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¡Shhh, guarden silencio!… ¡Un vivo, un vivo!

Logotipo de HuffPost HuffPost 20/09/2017

¡Shhh, guarden silencio!… ¡Un vivo, un vivo!

¡Shhh, guarden silencio!… ¡Un vivo, un vivo!
© huffingtonpost.com.mx

¡Sí se pudo, sí se pudo! Gritan decenas de personas que auxilian en la calle de Bolívar, en la colonia Obrera, tras escuchar que de entre los escombros de una fábrica de textiles se rescató con vida a un joven de aproximadamente 20 años.

Alzando los puños en señal de silencio y otros más gritando: "shhh, guarden silencio", fue que se dio aviso del hallazgo, con lo que se habrían rescatado al menos 15 personas en esta zona donde se ha registrado uno de los daños más severos en la delegación Cuauhtémoc de CDMX.

Desde temprana hora, muchos voluntarios se han dado cita en la esquina de Bolívar y Chimalpopoca, donde hacen falta lonas para cubrir la comida que está en riesgo de echarse a perder debido al intenso sol. También comentan sobre la escases de guantes gruesos, papel de baño, mazos, palas, cascos, cubetas, agua, aspirinas, cuerdas, antisépticos, sueros y calmantes para el dolor.

Pese al sofocante calor que pega directamente en los rostros de muchos de los presentes, la voluntad y la esperanza de poder rescatar a más personas, les hace seguir pasando cubetas cargadas de cascajo, vidrios rotos y varillas que dieron forma a una fábrica de textiles que se derrumbó la tarde de este martes con cerca de más de 35 personas en su interior.

Gerardo, quien carga una pesada mochila que contiene guantes, cubrebocas y equipo, con el que él asegura, podrá auxiliar a muchas personas, dice que es ingeniero eléctrico y que él va a donde pueda ofrecer lo que tiene.

"Yo vengo de Nezahualcóyotl (Estado de México), hasta hace poco llegué de Estados Unidos... vivía allá. Apenas me regresé y yo no entiendo cómo hay gente en sus casas nada más viendo, sin hacer nada.

"Yo por eso traje mi herramienta y vengo a apoyar como pueda, a donde me digan yo voy".

Señoras ofreciendo tortas, fruta picada, tlacoyos y tacos, destacan por sus deseos de querer procurar a los voluntarios sedientos y sudorosos, que prefieren aguantarse el hambre para retirar lo antes posible los enormes pedazos de escombros que ilustran la calle ubicada cerca de metro Isabel la Católica y Doctores.

En el lugar hay personas de diversas religiones: católicos, judíos, cristianos, que no dudan en ofrecer su apoyo regalando aguas a quienes ayudan a remover el material o pasar cubetas.

Mujeres, hombres, adultos mayores, niños, e incluso extranjeros, forman vallas humanas donde circula un camión con escombros y gente corriendo con piedras, carritos de súper repletos de varillas, vidrios y tierra.

El cabello de los asistentes se tiñe poco a poco de blanco ante la remoción de polvo y tierra, los cuales también recubren los rollos de tela que sacan cargando vecinos de la zona, policías y militares.

A lo lejos se ve una joven con bata blanca, levantando un cartel que dice: Servicio Médico. Otro más ofreciendo sueros y agua.

Unos mexicanos gritando llenos de júbilo: ¡Un vivo, un vivo! ¡Sí se pudo, sí se pudo!

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