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Sánchez defiende la legitimidad de Torra en plena polémica sobre su inhabilitación

Logotipo de El Correo El Correo 14/01/2020 Paula De las Heras
Sánchez, este martes tras el Consejo de Ministros. © EFE Sánchez, este martes tras el Consejo de Ministros.

«No tengo ningún problema en reunirme con Quim Torra porquesigue siendo presidente de la Generalitat». En plena polémica por la negativa del jefe del Gobierno catalán a acatar ya la resolución de la Junta Electoral Central que el pasado 3 de enero le inhabilitó como diputado del Parlament (requisito indispensable para estar al frente del 'Govern'), Pedro Sánchez ha defendido hoy, en su primera rueda de prensa como flamante presidente, la vigencia de su mandato y ha ratificado lo que ya había apuntado el pasado domingo en una conversación informal con periodistas: queestá dispuesto a reunirse con él antes de que el Tribunal Supremo decida si ratifica o no la condena del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en la que, precisamente, se apoyó el órgano administrativo.

No es a estas alturas una decisión sorprendente porque el PSOE ya desacreditó, por boca de su vicesecretaria general y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, la capacidad de la JEC de tomar una decisión de tanto calado como la de apartar del ejercicio del cargo público a un gobernante autonómico. Lo hizo cuando la investidura de su jefe de filas pendía aún del imprescindible apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya, a la que los socialistas habían prometido, entre otras cosas, «desjudicializar» el «conflicto político» catalán. Sin embargo, la firmeza de las palabras empleadas con Sánchez sí choca con el discurso que mantuvo en la campaña electoral.

El líder de los socialistas se negó durante dos meses a coger el teléfono a Torra y le negó legitimidad como interlocutor del Gobierno por su actitud ante los episodios de violencia callejera que siguieron a la sentencia del 'procés' en las calles de Cataluña. Entonces, Sánchez aducía que antes de hacer llamadas «interurbanas» a Madrid, el 'president' tenía que levantar el aparato para entablar un diálogo con los miembros de la oposición en el Parlament y condenar los actos de bandalismo. Hoy, sin embargo, adujo que lo «anormal» sería no sentarse con él y que esa situación por la que no hace tanto le negaba el saludo, «está ya superada». Aun así, no hay fecha ni lugar para la cita.

Consulta

El presidente del Gobierno, que reiteró que una de las prioridades de su nuevo mandato será el diálogo territorial, fue por lo demás esquivo a la hora de responder preguntas sobre el tipo de consulta que estaría dispuesto a aceptar por parte de la Generalitat al final de esa negociación o sobre lo que quiere decir exactamente cuando habla de dejar atrás la «deriva judicial» . Aunque sí replicó a las críticas de la oposición. «Nosotros somos un partido constitucional, así que lecciones por parte de otros partidos, las justas;todo lo haremos al amparo de la Constitución» .

Sánchez argumentó además que si finalmente hay una consulta (que podría ser la preceptiva en las reformas estatutarias) será una buena señal. «Ojalá -dijo- porque significará que la crisis política en Cataluña está resuelta». Con todo, el propio presidente del Gobierno advirtió en el debate de investidura de que no convenía generar demasiadas expectativas y admitió que desescalar tensiones será complicado porque este problema lleva años enraizando. De momento, tampoco se atrevió a asegurar que, tal y como se pactó con la formación de Oriol Junqueras, la mesa entre Gobiernos pueda estar constituida en quince días, antes de que acabe el mes de enero.

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