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Iñaki Urdangarin se salva de una condena dura

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia hace 2 días Luis B. García
Imagen de archivo de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina saliendo de la Audiencia de Palma el 9 de febrero de 2016 © Image LaVanguardia.com Imagen de archivo de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina saliendo de la Audiencia de Palma el 9 de febrero de 2016

El marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, utilizó el Instituto Nóos y entidades satélites para saquear fondos de instituciones públicas de Baleares, Valencia y Madrid. Su descenso al infierno judicial se ha saldado con una pena que hay que considerar suave si se tienen en cuenta lo que pedía la Fiscalía. Ha sido condenado a seis años y tres meses de prisión. La Fiscalía pedía para él una condena de 19 años y medio años de reclusión y Manos Limpias solicitaba 26 y medio. Su mujer, la Infanta Cristina ha sido absuelta.

El deportista olímpico que se casó con la infanta Cristina en octubre de 1997 en la catedral de Barcelona, apartado de la Familia Real por el escándalo, de pronto se vio descendiendo el paseíllo judicial de la Audiencia de Palma para responder a las preguntas del juez del caso Nóos, José Castro, empeñado en sacar hasta la última gota de culpabilidad de él, su exsocio y su mujer.

Apartado de la Familia Real

La opinión pública se acostumbró rápido a verle descender aquella rampa para declarar en sesiones muy largas ante el juez y Urdangarin vio transformarse su entorno y su cuerpo. Dejó de ser el yerno perfecto, empresario, deportista, atractivo, educado, simpático.

Su gestión al frente de Nóos motivó el traslado de los Duques de Palma a Washington en 2009 como consejero de Telefónica Internacional y fue el punto de inflexión de su relación con la Familia Real que, hasta entonces, había sido perfecta. Al tiempo, Urdangarin perdía peso de forma evidente. 

Iñaki Urdangarin aplaude ante su camiseta colgada junto a la de Epi en el Palau blaugrana en abril de 2001 © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Iñaki Urdangarin aplaude ante su camiseta colgada junto a la de Epi en el Palau blaugrana en abril de 2001

Y es que fue dejar las canchas de balonmano en el año 2000 y acabar con 33 años sus estudios de Administración y Dirección de Empresas en Esade, y comenzar a perder el rumbo. Aunque llegó a ser vicepresidente del Comité Olímpico Español, se empeñó en iniciar una actividad empresarial ilegal que las investigaciones posteriores destaparon.

Junto a su profesor en Esade, Diego Torres, y aprovechando su vitola real y deportiva se enfrascó en un tarea de intermediación, también inmobiliarias bajo la apariencia de entidades sin fines de lucro, pero que en realidad les aportaban suculentos beneficios, algo completamente ilegal. En total, crearon una maraña societaria que, de acuerdo con la investigación, permitió desviar más de seis millones de euros públicos.

El Rey Juan Carlos trató de poner freno a la actividad de Urdangarin en la primavera de 2006 y trató de cortar por lo sano y qué mejor manera de hacerlo que poner tierra de por medio. Ese año, Urdangarin es fichado por Telefónica y nombrado consejero de su división internacional, lo cual le hace trasladarse a Washington. Aunque en apariencia se desvinculó de Nóos, en realidad nunca rompió amarras y mantuvo intacto su entramado empresarial. 

Entrega de los premios Laureus en Barcelona en mayo de 2006 © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Entrega de los premios Laureus en Barcelona en mayo de 2006

“No soy conocedor”, “no tengo ni idea”, “no me encargaba de esto”, “no lo recuerdo”, “creo que no”. Ya en el juicio, Urdangarin respondió hasta en una treintena de ocasiones con inconcreciones y evasivas a las preguntas que le formulaba el fiscal Pedro Horrach.

Defendido por el abogado Mario Pascual Vives, Urdangarin mantuvo en todo momento su inocencia. En su declaración como acusado, el yerno del Rey emérito negó ser un comisionista y la única concesión que hizo al fiscal fue la existencia de empleos ficticios en Aizoon, la sociedad que compartía con su esposa y a la que supuestamente se cargaron gastos domésticos de la familia.

El marido de la infanta intentó dejar claro que no se ocupaba de “las cosas” de gestión y facturación ni en el Instituto Nóos, ni en las empresas que compartía a medias con su esposa y con su socio. “¿Era usted administrador de Nóos Consultoría?”, preguntó el fiscal: “Creo que no, y si no, no lo he ejercido nunca”, respondió enigmático Urdangarin.

El marido de la infanta Cristina llegó a asegurar en el juicio que “en ningún momento” el rey Juan Carlos “intercedió” en sus negocios particulares ni en los de su esposa. Respondió así a la pregunta de la letrada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, tras la exhibición en la vista de un correo electrónico en el que se aludía a la información a don Juan Carlos sobre una intervención de Urdangarin relativa a la Copa del América que se iba a celebrar en Valencia. “Su majestad el Rey fue informado por su afición por su involucración en el mundo de la vela”, se limitó a manifestar Urdangarin.

En la segunda jornada de declaración, el acusado reconoció que daba cuenta de todas sus actividades al que fuera secretario de las Infantas, Carlos García Revenga. En concreto explicó que “no daba un paso en mi vida sin consultarlo con García Revenga. No obstante, durante la reanudación del interrogatorio, el ex duque de Palma desvinculó tanto a Revenga como a su esposa en la gestión de Nóos. Preguntado sobre cuál era el papel de ambos ha asegurado que “simplemente conformar la junta directiva”.

“Hay que tener presente que una asociación puede generar superávit siempre y cuando revierta en el objeto social”

A preguntas del fiscal Anticorrupción, Pedro Horrach llegó a justificar que la entidad cerrase los ejercicios fiscales con superávit pese a ser una organización sin ánimo de lucro. “Hay que tener presente que una asociación puede generar superávit siempre y cuando revierta en el objeto social”, ha respondido con mucho énfasis.

Iñaki Urdangarin también confirmó que Federico Rubio, a quien Diego Torres señaló como el alto cargo de Hacienda que supervisaba las cuentas del Instituo Nóos, era quien se ocupaba también de las declaraciones de la renta de su esposa.

Urdangarin explicó que constituyó la empresa Aizoon para “canalizar” sus honorarios profesionales y aseguró que fue el excontable del Instituto Nóos Miguel Tejeiro la persona que le recomendó constituir esta sociedad empresa si bien desvinculó a su esposa del día a día de esta compañía, cuya titularidad compartían al 50%.

El marido de la Infanta Cristina incurrió en varias contradicciones con respecto a la declaración prestada ante el juez instructor José Castro. Así, respondió que desconocía el coste que supondría la puesta en marcha de una oficina de seguimiento del equipo ciclista que acabó patrocinando el Govern de Baleares. En cambio, en su primera declaración aseguró lo contrario. Esta oficina, era según denunció Jaume Matas “el peaje” que cobraba Urdangarin por mediar entre el ejecutivo autonómico y dicho equipo de élite. Un extremo que Urdangarin negó.

La confesión de Matas dejó en evidencia a Urfangarin. El expresidente balear, que habría llegado a un acuerdo con la Fiscalía para rebajar la petición de pena, reconoció que ordenó contratar a dedo al cuñado de Felipe VI, al que describió como un “conseguidor” y un “facilitador” de contactos por su condición de miembro de la familia del Rey. Aunque descargó en su subordinado José Luis Ballester, el principal arrepentido de la trama, el peso de las irregularidades administrativas que se le achacaban.

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