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Un nuevo mundo

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 14/10/2021 Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé

Algunos científicos califican nuestra era como el Antropoceno, donde el ser humano es el centro de la evolución del mundo. Otros, sin embargo, auguran el final del Homo sapiens . Ambas afirmaciones no son en ningún caso contradictorias. Por una parte, el ser humano ha logrado acumular tal capacidad intelectual para hacer avanzar la ciencia y la tecnología que es capaz de prever, modificar y controlar a la madre naturaleza, creando así un mundo a su total imagen y semejanza. En cambio, frente a esta situación incontestable de progreso científico, la realidad nos ha enfrentado en los últimos tiempos a ser testigos de la rebelión de la naturaleza y del grito de alarma de los recursos naturales. Además, el avance del nuevo capitalismo de vigilancia está conduciendo a sápiens hacia un proceso de robotización alienante en donde perderíamos lo esencial de nuestro propio ser: nuestra capacidad de decidir y ser los únicos y libres responsables de nuestros actos y comportamientos. Los progresos en el conocimiento del comportamiento de las neuronas, que podrían incluso depender de estímulos tecnológicos externos, podrían transformarnos próximamente en un Homo mitad sápiens, mitad robot.

La covid-19 no ha hecho más que evidenciar lo que muchos advertíamos ante la complejidad e incertidumbre del nuevo mundo. Hoy somos la sociedad covid , viviendo totalmente inmersos en este ajeno universo en el que tenemos que adaptarnos a los profundos cambios que se han producido, enfrentándonos a la dura realidad de que la nostálgica normalidad será ya un recuerdo lejano. Pese a su origen e impacto inicial de carácter sanitario, esta pandemia hizo tambalear por completo el modelo político, económico, social, cultural y ético de nuestras sociedades. Sigue siendo una crisis fundamentalmente humana, en la que el ciudadano del mundo que se encuentra en su epicentro reacciona y espera soluciones diferentes a las ofrecidas hasta ahora por los sistemas regionales, nacionales e internacionales.

El papel de la Alianza de Civilizaciones será discutir cómo ordenar de nuevo nuestro devenir común

Es indudable que los retos de este nuevo tiempo afectan a una sola humanidad . Los ciudadanos del mundo empiezan a configurarse como un futuro sujeto internacional. Por ello, es esencial ordenar una nueva gobernanza mundial que pueda recoger las aspiraciones y derechos de los casi ocho mil millones de personas que habitan el planeta Tierra. Esto no significa que el espíritu y legado onusiano que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial no puedan responder adecuadamente a estos nuevos retos y desafíos, pero sí que un nuevo modelo multilateral es necesario para resolver las nuevas interrogantes que los profundos cambios producidos en las últimas décadas reclaman.

Pese a que en el inicio de la pandemia muchas personalidades declararon su adhesión inquebrantable al multilateralismo, una peligrosa tendencia está rápidamente abriéndose camino dentro de la comunidad internacional. La rivalidad sino-norteamericana y el retorno a una nueva bipolaridad nos pueden conducir a escenarios peligrosos e imprevisibles de cara al futuro. El denominado multilateralismo à la carte , donde los distintos actores aceptan seguir las reglas exclusivamente para algunas cuestiones, no debe en ningún caso constituir nuestro modus operandi.

FRANKFURT (ODER), GERMANY - OCTOBER 12: German federal police register a man from Afghanistan who had crossed illegally into Germany across the border from Poland on October 12, 2021 in Frankfurt (Oder), Germany. Police are reporting a dramatic increase in the numbers of illegal migrants arriving in Germany from Poland, with over 800 arriving in the state of Brandenburg within the last week alone. Most of the migrants are originally from countries including Iran, Iraq and Yemen. Many are arriving via Belarus, which has allowed migrants from Iraq to fly to Belarus and let them try to reach neighboring countries in the European Union from there. (Photo by Sean Gallup/Getty Images) © Sean Gallup / Getty FRANKFURT (ODER), GERMANY - OCTOBER 12: German federal police register a man from Afghanistan who had crossed illegally into Germany across the border from Poland on October 12, 2021 in Frankfurt (Oder), Germany. Police are reporting a dramatic increase in the numbers of illegal migrants arriving in Germany from Poland, with over 800 arriving in the state of Brandenburg within the last week alone. Most of the migrants are originally from countries including Iran, Iraq and Yemen. Many are arriving via Belarus, which has allowed migrants from Iraq to fly to Belarus and let them try to reach neighboring countries in the European Union from there. (Photo by Sean Gallup/Getty Images)

