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Los brotes sumen en la incertidumbre la jornada electoral en Galicia y País Vasco

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 10/07/2020 Mikel Ormazabal,Sonia Vizoso

La campaña en pandemia de las elecciones gallegas y vascas se ha cerrado este viernes como empezó, con una llamada unánime a la participación después de 15 días de enorme tensión por la evolución incierta de los rebrotes y el miedo a que se dispare la abstención. En la recta final ha planeado incluso la posible suspensión de los comicios en las zonas donde la crisis sanitaria se ha reactivado, especialmente en la comarca gallega de A Mariña y en el municipio vasco de Ordizia. Tras las denuncias de falta de garantías por parte de candidatos y alcaldes, la Junta Electoral Central ha avalado las restricciones sanitarias y los Gobiernos gallego y vasco han decidido, 48 horas antes de la votación, prohibir el sufragio de los infectados.

La suspensión de las elecciones gallegas y vascas el pasado marzo por la pandemia provocó situaciones jurídicas nunca exploradas en España y su celebración este domingo va por el mismo camino. Los Gobiernos de Galicia y País Vasco anunciaron este viernes que prohibirán el voto de los más de 450 infectados por coronavirus que registran ambas comunidades pese a las dudas legales manifestadas por juristas y confesadas incluso por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Ambos Ejecutivos se apoyan en la resolución de la Junta Electoral Central que avala el proceso pese a los rebrotes. Los comicios se celebran marcados por la enorme preocupación de los partidos por la posibilidad de que se dispare la abstención.

Los Gobiernos gallego y vasco consideran que la prohibición a los infectados de salir de casa para votar está avalada por la resolución de la Junta Electoral Central del pasado jueves. En el dictamen el órgano judicial concluye que el domingo se dan “unas condiciones adecuadas de circulación para poder acudir a votar, con la salvedad de segmentos reducidos de población por motivos sanitarios suficientemente justificados”, en alusión a los enfermos de covid. Este viernes la junta electoral vasca se manifestó en el mismo sentido.

El consejero gallego de Sanidad, Jesús Vázquez Almuiña, no solo advirtió ayer de que denunciará a la autoridad judicial a los electores con PCR positiva que incumplan la prohibición sino que, añadió, tampoco podrán ejercer su derecho de sufragio quienes tengan “síntomas”. “Quien se levante el domingo y tenga fiebre o tos antes de ir a ningún lado que llame al médico de urgencias para hacer la encuesta”, emplazó Almuiña. Lo que no aclaran ni el Gobierno gallego ni el vasco es cómo y quién controlará que los infectados no depositen su papeleta.

La consejera vasca de Salud, Nekane Murga, adujo que los contagiados no podrán ir a las urnas como tampoco podrán hacerlo los afectados por “tuberculosis” o aquellos que en los últimos días hayan sufrido “una fractura de cadera, un infarto o una hemorragia cerebral”. El Departamento de Salud de Euskadi les ha remitido a los cerca de 200 contagiados una orden que les obliga a “permanecer en aislamiento” en sus casas “sin excepción” y les impide “acudir a votar”, “participar en las mesas electorales” y “mantener cualquier actividad presencial”.

Al contrario que en Galicia, el protocolo vasco para la jornada electoral incluye medidas “extremas” para las personas que, sin haber dado positivo en una PCR, deben guardar cuarentena por ser contactos estrechos de contagiados. Estos son unos 500, según las cifras facilitadas por Salud, y hoy recibirán un mensaje en su móvil con indicaciones precisas: deberán votar con mascarilla quirúrgica, preferiblemente con la papeleta “ya preparada desde su domicilio” y se les recomienda votar en una franja horaria con poca afluencia de electores.

En Galicia, que este viernes registró 259 infectados —20 más que los que había cuando el 16 de marzo Feijóo suspendió los comicios del 5 de abril—, la Xunta levantará hoy en jornada de reflexión el confinamiento de la mitad de los 14 ayuntamientos de la comarca de A Mariña, que sufre el segundo rebrote más grave de España. Este distrito del norte de Lugo sumó ayer otros 17 positivos, lo que supone un total de 182 casos activos. La Consellería de Sanidad sostiene, con todo, que el brote está “controlado”, una afirmación que ya hizo justo antes de confinar la zona. Más de 700 vecinos de A Mariña están en cuarentena por sospecha de infección, pero podrán romper su aislamiento para acudir a los colegios electores sin que la Xunta haya aprobado, pese a la petición de sus asesores sanitarios, ninguna medida extra de seguridad que reduzca al mínimo su estancia en los locales.

Durante los próximos cinco días el municipio de Burela, el que acumula más contagios, seguirá cerrado, mientras que entre los municipios de Ribadeo, Xove, Cervo, Viveiro, Barreiro y Foz se permitirá la movilidad interna. Las limitaciones se suspenden completamente en las siete localidades restantes.

Los sondeos pronostican que las primeras elecciones en pandemia no traerán cambio de gobierno ni en Galicia ni en País Vasco. Feijóo parte como favorito con unas encuestas que le otorgan de forma holgada una cuarta mayoría absoluta, aunque la incertidumbre de la participación, sobre todo entre los mayores por ser población vulnerable, ha llevado al PP a incidir entre sus simpatizantes en que “no está hecho”..

En Euskadi también el lehendakari y candidato del PNV, Iñigo Urkullu, parte como favorito, según todos los sondeos. La formación nacionalista ha ganado siempre desde 1990 en la cita autonómica. Tendría suficiente con volver a unirse con los socialistas, a los que las encuestas también dan una subida, para lograr la mayoría absoluta y continuar gobernando.

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