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Podemos y Vox sacan provecho del debate: de la defensa de lo público a rentabilizar el veto

Logotipo de El Independiente El Independiente 19/04/2019 Carmen Torres
Sorteo del debate de Atresmedia. © Proporcionado por Park Row Digital, S.L Sorteo del debate de Atresmedia.

Los estrategas electorales diseñan sus campañas al milímetro aunque son muy conscientes de que no pueden controlar los “hechos imprevistos”. Lo imprevisible, como un atentado en plena campaña, arruina los mensajes precocinados y obligan a improvisar. Los reflejos políticos se ponen a prueba y la buena intuición se convierte en un valor determinante cuando no hay tiempo para cáculos ni tacticismos. Algo así ha ocurrido en esta primera semana deliberadamente plana de campaña en el PSOE.

El hecho imprevisto del veto a Vox en el debate electoral ha roto la estrategia socialista de mantener un perfil bajo y fiarlo todo a la “amenaza” de un Gobierno de derechas. Y la cuestión se ha ido complicando por la negativa del PSOE a celebrar más de un debate, una vez que Pedro Sánchez se quedó sin excusas para no acudir al de Televisión Española. A partir de ahí, los socialistas se han ido enredando en sus contradicciones mientras el resto de partidos rentabilizan sus errores.

El primero en sacar tajada ha sido Podemos, el que más cae según los sondeos, seguido de Vox, el que más sube. “El debate entre candidatos es decisivo. Permite exponer y contraponer las propuestas en disputa y también son un momento excepcional de empatía, de exposición de estilos que generan apoyos o rechazos. Nosotros, desde el inicio de la campaña, nos hemos mostrado dispuestos a participar de ellos y a conocer las condiciones y pautas de las cadenas que los organizarían”, aseguran desde la campaña de Unidas Podemos.

El partido de Pablo Iglesias reprocha que el PSOE no haya aclarado hasta el último momento su participación los debates, perjudicando así a sus adversarios. “En una campaña tan corta estuvimos dos semanas con tres fechas bloqueadas, sin posibilidad de organizar nada y en vísperas de la Semana Santa. Que hayan aceptado ir a la televisión pública porque no les queda otra alternativa no deja de ser patético”, aseguran.

También aprovechan la controversia sobre el debate en Vox, que se siente beneficiado en ambos casos, tanto en el de haber participado como en el de explotar el veto sufrido por la Junta Electoral. “Nos venía muy bien estar en el debate y enfrentarnos a Pedro Sánchez. Nos han boicoteado, es una verdadera pena que los españoles no puedan escucharnos”, asegura Santiago Abascal, que, no obstante, rentabiliza ese veto en sus mítines. “Nos quieren silenciados y por eso acaban de impedir que participemos en un debate con el resto de los candidatos”, explica Abascal, que utiliza ese veto para asegurar que en España “mandan los independentistas” -artífices del recurso contra la participación de Vox- y que sí han logrado autorización judicial para dar una rueda de prensa desde la cárcel.

 Vox o el orgullo herido

Vox es el partido que más crece durante esta campaña electoral. Hace tres años, en los comicios del 26 de junio de 2016, la formación de Santiago Abascal sólo logró 46.638 votos, un 0,2% de los sufragios. Hoy día, las encuestas lo sitúan cerca del 12% y pisándole los talones a Unidas Podemos, que se desmorona tras haber dado la campanada entonces.

A nueve días de las elecciones, la estrategia de Vox sigue apelando a las emociones, al orgullo herido de los españoles por el independentismo catalán, los nacionalismos y por la “amenaza” que suponen los gobiernos de izquierda a tradiciones y costumbres que van desde la religiosidad y la Semana Santa hasta la caza o la tauromaquia, incluida su defensa del feminismo o de la memoria histórica.

“Abiertamente decimos que no despreciamos las emociones en política, porque siempre han querido apartarlas”, reconoce el director de campaña y candidato, Santiago Abascal, antes de discrepar: “También tenemos argumentos racionales. Somos los únicos que podemos y nos atrevemos a combatir la izquierda. Ni el PP ni Cs se atreven. Vox viene a hacer lo que ellos no se atreven. Ahí está la eficacia del voto a Vox y lo hemos demostrado en Andalucía”, explica.

