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Sánchez planea un fin de semana de gestos para cautivar a Merkel, la amiga de Rajoy

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 10/08/2018 Paloma Esteban
FLP08. BERLÍN (ALEMANIA), 26 06 2018.- La canciller alemana, Angela Merkel (2ª izq), recibe al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (izq), con honores militares a su llegada a la Cancillería en Berlín (Alemania) hoy, 26 de junio de 2018. EFE Clemens Bilan © EFE FLP08. BERLÍN (ALEMANIA), 26 06 2018.- La canciller alemana, Angela Merkel (2ª izq), recibe al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (izq), con honores militares a su llegada a la Cancillería en Berlín (Alemania) hoy, 26 de junio de 2018. EFE Clemens Bilan

Pedro Sánchez invitó a Angela Merkel a pasar el fin de semana en la finca del palacio de las Marismillas de Doñana en un guiño evidente a la canciller y a las sinergias que ambos países buscan en los grandes temas de la agenda europea. La dirigente alemana respondió afirmativamente, devolviendo el gesto, y este sábado llegará acompañada de un núcleo muy reducido a Andalucía. Además de la reunión de trabajo que ambos líderes mantendrán con sus asesores más cercanos —tres de cada país—, el viaje se enmarca en un encuentro más personal y privado para conocerse mejor y avanzar en la "buena sintonía" que ya existe, según explican fuentes gubernamentales. España y Alemania mantienen buenas relaciones —a nadie se le escapa la 'amistad' que Merkel compartía con Rajoy— y el objetivo del actual Gobierno pasa precisamente por continuar por esa misma senda.

Además de la buena sintonía que la canciller parece haber establecido con Sánchez tras su encuentro en Berlín el pasado junio —medios alemanes señalaron ya "el nuevo amigo" de Merkel—, la coyuntura actual exige una alianza fuerte, en la que también entra Francia. Sobre todo en asuntos capitales como la inmigración, la unión monetaria (y bancaria) y la defensa de la Unión ante el auge de los populismos. El encuentro de este fin de semana, explican fuentes de Moncloa, responderá precisamente a aumentar esa cercanía: pasar tiempo juntos, compartir puntos de vista y fijar posiciones comunes, para lo que entienden que es indispensable crear un clima de confianza entre ambos.

Por eso, los encuentros de trabajo estarán acompañados de una actividad más privada, con paseos, visitas al parque natural y charlas distendidas. La invitación salió de Sánchez y la canciller aceptó con celeridad. La idea, explican las mismas fuentes, pasa por mantener un "encuentro directo, más operativo" y, por eso, al presidente y su homóloga alemana les acompañarán exclusivamente tres asesores. Los del jefe del Ejecutivo serán José Manuel Albares, secretario general de Asuntos Internacionales; Marcos Alonso, titular del departamento de Asuntos Europeos y G20 (que depende del área de Abares), y César Mogo, director de Asuntos Institucionales de presidencia. El objetivo es que los equipos más cercanos también se conozcan en un marco distinto al que se crea en las reuniones más comunes de trabajo o en las cumbres bilaterales, donde se impone una mayor rigidez.

Sánchez y Merkel, en Berlín. (EFE) © Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Sánchez y Merkel, en Berlín. (EFE)

Precisamente, Sánchez y Merkel también acordaron el pasado junio en Berlín recuperar estas cumbres (no se celebran desde 2014), cuya nueva edición previeron para 2019. En el encuentro del fin de semana, podrían avanzar en los detalles de una posible fecha. En todo caso, las líneas generales que abordarán en esta reunión serán cuatro: el problema migratorio, la unión económica y monetaria de la UE, recuperar los pilares sociales y la defensa europea. En todas ellas, el planteamiento pasa por explorar sinergias y avanzar juntos. En materia migratoria, España y Alemania se encuentran en una posición común. Y eso, ante el auge de populismos y gobiernos xenófobos en algunos países europeos, supone un punto de apoyo nada desdeñable.

Para empezar, los dos gobiernos consideran que es necesario dar una solución europea a la situación de los migrantes, y no a través de recetas nacionales. Frente al cierre de fronteras practicado por Italia, España y Alemania se mantienen en la postura de ser "sociedades abiertas, solidarias y responsables", explican fuentes de Moncloa. De alguna manera, ambas naciones se enfrentan a un mismo fenómeno.

Aunque España actúa como puerto de entrada para los migrantes que intentan escapar de sus países de origen —sobre todo en los meses del verano—, Berlín se encuentra con el mismo problema meses después —en otoño, fundamentalmente— por los llamados movimientos secundarios. "La idea es pensar posiciones conjuntas que podamos llevar a Europa directamente. Intercambiar análisis, necesidades, información y datos. Ver en lo que coincidimos y analizar en lo que no", aseguran fuentes de La Moncloa. La predisposición al entendimiento es total, como también lo es la voluntad de sacar conclusiones compartidas.

Además, entre los otros asuntos que estarán encima de la mesa se encuentra el futuro de la zona euro —unión económica y monetaria— e impulsar la unión bancaria, un asunto capital en la agenda europea de Sánchez. También recuperar el "pilar social" que debe predominar en la UE y que el actual Gobierno considera que en muchas ocasiones "es el gran olvidado", centrándolo esencialmente en materia de empleo y lucha contra la precariedad. Por último, estará la defensa europea, para lo que será clave analizar el último balance de la OTAN y el crecimiento de los populismos en países vecinos que preocupan cada vez más a la alianza entre España, Alemania y Francia.

Pedro Sánchez (d) y el presidente de Francia, Emmanuel Macron (i), el pasado junio. (EFE) © Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Pedro Sánchez (d) y el presidente de Francia, Emmanuel Macron (i), el pasado junio. (EFE)

El nuevo Ejecutivo socialista, "decididamente europeísta", como anunció Sánchez el día de su presentación oficial, está convencido de asumir un papel activo en las grandes cuestiones europeas. En Moncloa, consideran que en los últimos tiempos España se ha sumado a las decisiones tomadas, pero no ha estado en la dimensión propositiva de aportar soluciones e ideas. En el equipo de Sánchez reconocen que, "gobierne quien gobierne", España siempre ha sido un país proeuropeo, pero consideran que hace falta recuperar liderazgo y volver a la primera linea junto a Alemania y Francia. En ese sentido, el presidente del Gobierno decidió estrenar su agenda internacional el pasado junio visitando al francés Emmanuele Macron en el Elíseo, donde abordaron la respuesta de la UE al problema migratorio.

Su segundo encuentro bilateral fue el mencionado en Berlín con Merkel —justo después de la cumbre informal convocada por el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker—, dando prioridad a estos líderes y dejando para su tercera visita al mandatario portugués, António Costa.

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