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El capital confía en España con un ojo puesto en Cataluña

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 13/01/2018
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (al centro), durante la apertura del Spain Investors Day. © Carlos Rosillo El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (al centro), durante la apertura del Spain Investors Day.

Es precisamente lo que la organización busca: convertir el evento, que este año ha celebrado su octava edición, en una fecha ineludible del calendario empresarial, tanto en España como en Europa. "Hacer el Spain Investors Day a principios de enero tiene una ventaja", explica Alejandro Martínez Borrell, consejero delegado de Grant Thornton. "Las empresas pueden explicar qué tal les ha ido en 2017 y, a la vez, contar cuáles son sus perspectivas para 2018".

El mensaje que ha predominado este año es que tanto las empresas como los inversores quieren dejar atrás las turbulencias de la Crisis de Octubre —la convocatoria de un referéndum ilegal en Cataluña, la posterior declaración de independencia y, finalmente, la aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno central— y buscar las oportunidades de negocio en una economía que cierra el año con datos macroeconómicos que revelan un momento "dulce", en palabras de Martínez Borrell. El Spain Investors Day está organizado por Estudio de Comunicación en asociación con BNP Paribas y Exane BNP Paribas, y entre sus patrocinadores está PRISA, sociedad editora de EL PAÍS.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fue el orador inaugural del evento. Tras desgranar una riada de datos económicos, espetó que la incertidumbre política en Cataluña supone "la mayor, si no la única, sombra para la economía". Mientras, el ministro de Economía, Luis de Guindos, aventuró que las previsiones de un crecimiento del PIB para 2018 del 2,3% eran "demasiado prudentes" —por debajo incluso del 2,5% estimado por el FMI— y preveía una revisión de las cifras.

Sin embargo, no todo pinta color de rosa. El propio Guindos recordó que la productividad continúa siendo una asignatura pendiente de la economía española, así como el aún muy elevado endeudamiento. Los directivos son conscientes de que hay más desafíos por superar. "No hay dudas económicas, tenemos los fundamentales tremendamente buenos y un sistema bancario saneado", recuerda Martínez Borrell. "Pero también tenemos el problema del paro. Por mucho que hayamos recuperado empleo en los últimos años, nuestros colegas europeos se echan las manos a la cabeza cuando ven las cifras españolas, especialmente las del paro juvenil".

No perder el tren de la revolución tecnológica

El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, compareció ante los inversores en la segunda jornada del Spain Investors Day cargado con diapositivas y dos mensajes. El primero: "Por primera vez en nuestra historia, no tenemos que elegir entre competitividad y empleo", presumió ante los inversores. "Gracias a las reformas estructurales, es la primera vez que crecemos porque somos mejores", una afirmación que contrasta con las estadísticas europeas que apuntan a la persistencia de las desigualdades de ingresos como un desafío para el crecimiento sostenible. El segundo es que España debe aprovechar sus infraestructuras para ponerse a la vanguardia del cambio tecnológico global, al contrario que en otras ocasiones en su historia.

Precariedad y salarios

Otro factor de riesgo está en la precariedad y en los bajos salarios, que a la larga afectan al consumo. "El 77% de las empresas españolas están diciendo que es momento de subir los sueldos", apunta Martínez Borrell. "España necesita dejar de ser mileurista. La pregunta es cómo". "Por supuesto, hay muchísimas cosas por mejorar, pero la empresa española está haciendo las cosas bien", afirma Benito Berceruelo, presidente del Spain Investors Day y consejero delegado de Estudio de Comunicación.

Respecto a la situación catalana, ¿ha cambiado la Crisis de Octubre la actitud de los inversores acerca de España? "Nosotros realizamos un sondeo trimestral de confianza empresarial, con métodos estandarizados en las grandes economías europeas. Y, hasta mitad del año pasado, el nivel de optimismo de la economía española solo era comparable con el de Alemania", señala Martínez Borrell. "Y de pronto, baja 30 puntos. Solo puede haber un factor: la situación catalana. Pero la pérdida de confianza solo es relativa a este aspecto".

"Es cierto que algunos sectores se han visto más afectados que otros, pero no creo que nadie haya considerado de forma definitiva que invertir en España ya no es seguro", afirma Ramón Betolaza, socio fundador de Black Toro Capital. "Al menos, ninguno de ellos nos ha transmitido esa preocupación. Lo que sí nos han dicho durante estos meses es que necesitábamos claridad acerca de lo que iba a pasar, dado que la prensa internacional reflejó la crisis como una revuelta social en vez de lo que era en realidad, una tensión política. Pero en el momento en el que hubo claridad acerca de los pasos a seguir, cuando desapareció el riesgo jurídico, los inversores se tranquilizaron bastante".

