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Pacto de Estado: unanimidad en los partidos para mejorar la formación de los profesores

Logotipo de El Mundo El Mundo 14/01/2018 elmundo.es
Miembros de la Subcomisión del Congreso que negocia el pacto de Estado / EL MUNDO. © Unidad Editorial, S.A. Miembros de la Subcomisión del Congreso que negocia el pacto de Estado / EL MUNDO.

Los primeros pasos que ha dado el Congreso para alcanzar el anhelado pacto de Estado por la Educación han sido bastante accidentados. Los diputados sólo tenían que cerrar un guión con los puntos básicos de la negociación, pero ya ha habido diferencias entre el PP y Podemos; ERC ha dicho que no va a firmar nada porque sólo está como «observador», y el PNV ha amenazado con salirse si se toca la Alta Inspección del Estado. Las cosas están «difíciles, muy difíciles», coinciden todos los encargados de llegar a un acuerdo.

Pero entre ellos también se han creado vínculos. Les une el sentir generalizado de que «la Lomce es una ley con muchas deficiencias que no hay por donde coger» y «debe cambiarse». Según las declaraciones de intenciones de los portavoces educativos del PP, PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos, de los 15 puntos que integran el guión de la negociación, ocho pueden resolverse sin muchas complicaciones. Hay tres con diferencias reconducibles (las evaluaciones, la financiación y la estructura del sistema educativo) y otros tres que constituyen los principales obstáculos (la Religión, los conciertos y el modelo territorial). Por último, existe un epígrafe en el que hay consenso en todo menos en la parte de las lenguas cooficiales.

En definitiva, es más lo que les une que lo que les separa. Y a este clavo ardiendo se agarran los diputados, que se muestran optimistas, pese a todo, y confían en cerrar un documento antes del próximo mes de mayo. La negociación en serio de cada apartado comenzará a partir de la próxima semana, pero ya hay algunas cuestiones en las que sintonizan. Además, han quedado en aprobar cada punto por una mayoría de dos tercios, lo que da margen a que se llegue, por ejemplo, a acuerdos parciales entre el PSOE, PP y Ciudadanos que no requieran del visto bueno de toda la Cámara. Existe el precedente del reciente acuerdo sobre la violencia de género, que, pese a la abstención de Podemos, es un pacto de Estado. Esta circunstancia facilita el camino.

La formación del profesorado

Y hay otro punto a favor: todos los partidos están de acuerdo, para empezar, en que hay que mejorar la formación del profesorado, tanto en la fase inicial como durante toda la trayectoria profesional. La calidad docente es uno de los factores que más influye en los resultados académicos de los alumnos y los diputados han interiorizado que esta reforma no se puede aplazar más. Todos los expertos coinciden en que, aunque los parlamentarios sólo se pusieran de acuerdo en esto, el sistema educativo mejoraría de forma sustancial.

PP y Cs defenderán a ultranza el MIR educativo como forma de seleccionar a los mejores. El PSOE va a centrarse en plantear «más prácticas» al inicio de la carrera, mientras que Unidos Podemos propondrá que en todos los grados se refuercen las metodologías docentes para aquellos universitarios que ya tengan claro que van a dedicarse a la enseñanza.

Todos quieren «modificar» los planes de estudio de Magisterio y de los másteres que dan acceso a la docencia en Secundaria porque «no responden a las necesidades actuales». También defenderán que hay que impulsar la carrera profesional, porque ahora los buenos profesores no reciben ningún premio por hacerlo bien. Se contemplarán gratificaciones y más posibilidades de movilidad entre los distintos cuerpos docentes.

La diputada Sandra Moneo (PP) habla de «una carrera profesional vinculada a incentivos económicos, profesionales y personales». «El profesorado constituye el eje esencial. Si no logramos una transformación total en la formación inicial, la selección y la carrera docente, habremos fracasado en la mejora del sistema educativo», añade con convicción.

