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5 cosas que debes saber sobre las elecciones en Irán (y por qué son tan importantes para el mundo)

Logotipo de BBC Mundo BBC Mundo hace 3 días

Mujer deposita su voto.: El presidente elegido debe aceptar que hay otras estructuras de poder que son controladas por los conservadores en Irán.

El presidente elegido debe aceptar que hay otras estructuras de poder que son controladas por los conservadores en Irán.
© AFP

Este viernes los iraníes están llamados a acudir a las urnas para elegir presidente en unas elecciones en las que Hassan Rouhani buscará la reelección.

Estos comicios, a los que concurren cuatro candidatos -después del retiro del reformista Eshaq Jahangiri esta semana- se ven como esenciales para el futuro de la República Islámica. 

El moderado Rouhani tiene como principal rival al conservador Ebrahim Raisi.

El actual presidente ha insistido durante la campaña electoral en el hito que supuso la firma en julio de 2015 del acuerdo nuclear para acabar con el aislamiento internacional del país.

Por su parte, Raisi, escéptico con Occidente, ha centrado su campaña en los temas económicos y en la lucha contra la corrupción, al tiempo que arremetió contra el acuerdo nuclear.

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BBC Mundo presenta un resumen de los cinco principales temas que se deben conocer sobre las elecciones iraníes. 

1. Le interesa al mundo

Irán es uno de los actores claves en Medio Oriente.

Por varias razones: su programa nuclear y el apoyo al gobierno chiita en Irak y Siria, lo que hace que países del extranjero vean al gobierno de Teherán tanto como parte del problema, pero a la vez, como parte de la solución.

Y todo esto puede resultar afectado por la persona que se convierta en presidente, ya que la política interna iraní es una constante lucha entre conservadores y reformistas moderados.

Sin embargo, de algún modo u otro, el resultado puede verse simplemente como algo sin tanta trascendencia, porque el poder reside en el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

En cualquier caso, fue el presidente Rouhani, un moderado, el que convenció al ayatolá -quien tiene una relación cercana con los conservadores-, para que diera su bendición al acuerdo nuclear firmado por Irán con las potencias mundiales.

Así que si llega al poder un presidente conservador, la posibilidad de cancelar el acuerdo dependerá de los cálculos del líder supremo, que lo apoyará en función de si las potencias internacionales respetan el mismo y continúan con la retirada de las sanciones a Irán.

El apoyo de Irán al gobierno sirio no está en discusión. Así que no se esperan cambios en esta área.

¿Podrían normalizarse las relaciones de Irán con Estados Unidos? No hay que tener muchas esperanzas.

Tampoco se esperan reformas políticas. No importa quién gane las elecciones, porque va a ver su labor dificultada por las estructuras que están en manos de los conservadores, como la Justicia y el poderoso aparato de seguridad.

Así que es difícil apostar por algún tipo de mejoras en áreas como los Derechos Humanos, la libertad de expresión o los medios de comunicación.

 GALERÍA: Irán vota para elegir a su presidente (Fuente: El País)

Unos 56,4 millones de electores están habilitados para pronunciarse entre continuar con la política de apertura al mundo preconizada por Rohaní y la ultraconservadora defendida por Raisí. En la imagen, mujeres hacen cola ante una oficina electoral en Teherán. Irán vota para elegir a su presidente

2. Irán es una mezcla de sistemas políticos

Irán es visto a menudo como una una teocracia islámica, pero es una mezcla de sistemas políticos, que incluyen elementos de la democracia parlamentaria.

Hay dos bloques mayoritarios en el parlamento, pero realmente el poder descansa en las manos de los conservadores, que no son electos y quienes tratan, sin éxito, de aparecer como neutrales.

Son ellos los que pueden decidir cuánta la libertad social y política se sienten seguros de permitir.

Las instituciones del poder están conformadas esencialmente por personas elegidas por votación o nombradas por el líder supremo.

Todas las instituciones en la que hay nombramientos son lideradas por los conservadores.

Las instituciones donde los miembros son elegidos -el parlamento y los concejos locales- han cambiado de manos entre conservadores y moderados a través de los años.

La oficina del presidente y la rama ejecutiva puede ser reformista moderada y lo ha sido durante los últimos cuatro años, con Rouhani en el puesto.