Precisamente sobre el ejemplo andaluz alerta el coordinador de campaña del PP, Javier Maroto, que advierte a su electorado de que es un error aferrarse a esa experiencia. “No se puede extrapolar al conjunto de España”, asegura.

El PP intenta explicar “de forma humilde, sencilla y con mucha tranquilidad” que parte de ese voto de centro derecha se puede perder en pequeñas circunscripciones, veinte en concreto, donde la fragmentación alimenta las opciones de la izquierda. Y lo hace evitando irritar al votante de Vox, apelando a “su cabeza, corazón y bolsillo” frente a los que votan “con las tripas”. Según Maroto, ese mensaje del voto útil está surtiendo efecto. Los populares se enfrentan a una doble amenaza que le está restando votos, como señalan las encuestas. A la sangría por la derecha que supone el auge de Vox se suma la fuga de votos por el centro hacia Ciudadanos.

En esta línea, la estrategia electoral del partido de Albert Rivera está dirigida al votante de PP y de PSOE “que está cansado de sus partidos”. “Esa es la línea de crecimiento” para una contienda electoral que de desarrolla “en circunstancias excepcionales”, explica su coordinador de campaña, José Manuel Villegas. Esa apuesta explica la política de “fichajes” en caladeros tanto socialistas como populares.

Ciudadanos ha decidido pasar al contrataque frente a la estrategia del PSOE de intentar seducir al votante de centro al mostrarse como opción moderada y sugerir una posible coalición de Gobierno con Albert Rivera, una posibilidad que hace mucho daño a la formación, que insiste en descartarla. “Sánchez está inhabilitado a nuestros ojos para ser presidente del Gobierno ni un día más y los ciudadanos deben saberlo”, asegura Villegas, que justifica así su oferta de pactos al PP en plena campaña. “La única manera de parar a Sánchez es ofrecerle ese acuerdo al PP. No hay otra fórmula. Que los españoles sepan qué vamos a hacer con su voto”, defiende.

La movilización

Uno de los factores clave del 28-A será la movilización del electorado que en las últimas elecciones celebradas, las andaluces del 2 de diciembre, se produjo en mayor medida entre los votantes de derechas. “Hay mucha ilusión en la militancia, que se siente protagonista del pulso de la organización y de la acción del Gobierno: eso lo notas en la intensidad de los debates y en las ganas con las que las bases participan en la campaña”, aseguran en el equipo de campaña del PSOE, liderada por José Luis Ábalos.

“Los socialistas estás ilusionados y, lo que es más importante, saben que esa ilusión debe servir para movilizar, para que en las casas, entre los vecinos y en los lugares de trabajo todo el mundo diga ‘yo no me quedo en casa, yo no me quedo en casa porque no ir votar es normalizar la entrada de la ultraderecha en las instituciones después de cuarenta años de democracia'”, explican en Ferraz, que insiste en la amenaza de un Gobierno que incluya a Vox.

“Desde la muerte del dictador, la extrema derecha había sido una expresión política residual, y ahora no lo es. Hay que poner pie en pared con la fuerza de los votos porque lo que está sucediendo en España no es un fenómeno ajeno al resurgimiento de los movimientos xenófobos y de extrema derecha en el resto de Europa. La militancia lo ha comprendido y la acogida es buena. Lo importante ahora es que la participación sea masiva”, insisten los socialistas.

A pesar de esos llamamientos, la mayor movilización en sus actos la está consiguiendo Vox. “Los demás están sufriendo para llenar sus actos y nosotros no hacemos nada especial. Simplemente vamos a los sitios y nos encontramos colas interminables y hasta gente que se coloca ya fuera en el sitio donde creen que saldré con el altavoz”, explica Abascal. “Ya hemos mostrado pruebas de esa manipulación del mensaje. La gente siente la necesidad de venir a escucharnos directamente”, aclara.

Desde Podemos también se muestran optimistas: “Nuestra campaña va en vertiginoso ascenso. Todos los actos y encuentros con la gente han sido un éxito. La movilización no para de crecer. Daremos una sorpresa el 28 de abril”, aseguran.

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