Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Comunidad Valenciana, duelo al sol en la frontera sur de Cataluña

Logotipo de El Mundo El Mundo 23/04/2019 ÁLVARO CARVAJAL
El ex dirigente del PP, Carlos Fabra, en un acto de campaña de Vox EUGENIO TORRES © El ex dirigente del PP, Carlos Fabra, en un acto de campaña de Vox EUGENIO TORRES El ex dirigente del PP, Carlos Fabra, en un acto de campaña de Vox EUGENIO TORRES

En la campaña más catalanizada e identitaria de la reciente Historia de España, algo se está moviendo de fondo en la frontera sur de Cataluña, en la Comunidad Valenciana en general y en la provincia de Castellón en particular. Aquí baten las olas del españolismo y el independentismo, empujadas por los discursos y las peroratas que a cada uno de los lados están utilizando los partidos para remover los sentimientos y rebañar hasta el último voto del 28 de abril.

Las fuerzas políticas del centroderecha -Ciudadanos, PP y Vox- andan en armas contra la amenaza independentista por todo el país en busca de un voto de reacción, pero la competencia entre ellos en la Comunidad Valenciana está siendo particularmente feroz. Y eso que ya vive acostumbrada a que la resistencia al pancatalanismo y el debate en torno a la lengua sean ejes polarizadores en la refriega partidista.

La importancia de estos dos temas está siendo capital en esta campaña, pues el votante más hostil al catalanismo cultural y al auge del independentismo es el que podría decantar la batalla en el lado del centroderecha en la Comunidad Valenciana. Y en cualquiera de sus formas, incluyendo un fuerte avance de Vox -el sondeo de Sigma Dos publicado el domingo por este periódico le daba hasta cinco escaños en la región- y una dura pugna entre Cs y el PP.

El votante anticatalanista ha vivido acomodado en los brazos del PP durante sus largos años de gobierno en el que fue uno de los grandes bastiones populares durante tres décadas, pero ahora han aparecido ante sí más opciones, y todas ellas llevan en su ADN una lucha frontal contra el independentismo catalán. Los expertos calculan que al menos 100.000 votantes se encuadrarían en este perfil, lo que es un número suficiente para decantar de un lado o de otro la lucha por liderar el centroderecha en la comunidad.

Este movimiento de fondo en el electorado tiene una imagen simbólica: la asistencia en 2018 de Carlos Fabra a dos actos de Vox. El ex presidente del PP de Castellón y de la Diputación escuchando como uno más entre el público. Un emblema de toda una época del PP regional. Fabra acabó muy enfadado con los populares cuando tuvo que afrontar sus problemas judiciales y hoy ex colaboradores suyos están en las listas autonómicas de Vox. Por ejemplo, Juanvi Bellido, ex presidente de la Junta de Fiestas.

El estudio preelectoral del CIS sobre las elecciones autonómicas valencianas, que se celebran este domingo coincidiendo con las generales, advierte de un empate virtual entre el PP y Cs. Los populares se moverían entre 18-19 escaños, mientras que los naranjas están entre 16 y 19. Por su parte, Vox asoma con cinco o seis. Este pulso también se constata para las generales. El CIS da al PP seis o siete escaños y a Ciudadanos cinco o seis. En este caso, Vox aparece más cerca de ambos partidos con entre tres y cinco diputados nacionales.

Juan Rodríguez Teruel, profesor titular de Ciencia Política en la Universidad de Valencia, explica que en estos momentos el perfil del votante más volátil y movilizable por los partidos del centroderecha es el que está más sensibilizado por la cuestión catalana y el que rechaza las políticas del Pacto del Botànic -PSOE, Compromís y Podemos- como las referentes a la extensión del valenciano en las escuelas. Por eso dice que se ha desatado una pelea ruidosa en el ámbito valenciano que tiene al PP amenazado con ser el tercer partido, por detrás del PSOE y Cs.

"El discurso de Toni Cantó [candidato de Cs a la Generalitat] está siendo muy duro, con pocos matices, para evitar que ese voto que era del PP se vaya ahora a Vox", afirma el politólogo. Esta circunstancia explica este tipo de mensajes. "Hay que frenar al pancatalanismo en la Comunidad Valenciana que vive de subvenciones de Torra y del tripartito nacionalista. [...] No queremos que nos enfrenten como en Cataluña. No a sus Países Catalanes", ha dicho Cantó.

