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Trump cancela su viaje a Londres y culpa a la Administración de Obama

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 12/01/2018 Agencias
Trump, y detrás Mike Pence y Paul Ryan, en marzo de 2017. © JIM LO SCALZO Trump, y detrás Mike Pence y Paul Ryan, en marzo de 2017.

Donald Trump ha suspendido su visita a Reino Unido, prevista a principios de este año para inaugurar la nueva embajada estadounidense en Londres. El presidente ha explicado en Twitter que no asistirá a la apertura porque considera que la anterior sede se malvendió, y culpa de ello a la Administración de su antecesor, Barack Obama.

"El motivo por el que he cancelado mi viaje a Londres es que no estoy de acuerdo con que la Administración de Obama vendiera la que quizás sea la mejor embajada y mejor situada en Londres a cambio de 'cacahuetes', para construir una nueva en una mala localización por 1.200 millones de dólares. Un mal trato. Querían que yo cortara la cinta. ¡No!", ha tuiteado el presidente.

La decisión de trasladar la institución a Nine Elms (en el sur de Londres) se tomó sin embargo en octubre de 2008, meses antes de que Obama llegara al poder en enero de 2009, como puede verse en la web del organismo. El motivo que se alegó entonces para el cambio fue el de tener una embajada "moderna, segura y sostenible".

El diario británico The Guardian afirma, citando fuentes gubernamentales, que Trump ha cancelado su visita a Londres por miedo a que se organicen grandes protestas en su contra (en enero de 2017 un millón y medio de personas firmaron una petición para que el Parlamento retirara la invitación que entonces había hecho la primera ministra, Theresa May, al presidente). A la inauguración acudirá en su lugar el secretario de Estado, Rex Tillerson, según la Agencia EFE.

Tras ganar Trump las elecciones, tanto él como May parecían interesados en reforzar la relación entre sus países que, según los dirigentes, era "muy importante y especial". La primera ministra fue, de hecho, la primera líder en visitar la Casa Blanca de Trump. Esta buena sintonía se deterioró sin embargo el año pasado. Especialmente, cuando el presidente de EEUU retuiteó mensajes xenófobos de la extrema derecha británica.

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