Los partidos coinciden también en que la enseñanza pública «es un pilar fundamental»; en volver a cambiar el programa de estudios; en blindar la Filosofía; en impartir dentro del currículo Valores Cívicos y Constitucionales y educación en igualdad de género, o en cuidar más la atención a la diversidad:

El abandono temprano

Existe consenso en que es «prioritario» reducir las elevadas cifras de abandono escolar temprano. La crisis y los recortes lo han dejado todo manga por hombro y unánimemente se apuesta por la «equidad» y la «inclusión», que ya no son palabras monopolio de la izquierda. Todos los partidos van a pedir más detección temprana, más recursos y más atención a la educación especial. PSOE y Unidos Podemos insistirán en que se reduzca la ratio de alumnos por aula, mientras que PP y Ciudadanos se centrarán más en los refuerzos, los apoyos y la atención individualizada. En la forma de combatir el bullying también existe mucha armonía entre los diputados.

Constitución, Filosofía e igualdad de género

La Ley Wert ideó un currículo «demasiado exhaustivo» y «desactualizado». Los partidos quieren hacer otro «más riguroso», «sencillo de aplicar», «adaptado a las realidades del siglo XXI» y que «respete la autonomía pedagógica y de los centros». «No queremos adelgazar el currículo ni rebajar los contenidos. La educación pública no puede ser de menor dificultad, hay que apostar por la calidad y por el prestigio», puntualiza Javier Sánchez (Unidos Podemos).

Por otro lado, todos van a promover que la Filosofía recupere el peso que le quitó la Lomce y que se impartan en el currículo Valores Cívicos y Constitucionales y Educación en Igualdad de Género. Para ello incorporarán las recomendaciones del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, que, entre otras cosas, contempla que se incluyan «el origen, el desarrollo y los logros del movimiento feminista» en los libros de texto de Historia. Todo esto generará un debate, porque va a suponer la vuelta -con otro nombre- de la polémica Educación para la Ciudadanía.

La forma de dar clase

Hay bastante entendimiento en los puntos que tienen que ver con dar más autonomía a los centros, impulsar la FP o abordar la innovación y las metodología educativas. «No puede ser que los niños reciten sin aprenderse los mismos temas cada año», expresa Marta Martín (Cs). También coinciden al querer replantear las enseñanzas artísticas superiores y dar más participación institucional y social a la comunidad educativa, así como en lo referido a la mejora del aprendizaje de las lenguas extranjeras y de las nuevas tecnologías.

La financiación

Este aspecto es el que más ha reivindicado Podemos, pero hay bastante receptividad por parte de todos. Aunque una mayor inversión no necesariamente implica mejores resultados, todos coinciden en que para acometer una reforma de tal calado hará falta más dinero. Han acordado fijar un suelo de gasto que permanecería invariable gobierne quien gobierne. El Ministerio de Educación se ha mostrado muy dispuesto a todo, aunque al final siempre manda Cristóbal Montoro. En el malogrado sistema de becas de Wert también podría haber cambios.

Las reválidas

«Todos tenemos asumido que las reválidas de Wert no tienen recorrido», resume Mari Luz Martínez Seijo (PSOE). Los distintos grupos coinciden en que tanto el sistema como los alumnos deben de ser evaluados, pero sin que los exámenes den lugar a ránkings. Todo el mundo se sentiría más o menos cómodo volviendo al modelo de la LOE, con evaluaciones de diagnóstico (sin efectos académicos) a mitad de etapa. PP y Cs reclamarán una prueba nacional al final de Bachillerato que sea igual en toda España, al estilo del BAC francés, y el resto pedirá mantener la Selectividad.

Los escollos: Religión, el concierto y las competencias

Las diferencias sobre la estructura (Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato), los títulos y los itinerarios podrían solventarse. Dará mucha más guerra la concertada, aunque el punto de partida es un bálsamo, porque en el guión ha quedado reconocida «la enseñanza pública como pilar fundamental». Las fuentes consultadas no creen que «nadie quiera realmente cargarse el concierto», que da cobertura al 26% del alumnado, pero se incrementará la vigilancia sobre las cuotas voluntarias. El acuerdo también será complicado en la Religión, que PSOE y Podemos quieren sacar del currículo. Tampoco hay solución fácil para los centros de educación diferenciada por sexos, que el PP enmarca dentro del artículo 27 de la Constitución. En el modelo territorial, las competencias, la Alta Inspección del Estado y las lenguas cooficiales también van a estar todos de uñas. Éstas son las grietas del pacto.

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