo Urkullu. Mendia también ha reforzado la fidelidad de sus votantes desde que en 2015 optó por cogobernar con el PNV y todo apunta a que crecerá hasta los 11 o 12 parlamentarios. La coalición PNV y PSE-EE se da por hecha, y que Mendia dé el paso de formar parte del tercer gobierno de Urkullu.Cinco meses después del adiós de Alfonso Alonso, Casado ha revitalizado al PP vasco al recuperar a Carlos Iturgaiz, y volcándose personalmente en la campaña vasca. Asumida la pérdida de escaños con la alianza estratégica con Cs, la lista de Iturgaiz aspira a lograr siete parlamentarios, daría por buenos los seis representantes y no descarta caer a cinco (ahora tiene nueve) si Vox araña un diputado por Álava, el gran objetivo de Santiago Abascal.
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