Nuestro objetivo principal hoy en día es de salvar al planeta y al Homo sapiens conjuntamente de su peligro de extinción definitiva. Hoy debemos reflexionar acerca de cómo ordenar de nuevo nuestro devenir común. He aquí el papel esencial que la Alianza de Civilizaciones de Naciones Unidas, nacida principalmente como una respuesta para combatir el choque de civilizaciones entre un mundo arabo-musulmán y Occidente, puede desempeñar al discutir las reglas y principios que permitan el desarrollo fraternal y armónico de toda la humanidad. La diversidad cultural, étnica y religiosa es una realidad indiscutible hoy en día. El reciente censo demográfico de EE.UU. o la composición sociológica de cualquier ciudad o estado europeo lo demuestran claramente. Qué decir del despertar legítimo en el mundo indígena en América Latina, o el grito de justicia histórica africana, o el respeto exigido por un mundo asiático cada día más influyente. La reciente crisis de Afganistán lo ha puesto brutalmente de manifiesto de nuevo. Occidente debe revisar su estrategia general antiterrorista y desarrollar una política de inclusión social donde el respeto de los derechos humanos, y en especial de las mujeres, pueda coexistir con el respeto cultural y religioso del Afganistán del futuro. No se trata en ningún caso de renunciar a lo ya logrado por la humanidad, ni de reducir a la baja los logros conseguidos por la comunidad internacional: la Declaración Universal de los Derechos Humanos seguirá siendo la plataforma irrefutable de toda gobernanza mundial. Sin embargo, sí es necesario que se respeten y valoren las diferencias y la multiplicidad de culturas y civilizaciones. Vivimos en un mundo multipolar donde es lógico que los distintos países africanos, americanos, árabes, asiáticos y occidentales se sientan orgullosos de su historia y reclamen su lugar en la gobernanza internacional. Todos ellos deben defender sus principios y valores pero sin tratar de imponerlos a otros . Se trataría de vivir y dejar vivir, como bien dice el refrán español. El respeto, la comprensión mutua y la fraternidad deben ser los principios esenciales a la hora de afrontar la nueva agenda onusiana.

Las distintas civilizaciones que ha conocido la humanidad han aportado sus avances y logros en beneficio de todos. No hay una civilización superior a otra. La complejidad de nuestra era antropocénica nos obliga a convivir y organizar la nueva gobernanza, aceptando la diversidad y estableciendo un código de conducta que determine las reglas comunes para evitar caer en totalitarismos excluyentes en donde el ciudadano se vea expulsado y marginalizado definitivamente.

La tarea no es solo de no dejar a nadie atrás, sino de fijar unas reglas de juego que nos permitan mirar hacia adelante donde se perfile un horizonte de paz, justicia y libertad. La Agenda 2030 nos indica el camino a recorrer en base a 17 objetivos esenciales, ninguno de ellos superior al otro. Para alcanzarlos, no basta con fijar prioridades y luchar para salvar el planeta sin antes salvar a la humanidad de esa violencia innata en todas nuestras sociedades que nos lleva a recurrentes crisis, conflictos y guerras. El papa Francisco ha calificado la fraternidad como la nueva frontera de la humanidad. En esta tarea, la Alianza de Civilizaciones y la ONU deben servir de plataforma para discutir las nuevas ideas y propuestas de convivencia humana para el siglo XXI, para este nuevo mundo.

Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé es Alto Representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones

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