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La Guardia Civil, a la caza del chivato que alertó a Ignacio González de su detención

Logotipo de El Mundo El Mundo 21/04/2017 elmundo.es
Ignacio González, a su llegada a la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos, donde pasó la noche tras su arresto / EFE © EFE Ignacio González, a su llegada a la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos, donde pasó la noche tras su arresto / EFE

La Guardia Civil se muestra convencida. Ignacio González, el que fuera presidente de la Comunidad de Madrid, recibió un chivatazo desde «esferas de poder» en el que le alertaron de su inminente detención. Y los agentes de la Unidad Central Operativa sospechan que ese chivatazo le permitió desprenderse de documentación que hubiera podido ser localizada durante los registros que los agentes han practicado durante las últimas horas en el marco de la operación Lezo.

Fuentes de la investigación explicaron a EL MUNDO que se ha detectado que González recibió «información privilegiada» sobre las pesquisas contra él hace aproximadamente dos meses y que esa información pudo partir desde alguien del Gobierno. Argumentan que en instancias gubernamentales podían conocer indirectamente el avance de las pesquisas que llevaba a cabo la Guardia Civil en coordinación con la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción.

«Desde ese momento cambió todo su modus vivendi», explican estas fuentes. Sus comunicaciones se vieron claramente alteradas. Los teléfonos del ex presidente estaban bajo vigilancia policial, con el control del juez Eloy Velasco, desde hacía muchos meses. Y los especialistas detectaron un cambio radical en el contenido de sus comunicaciones, que pasaron a ser inocuas para la investigación. Además, modificó sus horarios e, incluso, alteró su estancia en su propia casa.

Los agentes del Instituto Armado deducen que se produjo una delación. Han revisado de nuevo todas las conversaciones intervenidas y han llegado a la conclusión de que ese chivatazo se produjo de manera indirecta, que alguien que conocía de primera mano que la operación Lezo estaba a punto desencadenarse encargó a «alguien» que fuera a ver a González y le alertara. Ese chivatazo no se realizó por teléfono sino en persona, según concluyen los mismos investigadores. Y creen que ha podido afectar gravemente al material y a la documentación que trataron de localizar durante las casi 10 horas en las que estuvieron practicando registros tanto en la vivienda de González como en su despacho profesional.

Los investigadores entienden que el juez instructor de la Audiencia Nacional debería abrir una pieza separada del sumario para indagar la autoría de ese chivatazo, toda vez que ha podido tener consecuencias importantes para las investigaciones.

Las fuentes recuerdan como el que fuera vicepresidente de la Comunidad de Madrid Francisco Granados también fue alertado por parte de dos guardias civiles de que la Unidad Central Operativa estaba tras la pista de su amigo, el empresario David Marjaliza, en la denominada operación Púnica. Tanto los autores del chivatazo como el propio Granados están encausados por esta delación.

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