Rodríguez Teruel apunta que Cs puede estar haciendo una campaña "arisca" o incluso "agria" con esta temática, pero que se explica en que se disputa una porción "pequeña pero decisiva" de votantes con Vox, que son los que pueden decantar el sorpasso si no se marchan con el partido de Abascal, que a su vez también despliega un duro discurso anticatalanista.

"El votante que castiga la corrupción del PP desertó hace cuatro años y forma parte de Cs", dice. Los naranjas creen que estos se mantendrán "fieles" a ellos y que el objetivo ahora es "rascar el voto anticatalanista". Con el riesgo -advierte- de que esa agresividad en el discurso le provoque fugas por el centro o que dicho votante se acabe decantando por el partido que ve "más creíble" o contundente, que en esto es Vox.

La batalla es general, aunque es en Castellón donde la pelea entre los tres es decisiva. No tanto porque el voto anticatalanista sea enorme, sino porque un porcentaje pequeño puede alterar las mayorías entre PP, Cs y Vox y en el eje izquierda-derecha.

El sociólogo valenciano Jorge Galindo destaca lo "complicada" que es una provincia como la de Castellón para hacer una "campaña identitaria". Hay comarcas y municipios "profundamente identificados" como valencianohablantes, como Vinaroz o Benicarló, cerca de la frontera con Cataluña, y otros más castellanohablantes. Son lugares como Villarreal o Castellón, que tienen una sociología distinta por su carácter portuario y vinculado a la industria de la cerámica, o el interior, los enclaves más permeables y donde puede "funcionar mejor" el argumento anticatalanista vinculado a un "sentimiento nacional con valores tradicionales". El PP -destaca- tiene que centrarse en recuperar esos valores para aguantar la embestida de sus rivales, ya que hay un espectro de la derecha que se siente perdedor con el Gobierno de PSOE y Compromís, y que siente que las cosas iban antes bien antes pese a la corrupción.

Galindo recuerda que leyes de educación como las impulsadas por el consellerVicent Marzà -de Compromís y procedente de Castellón- para fomentar la presencia del valenciano en la escuela han provocado una reacción de la minoría castellanohablante de Castellón, que puede sentirse "rebotada" y "movilizada" en estos momentos a la hora de escuchar a los partidos del centroderecha aludir a todas estas cuestiones.

"España está infravalorando el potencial del crecimiento del conflicto dentro de la Comunidad Valenciana y Baleares", dice, sobre todo en Alicante, donde las propuestas sobre la lengua en la educación se ven como un tema identitario y eso genera un potencial de conflicto.

La cabeza de lista de Cs a las Cortes Valencianas por Castellón, Merche Ventura, alerta de que el Gobierno autonómico está utilizando la lengua como "arma política" ante sus reiterados intentos de buscar un modelo de "inmersión lingüística" similar al de Cataluña. "Pretenden colonizar las escuelas con su ideología", alerta. Y señala: "El PP es el que ha sembrado lo que estamos recogiendo. Ha dado alas al nacionalismo".

Mismo análisis hace Vox, partido que en las generales presenta como número uno en Castellón a un militar, el general Alberto Asarta. La presidenta del partido en la provincia, Llanos Massó, avisa: "Somos la provincia limítrofe con Cataluña, entonces aquí el virus de nacionalismo y del separatismo lleva tiempo entrando". Massó remarca que la lengua es el mecanismo a través del que se intenta "inocular el catalanismo y el separatismo" y lo que refuerza la idea de que los valencianos también son "distintos" y tienen "derecho de la autodeterminación". Culpa al PP, que dice que fue quien "vendió" a la comunidad al "pancatalanismo" ofreciendo la "unidad de la lengua" cuando José María Aznar pactó con CiU para ser investido presidente en 1996.

Pese a estos ataques, el PP se suma a la denuncia de que hay "una hoja de ruta nacionalista evidente". Los populares, no obstante, no quieren hacer de Cataluña un "eje", porque "nunca lo hemos hecho", asegura el líder popular en Castellón, Miguel Barrachina. Pese a la ofensiva de sus rivales con el tema, confía en aguantar gracias a sus "estructuras locales" y al trabajo local. Recalca que Ciudadanos y Vox son sólo una marca sin cara en muchos sitios, mientras que el PP tiene concejales y listas en los 135 pueblos de la provincia. "Estamos solos en la mayoría de sitios", y al PP, dice, le conocen.

Más noticias en MSN:

-Los testigos de la defensa abren un nuevo capítulo del juicio del 1-O

-El primer debate reafirma los dos bloques y Rivera gana terreno a Casado

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon