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Reino Unido acepta las condiciones negociadoras de Bruselas para el Brexit

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 19/06/2017 Lucía Abellán
© Proporcionado por Prisa Noticias

El primer capítulo del Brexit se ha saldado con una victoria de la Unión Europea. Reino Unido ha aceptado todas las condiciones de negociación propuestas por Bruselas para discutir sobre el Brexit. Así lo ha admitido el ministro británico encargado de esta tarea, David Davis, al final de la primera reunión celebrada en Bruselas con el negociador de la UE, Michel Barnier. Para desterrar la idea de que esta primera concesión inicial aventura un proceso fácil para la UE, Davis ha añadido: "Lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se acaba".

Un año después del referéndum sobre el Brexit, y con Theresa May aún tratando de cerrar las alianzas que le permitan sacar adelante un Gobierno en minoría, Reino Unido ha arrancado este lunes las negociaciones para su salida de la UE. Los negociadores han coincidido, en una comparecencia conjunta, en que el encuentro ha resultado "útil" y "productivo" y han pactado ya el modo en que discurrirá todo el proceso. Davis ha aceptado una píldora que hasta ahora había rechazado tragar: admitir que primero hay que acordar el divorcio para después empezar a hablar de la futura relación. Solo cuando exista progreso suficiente en la primera etapa se pasará a la segunda.

También ha habido consenso para crear tres grupos de trabajo respecto a los puntos que Bruselas identificó como prioridades en la "salida ordenada" que pretende ofrecer a Reino Unido. Habrá un foro de expertos -de ambas partes- dedicado a los derechos de los ciudadanos, otro a la llamada factura que adeudará Reino Unido a la UE en el momento de la salida y un tercero a resolver los problemas de fronteras, especialmente el que se genera entre Irlanda del Norte (perteneciente a Reino Unido) y la vecina República de Irlanda.

Más que un giro definitivo, el sí británico a los modos de trabajo propuestos por Europa evidencia la fragilidad del Gobierno de Reino Unido tras las recientes elecciones, que dejaron a Theresa May sin mayoría absoluta, y el desconcierto que reina en las filas tories respecto a qué modelo de Brexit pretenden lograr. Los desencuentros con Bruselas no tardarán en llegar -se producirán choques en cada uno de los tres capítulos por los que comenzarán las reuniones técnicas-, pero de momento Londres no ha tenido más remedio que acatar el marco de la Comisión Europea por la falta de alternativas.

Las palabras iniciales de Barnier y Davis reflejaron bien la aproximación tan distinta de Londres y Bruselas respecto al Brexit. "El objetivo es abordar las incertidumbres que ha causado el Brexit, en primer lugar las de los ciudadanos", señaló Barnier antes de entrar a la reunión. "Estoy aquí para construir una relación nueva, profunda y especial con la Unión Europea", añadió Davis, sin mencionar que de lo que se trata, al menos en esta primera fase, es de concretar la salida británica del proyecto europeo.

Las negociaciones se inician con los dos asuntos fundamentales del divorcio sobre la mesa: los derechos de los ciudadanos más afectados por el Brexit (los 3,2 millones de europeos en suelo británico y los 1,2 millones de británicos en territorio comunitario) y el ajuste de cuentas (dinero que Londres comprometió con el resto de socios y que debe desembolsar antes de abandonar la Unión).

La primera ministra planeó un Brexit duro: abandonar el mercado único y la unión aduanera para no ceder ni un ápice en el control de la inmigración. Pero tras el mal resultado de las elecciones del 8 de junio, la estrategia está en el aire. El ministro de Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel, considera plausible que Reino Unido siga formando parte del mercado único, pero solo si acepta la libre circulación de trabajadores y la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE, según la prensa germana.

Escepticismo en Bruselas

Bruselas se muestra prudente respecto a este posible cambio de estrategia británica. Depender de un partido unionista de Irlanda del Norte para gobernar puede suavizar, en principio, las condiciones del divorcio (este territorio sería el más afectado por el establecimiento de una frontera con la vecina República de Irlanda). Pero la retórica proveniente de Londres permanece intacta. "Abandonaremos el mercado único y la unión aduanera", ha aclarado Davis en su comparecencia conjunta con Barnier.

Los contactos formales para trazar los términos del divorcio se han iniciado tras una semana de conversaciones técnicas entre Bruselas y Londres para aclarar cuestiones logísticas y de metodología. La jornada arrancó a las 11 de este lunes con una reunión de las dos delegaciones, encabezadas por los respectivos jefes negociadores: Barnier y Davis. Después, ambos almorzaron juntos antes de las citas de los grupos de trabajo, coordinados por la funcionaria europea Sabine Weyand y el británico Olly Robbins. La primera ronda concluyó con la rueda de prensa conjunta de Barnier y Davis.

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