Hasta ahora su principal rival a la presidencia es Ebrahim Raisi, una desconocida pero a la vez poderosa figura entre los estamentos religiosos y judiciales.

Muchos iraníes son conscientes del limitado poder que tienen los gobiernos de turno para hacer reformas significativas.

Por ello tienden a juzgar a sus presidentes en base a lo que pueden lograr de forma razonable con la estructura actual.


3. Las elecciones serán libres y justas, con límites

Las elecciones iraníes son libres y justas de algún modo.

Una vez los candidatos son formalmente aprobados, tienen un acceso equitativo a las plataformas de los medios estatales durante la campaña.

El problema es que ningún candidato puede tener la aprobación oficial si no cuenta con la aceptación del Consejo de Guardianes, que además de ser una entidad que no es elegida democráticamente es bastante conservadora.

Así que cualquier persona puede inscribirse como candidato, pero solo unos pocos resultan aceptados.

Sin embargo, una vez obtienen la aprobación, las elecciones son en su mayor parte libres y justas.

Con algunas excepciones, como las de 2009, cuando el régimen fue acusado de favorecer conservador de línea dura Mahmud Ahmadineyad.

Aunque parece restrictivo y antidemocrático, eso no ha disuadido a los iraníes de salir a votar. 

Eso a pesar de los constantes llamados de los críticos del régimen a quedarse en casa durante el día de las elecciones.

Pero esos llamados son sofocados a través de actividad de los candidatos en de las redes sociales como Telegram, Instagram y Facebook.

La tolerancia del Estado para el uso de redes sociales se incrementa durante la temporada electoral.

De hecho, el Estado mismo se convierte en una entidad tolerante, abierta, transparente y espontánea que necesita asegurar que la gente acuda masivamente a las urnas.

La mayor abstención para una elección presidencial ha sido de un 51%. Mientras que la mayor asistencia fue del 85% del censo electoral.

4. No presidentas, pero las mujeres son políticamente activas

Irán ha tenido vicepresidentas mujeres, ministras, parlamentarias y miembros del concejo, pero hasta ahora no ha tenido ninguna mujer presidenta. 

La ley no excluye de forma explícita a las mujeres de ser candidatas, pero el Consejo de Guardianes nunca ha permitido a una mujer ser candidata.

Los derechos de las mujeres tienen todavía un largo camino por recorrer en Irán en términos legales, pero no es tan malo como muchos occidentales piensan.

Los velos obligatorios para las mujeres han afectado la percepción exterior de los derechos de las mujeres.

Sin embargo, eso ha servido, paradójicamente, para permitirle a las mujeres ser aceptadas en una sociedad patriarcal.

Otros asuntos pertinentes a los derechos de las mujeres -como el aborto, la violencia doméstica, la inequidad legal y la discriminación- nunca han hecho parte de la campaña presidencial, aunque hagan parte del corazón de los más educados y la sección más secular de los iraníes.

La figura de la mujer es prominente en el país y ningún candidato puede ganar las elecciones si muestra algún desprecio por las mujeres o ignora sus cuestionamientos.

Una vez en el poder, los presidentes iraníes deben intentar mejorar las condiciones de las mujeres y muchos presentan proyectos de ley en ese sentido.

5. Los votantes están interesados en temas comunes

El adagio "Es la economía, estúpido", aplica en Irán como en cualquier parte del mundo.

Los iraníes no son muy gentiles con los candidatos que no tienen claro como mejorar los niveles de vida, no importa lo bien que lo hagan en otros aspectos.

El estado de la economía importan al igual que las políticas de libertad y los derechos humanos -temas que impulsa la clase media- o la fe y los valores familiares, con los que se identifica la población rural.

La corrupción viene en segundo lugar como tema más importante, que muchos ven relacionado con un mal manejo económico.

El acuerdo nuclear es importante para la vida de los iraníes, pero en la medida que lo vean como necesario para mejorar su calidad de vida.

Sin embargo, los beneficios económicos del alivio del embargo -el punto clave del acuerdo- son bastante debatibles.

En esta parte del debate es donde Rouhani necesita ganar si quiere permanecer en el poder por un segundo mandato.

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