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Vecinos del Raval alertaron del hombre acusado de la violación de Drassanes

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 22/04/2019 Mayka Navarro
La mujer fue salvajemente agredida sexualmente en la zona a la izquierda de la entrada al Museu Marítim, en las Drassanes de Barcelona © Image LaVanguardia.com La mujer fue salvajemente agredida sexualmente en la zona a la izquierda de la entrada al Museu Marítim, en las Drassanes de Barcelona

El hombre de 32 años detenido el sábado al mediodía en el Raval acusado de violar salvajemente a una mujer en Drassanes ya había protagonizado varios incidentes en el barrio. El individuo no hacía ni tres semanas que se había empezado a dejar ver por las inmediaciones de las calles Hospital y Robadors, solo, desaliñado y con comportamientos peligrosos que había llevado a los vecinos a alertar de los riesgos que estaba generando tanto a la Guardia Urbana como a los Mossos d’Esquadra, como a la misma concejal de Ciutat Vella, Gala Pin.

Para los vecinos, la sádica agresión sexual a una vecina de 37 años se podría haber evitado si la administración contara con mecanismos para retirar de la circulación a personas, que como el sospechoso, son un riesgo para la comunidad. “No queremos acusar a nadie, pero sólo advertimos de que algo falla cuando sujetos como éste siguen impunes en la calle”, indica el dirigente vecinal Iván Rivera.

La cronología de los hechos que el domingo denunciaron en un comunicado la asociación de vecinos Illa Robadors, Picalquers y Roig, que preside Iván Rivera, coincide con los atestados de la Guardia Urbana de Ciutat Vella, cuyas patrullas habían actuado directamente con el individuo. Entre el viernes y el sábado 12 y 13 de abril, el hombre prendió fuego en tres ocasiones el contenedor de basura neumática que hay a la altura del número 22 de Robadors. En tres ocasiones tuvieron que ir los Bomberos de Barcelona a sofocar el fuego, con riesgo para los vecinos del inmueble ya que una de las veces llegó a introducir un colchón en llamas por el hueco en el que se deposita la basura.

“Yo personalmente, pero también la guardia urbana y los mossos vimos como se tuvo que desalojar en dos ocasiones la finca del número 22 porque los niños se ahogaban por el humo del incendio”, denuncia Iván con impotencia.

Bomberos en Robadors (.) © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Bomberos en Robadors (.)

En una de las ocasiones, al hombre se le trasladó de calle. En otra, tras amenazar con un cuchillo a dos guardias urbanos se le detuvo pero quedó en libertad a las pocas horas. Y en una tercera ocasión, la guardia urbana alertó al 061 tratando de buscar el ingreso involuntario en un psiquiátrico porque ya preveían que el hombre no estaba en sus cabales y que sus reacciones eran cada vez más violentas.

Esa última madrugada el hombre se trasladó finalmente al Hospital del Mar, donde quedó bajo custodia médica dos días.

Los responsables de la Guardia Urbana de Ciutat Vella tenían entre los asuntos pendientes y urgentes tratar de reclamar a Francia el historial médico del individuo. Sospechaban que venía del país vecino y querían tratar de localizar algún familiar por si lo reclamaba de vuelta.

Tras varios días fuera de circulación en el barrio, los vecinos lo volvieron a ver horas antes de la agresión sexual en Drassanes. De hecho, le llegaron incluso a fotografiar. “Las prostitutas lo echaron a golpes porque corría tras ellas diciendo que quería tener relaciones”, cuenta Iván Riera.

Finalmente, el hombre se tropezó con su víctima a la altura del Museu Marítim la madrugada del Viernes Santo, fue un encuentro casual, al azar, y en el que el individuo empleó una violencia desmedida. La mujer permanece hospitalizada en el Clínic, mientras los mossos del grupo de agresores sexuales de Barcelona están terminando de confeccionar el atestado con el que el martes lo presentarán ante el juez de guardia. Además del reconocimiento de la víctima y al menos dos testigos, el hombre perdió un botón de su pantalón cuando lo abrió a la fuerza. Cuando la Guardia Urbana lo detuvo en la calle Hospital llevaba la misma ropa, manchada con sangre de su víctima.

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