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Sánchez e Iglesias mantienen su pulso y ya se culpan de la repetición electoral

Logotipo de El Confidencial El Confidencial hace 4 días Rafael Méndez
Pablo Iglesias, pasa ante los miembros del Gobierno Pedro Sánchez. (EFE) © EFE Pablo Iglesias, pasa ante los miembros del Gobierno Pedro Sánchez. (EFE)

La política española prosigue su escalada electoral. Paso a paso, cada sesión en el Congreso supone un peldaño más hacia la repetición de las elecciones. Si en el pleno del Open Arms fueron los secundarios Rafael Simancas y Noelia Vera los que escenificaron la ruptura entre el PSOE y Unidas Podemos, el miércoles fueron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias los que representaron ese papel. Podemos insiste en la coalición y con la misma firmeza la rechaza el presidente en funciones. "Somos los últimos a los que nos interesan unas elecciones", afirmó Sánchez antes de enzarzarse con la oposición en un discurso con un tono claramente electoral.

Después de seis meses de letargo, el Congreso se despereza a la vez que la legislatura agoniza. En la primera sesión de control al Gobierno desde finales de febrero, que se sumó a la rendición de cuentas de Sánchez por los consejos europeos de finales de junio y principios de julio, había interés por medir la relación Sánchez-Iglesias. El extraño formato de la sesión permitió multitud de interpelaciones cruzadas que dejó un inconfundible aroma preelectoral.

Iglesias recordó a Sánchez el ejemplo de Salvini, que buscó unas elecciones en Italia y acabó fuera del Ejecutivo. "Se equivoca si hace caso a los asesores". "Es preferible siempre un Gobierno de coalición antes que una repetición electoral. La gente no ve bien cuando alguien quiere adelantar unas elecciones. Es lo que le ha pasado a Salvini".

Iglesias insistió en buscar una negociación de última hora mano a mano con Sánchez y afeó al presidente en funciones que no le ha llamado ni una vez desde la investidura fallida. El líder de Unidas Podemos reclamó volver al 24 de julio, a esa oferta de una vicepresidencia y tres ministerios, lo que sonó a un reconocimiento de que erró entonces al no aceptar esa propuesta.

Para Sánchez, que no comparecía desde febrero ante la Cámara y que justificó que Rajoy tardó más estando en funciones, Italia no es un buen modelo. "Después de la guerra mundial Italia ha tenido 65 Gobiernos. Igual un Gobierno de coalición no es garantía de estabilidad y gobernabilidad". Sánchez no se movió ni un ápice de lo que ha defendido el PSOE para justificar su rechazo a la coalición. "No puede haber dos Gobiernos en uno". "No hay una única fórmula para que nos podamos entender. No solo está la coalición".

Sánchez criticó a Iglesias que no reivindicara la gestión de los ocho meses de Gobierno socialista con apoyo de Podemos desde fuera: "Usted considera que si no está usted en el Gobierno o Unidas Podemos no hay un Gobierno progresista porque nosotros somos de derechas que siempre tiramos al monte, al PP y Ciudadanos". Ante la crítica generalizada de que Sánchez busca una repetición electoral, Sánchez se lavó las manos. "Somos los últimos a los que nos interesan unas elecciones. Yo no quiero elecciones. Si los españoles ya han hablado".

Pablo Casado en el Congreso. EFE © Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Pablo Casado en el Congreso. EFE

La única salida posible que se vislumbra en el Congreso es que Unidas Podemos dé su voto afirmativo sin acuerdo y deje gobernar a Sánchez en minoría. Iglesias descartó esa opción, la que apoyaría IU, y Sánchez pareció dar alas a la idea al pedir un voto afirmativo "para que eche a andar una legislatura progresista".

La distancia entre Sánchez e Iglesias se evidenció en los gestos. El presidente afirmó que Podemos calificó como "la caseta del perro", "floreros" y "farfolla" los ministerios que los ofreció el PSOE en julio. En su escaño, Iglesias se revolvía de forma ostensible alzando los brazos. ¿Yo he dicho eso? ¿Cuándo?, venía a decir. En su último turno, Iglesias hizo memoria de toda la negociación: "Tengo la sensación de que cuando propuso un Gobierno de coalición no lo proponía en serio. Lo que pienso ahora es que a usted le descolocó que yo me retirara. Hay algo más importante que la ideología o la coherencia de un presidente: su palabra".

Los partidos afines al pacto, como el PNV y Compromís, repartieron culpas a partes iguales. Joan Baldoví pidió a Sánchez que deje de marear, que se ponga al mando de la negociación o que anuncie ya que el país va a elecciones. Aitor Esteban insistió en lo difícil que tendrán PSOE y Podemos explicar unos nuevos comicios. "Es difícil de entender que lo que para unos era una humillación ahora vale. Y que para otros lo que valía ya no vale. Sus equipos ya no tienen capacidad de negociación. Llevando la negociación como la han llevado es difícil que no haya vencedores ni vencidos".

Sánchez no solo culpó a Unidas Podemos de una eventual repetición electoral sino que también atacó a PP y Ciudadanos. "¿El que haya Gobierno en España depende del grupo parlamentario socialista y del Gobierno en funciones? Sí pero no solo de ellos. Depende de los 350 diputados". La oposición, que hasta ahora sostenía en privado que habría acuerdo final de Gobierno, empieza a vislumbrar que las urnas son la conclusión lógica de este camino.

Casado, con su barba de madurez, mantuvo el tono de oposición que inició tras el batacazo de las generales. Centró su discurso en la economía más que en Cataluña y acusó a Sánchez de "usar el Congreso como otra parte de la tramoya para su oculta campaña electoral": "Lo único que ha hecho bueno es mantener los presupuestos del PP pero la inercia se acaba y la paciencia se agota". En la economía, Sánchez no quiso hacer de Zapatero y admitió "el enfriamiento de la economía". Sí dejó claro que solo habrá desbloqueo de la financiación autonómica si el PP y Ciudadanos se abstienen y le permiten gobernar, lo que generó airadas protestas de la oposición.

El Congreso fue dejando pistas de la campaña electoral que se avecina. Albert Rivera, líder de Ciudadanos, insistió en el bloqueo del Congreso y en Cataluña, donde pidió aplicar ya el 155. "¿No le parece grave que un presidente autonómico como Torra llame a la desobediencia civil?". Rivera fue el principal blanco de Pedro Sánchez. "En la aplicación del 155 que pide Rivera empieza a haber un aroma preelectoral. Al señor Rivera si le quitan Venezuela, ETA y el 155 no sé de qué va a hablar. El liberalismo tiene un buen referente en España: ETA y Venezuela". En un momento dado, y para malestar de Iglesias, Sánchez pidió a Rivera que le conteste al teléfono: "A ver si un día podemos hablar usted y yo". Rivera dejó claro que solo se sentará para hablar de aplicar el 155 en Cataluña. El Congreso cerró una de sus primeras sesiones de la legislatura con la impresión de que será, salvo sorpresa final, de las últimas.

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(Fuente: Dailymotion)

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