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Los monjes medievales estaban "plagados de gusanos"

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 19/08/2022 David Ruiz Marull

Ser monje en época medieval no era un lujo. Sí, los monasterios quizás eran un remanso de paz, contaban con mejores recursos, disponían de letrinas y tenían instalaciones para lavarse las manos. Eso, sin embargo, no evitaba que los frailes estuvieran “plagados de gusanos”, según revela una investigación de la Universidad de Cambridge.

Los arqueólogos apuntan que los religiosos de la Orden de los agustinos, por ejemplo, tenían casi el doble de probabilidades que el resto de la población de la ciudad de Cambridge –cuyos hogares eran bastante más insalubres que los monasterios- de ser infectados por parásitos intestinales.

Higiene

Los monasterios disponían de letrinas y tenían instalaciones para lavarse las manos

La teoría de los especialistas es que los frailes probablemente eran más propensos a las lombrices intestinales porque los monjes abonaban sus cultivos en los jardines del convento con sus propias heces, o compraban fertilizantes que contenía excrementos humanos o de cerdo.

El estudio publicado en la revista International Journal of Paleopatology explica que la población medieval de Cambridge estaba formada tanto por residentes en los monasterios de varias de las principales órdenes cristianas como por comerciantes, artesanos, obreros, granjeros y personal y estudiantes de las primeras universidades.

De la celda al ‘scriptorium’: la vida en un monasterio medieval © LVE De la celda al ‘scriptorium’: la vida en un monasterio medieval

Los arqueólogos analizaron muestras de tierra tomadas alrededor de las pelvis de esqueletos adultos del antiguo cementerio de Todos los Santos, junto a la iglesia parroquial del Castillo, así como de los terrenos donde una vez estuvo el Convento Agustino de la ciudad.

La mayoría de los entierros de la iglesia datan de entre los siglos XII y XIV. Las personas sepultadas allí eran principalmente de un nivel socioeconómico más bajo, principalmente trabajadores agrícolas.

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El convento agustino de Cambridge era, en cambio, un espacio internacional, conocido como studium generale, donde el clero de toda Gran Bretaña y Europa acudía a leer manuscritos. Fue fundado en la década de 1280 y duró hasta 1538, antes de sufrir el destino de la mayoría de los monasterios ingleses: cerrado o destruido como parte de la ruptura de Enrique VIII con la Iglesia católica romana.

Los investigadores evaluaron a 19 monjes de los terrenos del convento y a 25 lugareños del cementerio de Todos los Santos, y encontraron que 11 de los frailes (58%) estaban infectados por gusanos, en comparación con solo ocho de los habitantes del pueblo que no eran religiosos (32%).

'Studium generale'

Clérigos de toda Europa acudían al convento agustino de Cambridge para leer sus manuscritos

Según apuntan los expertos, estas tasas son probablemente las mínimas y el número real de infecciones habría sido mucho mayor. El problema es que algunos rastros de huevos de gusanos en el sedimento donde se encontraban las pelvis habrían sido destruidos con el tiempo por hongos e insectos.

La prevalencia del 32% de parásitos entre la gente del pueblo está en línea con los análisis de entierros medievales en otros países europeos, lo que sugiere que esto no es particularmente bajo. La cuestión es que las tasas de infección en el monasterio eran notablemente altas.

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"Los frailes medievales de Cambridge parecen haber estado plagados de parásitos", explica el doctor Piers Mitchell, autor principal del estudio. El especialista en microscopios Tianyi Wang añade que la “ascáride (lombriz intestinal) fue la infección más común”, pero también se encontraron evidencias “de infección por tricocéfalos”. “Ambos se propagan por un saneamiento deficiente”, señala.

El saneamiento estándar en las ciudades medievales se basaba en el inodoro de pozo negro: agujeros en el suelo que se usaban para las heces y los desechos domésticos. En los monasterios, sin embargo, los sistemas de agua corriente eran una característica común, también en las letrinas. En Cambridge también se cree que fue así, aunque eso es algo que aún no se ha confirmado porque el sitio solo está parcialmente excavado.

Huerto medieval del monasterio de Pedralbes. © Isaura Marcos Huerto medieval del monasterio de Pedralbes.

Por otro lado, no todas las personas enterradas en los conventos agustinos eran clérigos, ya que las personas ricas de la ciudad podían pagar para ser enterradas allí. Sin embargo, el equipo pudo determinar qué tumbas pertenecían a los frailes a partir de los restos de su ropa.

“Los monjes fueron enterrados con los cinturones que usaban como vestimenta estándar de la orden, y pudimos ver las hebillas de metal en la excavación”, asegura Craig Cessford, de la Unidad Arqueológica de Cambridge.

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Dado que las lombrices intestinales y los tricocéfalos se propagan por un saneamiento deficiente, los investigadores argumentan que la diferencia en las tasas de infección entre los religiosos y la población en general se debería a la forma en que cada grupo lidió con sus desechos humanos.

“Una posibilidad es que los frailes abonaran sus huertos con heces humanas, algo que no era inusual en el período medieval, y esto puede haber llevado a infecciones repetidas con los gusanos”, apunta Mitchell.

'De Lumbricis'

El médico John Stockton dejó un manuscrito que incluía una sección sobre parásitos

Los registros medievales revelan lo que los residentes de Cambridge sabían sobre los parásitos como el gusano redondo y el tricocéfalo. John Stockton, un médico que murió en 1361, dejó un manuscrito a la Universidad de Peterhouse que incluía una sección sobre De Lumbricis ("sobre gusanos").

Señala que las lombrices intestinales se generan por el exceso de varios tipos de mucosidad: “Las lombrices redondas y largas se forman a partir de un exceso de flema salada, las lombrices redondas y cortas se forman a partir de la flema ácida, mientras que las lombrices cortas y anchas se forman a partir de la flema dulce o natural”.

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El texto prescribe “plantas medicinales amargas” como el aloe y el ajenjo, pero recomienda que se disimulen con “miel u otras cosas dulces” para ayudar a que la medicina baje.

Otro texto, Tabula medicine, que fue aceptado por los principales médicos de Cambridge del siglo XV, sugiere remedios recomendados por monjes franciscanos como Symon Welles, quien abogó por mezclar un polvo hecho de topos en una bebida curativa.

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