Hay varios factores que pueden ayudar a explicar esta aparente tranquilidad de los inversores. "El hecho de que la mayor parte de las empresas industriales hayan aumentado su nivel de globalización sin duda ha ayudado a reducir la desconfianza del mercado", considera Riberas, de Gestamp. "En nuestras conversaciones con los accionistas, España no es un tema. Cuando en 2013 empezamos a mover nuestras emisiones de bonos, había que estar un buen rato explicando sobre el mercado español. Desde hace unos años ya no es así. Hablamos más sobre las inestabilidades en Norteamérica o los problemas del mercado chino. España no les preocupa".

Betolaza, de Black Toro, reconoce que la buena marcha de la economía global ha ayudado a España a capear con más solvencia las inestabilidades catalanas. "Hay que tener en cuenta que crisis como la de Corea, en cualquier otra época hubieran sido muy graves, ni siquiera han afectado en profundidad a los mercados de capitales".

"Si en la economía española no hubiese atractivo los inversores no estarían aquí", señala Martínez Borrell. "Hay sectores donde el interés es evidente, como pueden ser las empresas de energía e infraestructura. Pero nosotros estamos muy en contacto con el mercado chino, y los inversores de allí están muy interesados en el deporte y en el sector financiero. Para ellos somos una catapulta para América Latina".

"Estamos muy contentos con el resultado de esta edición", explica Berceruelo. "Primero, porque hemos tenido más encuentros que nunca: casi 900, entre reuniones plenarias y privadas entre inversores y empresas. Segundo, porque hemos tenido más inversores: 171, de 10 países distintos. Y, tercero, porque el nivel de los que han venido, entre fondos soberanos, fondos privados, y family offices, ha sido mejor, tanto cuantitativa como cualitativamente. Y han salido de esta edición muy satisfechos".

"Lo que queremos es que los inversores estén, independientemente de la situación política", explica Martínez Borrell. "Es evidente que hay momentos en los que es más fácil atraer inversores que otros. Pero el Spain Investors Day se ha consolidado como un sitio en el que hay que estar, y no solo por una cuestión de imagen".

Vaso medio lleno

El consejero delegado de Grant Thornton en España compara la situación con la de las primeras ediciones, cuando "los españoles estábamos muy vapuleados, éramos el patito feo de la economía mundial, los peores de la clase", recuerda. "Cuando nació el Spain Investors Day, lograr reunir empresas cotizadas e inversiones internacionales en un momento de crisis galopante era muy complicado. Fue una iniciativa de la empresa privada española para ponerse en valor. Y logramos aportar algo de luz, mostrando que el vaso está medio lleno, que no estábamos haciéndolo tan mal y que tenemos empresas que hacen productos de prestigio internacional".

Una de estas empresas es el fabricante de componentes Gestamp. Para la firma, que salió a Bolsa el 7 de abril del año pasado, un evento como el Spain Investors Day es una oportunidad de complementar sus roadshows internacionales. "No nos podemos permitir el lujo de que España no sea un mercado financiero", considera su consejero delegado, Francisco José Riberas. "Si bien es cierto que tenemos que seguir haciendo esta clase de cosas en Londres o en Nueva York, también tenemos que hacerlo en España si somos de aquí y estamos cotizados aquí".

"Los inversores necesitan oír de viva voz cuáles son las perspectivas", indica Betolaza. "Quieren ver como las empresas ven las cosas y necesitan ver que también hay otros inversores interesados". Para el inversor, la consolidación del evento es necesaria: "una vez que estableces algo de este estilo, lo que sería preocupante es que no se celebrara más".

Porque la buena relación con los inversores, tanto nacionales como internacionales, es indispensable para el fomento de la economía española. Como recordó el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella, la Comisión Europea está "agitando" en favor de la financiación de las empresas en los mercados de capitales (tanto en renta variable como en renta fija). Para él, aunque en ese aspecto España está "muy retrasada" con respecto a otras grandes economías europeas, está en una "razonable buena posición" para mejorar: "el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) tiene mucho mercado, pero aún queda camino por recorrer".

Para Berceruelo, el Spain Investors Day se ha convertido en una herramienta para apoyar ese impulso al mercado de capitales. "Es una apuesta por la transparencia", considera. "Los inversores invierten en lo que confían y no se confía en lo que no se conoce". Sin embargo, y a pesar de declararse más que satisfecho de la posición del evento dentro del calendario financiero español, reconoce que "siempre tenemos una asignatura pendiente": llevar a los salones del Ritz a las realmente grandes. "Entendemos que los líderes quieren seguir siéndolo y que quieran separarse un poco del pelotón, pero nos da un poco de pena que no vengan las mayores del Ibex".

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