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Pedro Sánchez ordena purgar el susanismo en el Congreso

Logotipo de El Mundo El Mundo 15/03/2019 MARISOL HERNÁNDEZ

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su jefe de gabinete, Iván Redondo, en un acto celebrado este jueves en La Moncloa. © Proporcionado por Local News RSS ES-ES El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su jefe de gabinete, Iván Redondo, en un acto celebrado este jueves en La Moncloa. En todas sus vidas dentro del PSOE, Pedro Sánchez comienza hoy la que, si los resultados de las elecciones generales del próximo 28 de abril lo permiten, promete ser la más pacífica. En dos ocasiones ha sido secretario general. En la primera, sujetado en la sombra por Susana Díaz, pareció que lo era de mentira. En la segunda llegó aupado por el voto de la militancia y con la épica de vencer a la propia dirigente andaluza y al aparato socialista. Y aún así, el PSOE no le pertenecía.

Ni el éxito de la moción de censura y su ascenso a la Presidencia del Gobierno le ha privado de las críticas internas. Su control del partido seguía siendo limitado. Los barones del susanismo insistían en plantarle cara; Díaz adelantó las elecciones andaluzas sin aceptar su propuesta de celebrarlas juntos en marzo y no permitió que ni un solo sanchista fuera en sus listas; el grupo parlamentario era un hervidero de díscolos...

Esa etapa quedó definitivamente cerrada ayer. Sánchez culminará en las próximas horas la fabricación de un PSOE a su medida, con las elección de los candidatos al Congreso y al Senado. Por fin un grupo sin voces críticas. Lo que se ha hecho toda la vida en el PSOE y en el resto de partidos, realizado por un dirigente que se siente distinto a sus predecesores.

La Comisión Nacional de Listas se reunió ayer en Ferraz para revisar las propuestas de candidaturas para las generales del 28-A, y las autonómicas y municipales del 26-M aprobadas por las autonomías. Previamente habían sido votadas y ratificadas por los comités provinciales. Una toma de decisiones de abajo a arriba que, pese a la democracia del proceso, debe ser confirmada en la cumbre. Y en la cima está el secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, encargado de que esas candidaturas se ajusten a los deseos de Sánchez.

Prácticamente todos los barones entendieron que, como ha sucedido siempre, el criterio de la dirección de colocar a los ministros y los miembros de la Ejecutiva debía respetarse y coincidir en lo posible con sus propios deseos. Por eso, al Comité Nacional de Listas se han enviado candidaturas realizadas con un acuerdo previo. Ha sucedido así salvo en Aragón y en Andalucía. Y por eso la composición definitiva de las listas a Congreso y Senado sigue en el aire.

Junto a otros secretarios de Organización, el del PSOE aragonés, Darío Villagrasa, y el andaluz, Juan Cornejo, estuvieron ayer en Ferraz para defender sus criterios y el de sus militantes e intentar salvar las diferencias El PSOE aragonés propone a Ignacio Urquizu como número uno por Teruel y a Óscar Galeano como dos por Zaragoza. En este puesto la dirección nacional quiere al sociólogo Pau Marí-Klose, actual comisionado del Gobierno contra la pobreza infantil y firme de apoyo de Pedro Sánchez. Y en Teruel se niegan frontalmente a la candidatura de Urquizu, portavoz de Díaz en el proceso de primarias.

El presidente aragonés, Javier Lambán, estuvo hace dos días reunido con Ábalos para intentar salvar las diferencias pero, a falta de conocer hoy el dictamen definitivo de la Comisión de Listas, Ferraz está resuelto a vetar a Urquizu y a colocar a Marí-Klose en Zaragoza.

Ningún susanista empedernido puede ir en las listas. Con este dogma se afrontó ayer también una apurada negociación de última hora con Andalucía. Su responsable de Organización llegó a Ferraz con el ánimo de acatar las decisiones de la dirección nacional, pese a que existen discrepancias en cuatro provincias: Sevilla, Córdoba, Almería y Cádiz.

Sin embargo, Juan Cornejo no renunció a una de las cuestiones que más problemas ha generado en los últimos días entre Andalucía y Madrid: la continuidad del diputado Antonio Pradas. Número uno por Sevilla en 2016 y desplazado ahora por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, él, como Urquizu, representa un pasado que Sánchez quiere olvidar. Pradas, de la máxima confianza de Susana Díaz, fue quien llevó a Ferraz las firmas de la mitad de la Ejecutiva para defenestrar a Sánchez de la Secretaría General y quien, según fuentes socialistas, «amenazaba» con dejar sin subvenciones a los alcaldes partidarios de Sánchez en las primarias.

El actual presidente no lo quiere en el Congreso. Y aunque inicialmente Ferraz parecía dispuesto a imponer su criterio, una reunión entre Cornejo y Ábalos a las 20.00 horas de ayer abrió la puerta a que Pradas pueda exiliarse en el Senado. Fuentes del PSOE andaluz defendieron que había existido «entendimiento» y avalaron esta opción.

La paz podría haber llegado de verdad. Los socialistas andaluces ya no son lo que eran y menos tras perder el Gobierno. Si se les respeta algunas de sus peticiones Andalucía volverá a aportar una parte «importante» del voto el 28 de abril. Probablemente la que más. La principal es que Pradas vaya a la Cámara Alta para que Díaz, en tiempos de desbandada, pueda exhibir internamente que defiende a los suyos. El dedo de Sánchez se pronunciará hoy y demostrará su benevolencia en el Senado. Pero en el Congreso no habrá ni un solo rastro de susanistas. Sanchismo puro. Original o sobrevenido, pero sobre todo absolutamente leal.

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(Fuente: El País)

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