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Silvana Imam, la rapera antirracista que lidera la revolución lésbica sueca

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 09/01/2019 Astrid Meseguer
Silvana Imam en una imagen del documental © Image LaVanguardia.com Silvana Imam en una imagen del documental

Silvana Imam tenía solo cuatro años cuando abandonó junto a su familia su Lituania natal. El nuevo hogar estaba situado en Kiruna, la ciudad más septentrional de Suecia. Su madre soñaba con comenzar allí una nueva vida, mientras que el corazón del progenitor, de origen sirio, anhelaba adentrarse en la política. De pequeña vestía ropa deportiva y lucía el pelo muy corto. En realidad, se sentía como un niño, le atraían las chicas y en su mundo ideal se llamaba Eric. Pero sentirse diferente tiene un precio. En su caso, el acoso escolar fue el pan de cada día en una infancia bastante solitaria en cuanto a amigos se refiere, que solo rompía la presencia de su madre y su hermana mayor, que le animaban a no mostrar en público sus debilidades.

Con los años, Silvana se ha dejado el pelo largo, ha alcanzado casi los 1,80 metros de estatura y ha realizado la carrera de psicología, unos estudios que han quedado arrinconados tras descubrir en la música el vehículo perfecto para transmitir todas sus emociones, que no son pocas. A través del rap y el hip-hop ha alzado la voz contra las injusticias sociales, el racismo, el patriarcado y sobre todo se ha convertido en un icono de la revolución lésbica en su país adoptivo, logrando ser una fuente de inspiración para miles de jóvenes temerosos de salir del armario.


Las letras de sus canciones son directas y claras. No hay espacio para las medias tintas. “Gracias a Dios soy homosexual” brinda a un público claramente femenino que corea su nombre sin cesar, que la aclama entre lágrimas. Las directoras suecas Mika Gustafson, Olivia Kastebring y Christina Tsiobanelis han caído rendidas ante esta joven de fuerte personalidad que ha arrasado en Suecia y han decidido seguir sus pasos en el documental Silvana, que se estrena de forma oficial este jueves en los cines Girona de Barcelona en el marco del DocsBarcelona del mes de enero.

La película es una mirada íntima a la vida de esta cantante, sus ilusiones, proyectos, emociones y forma de entender un universo en el que le ha costado encajar hasta que finalmente ha podido disfrutar de las virtudes de ser un espíritu libre. El camino ha sido largo y duro; por eso su lucha es para los que aún no han podido despojarse de las ataduras de la intransigencia. Como inmigrante se siente feliz del éxito conseguido en Suecia, pero ataca ferozmente la hipocresía del sistema político y social del país, con el que mantiene una relación de amor odio.

Silvana durante una actuación (DocsBarcelona) © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Silvana durante una actuación (DocsBarcelona)

La cámara sigue sus pasos y no elude mostrar escenarios y actitudes que a cualquier otra persona le harían sentir vergüenza. Ella no se esconde ni cuando está borracha ni cuando se desviste en plena montaña chillando a los cuatro vientos: “¿Qué queréis de mí?”. Son los principios de una carrera que las realizadoras reflejan desde 2014 hasta 2016, permitiéndonos ser testigos en primera persona de la evolución de esa “fuerza de la naturaleza”, tal y como se autodenomina la protagonista.

Camina acompañada de un megáfono. Cualquier lugar es bueno para hacer oír su discurso de denuncia contra las opresiones y el machismo. No se considera religiosa, pero las directoras intentan grabarla en el interior de una iglesia. Cuando Silvana le pide permiso al cura y le dice que es una cantante que habla de que los hombres y las mujeres pueden ser iguales, éste le replica argumentando que las mujeres son unas manipuladoras, tal y como lo hace el cuello con la cabeza. De fondo se escucha la negativa de la joven. No hay más que añadir. Fundido en negro.

En esta revolución para que las lesbianas se sientan libres de expresarse tal y como son, Silvana no está sola. Encuentra el amor y la pasión por el activismo en otra cantante, Beatrice Eli, a la que admira profundamente. Coquetean ante la cámara, pasean su entusiasmo sobre los escenarios y ambas construyen un tándem infalible para empoderar la causa feminista, enarbolando la bandera LGTBI en sus actuaciones.

Silvana junto a su pareja, la cantante Beatrice Eli (DocsBarcelona) © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Silvana junto a su pareja, la cantante Beatrice Eli (DocsBarcelona)

La música es una presencia constante en esta interesantísima propuesta que medita los silencios, respira a cámara lenta y se envuelve de una energía arrolladora a lo largo de 90 minutos. Una historia que transmite autenticidad entretejiendo vídeos caseros antiguos con imágenes actuales que ponen el acento en la necesidad de conocerse y aceptarse para ser fiel a uno mismo. “Ellos quieren guerra, yo la paz”, grita a una audiencia entregada esta rapera de 32 años que huye de la etiqueta de superheroína. 

En un año su popularidad ha alcanzado cotas jamás soñadas a un ritmo imparable. Conciertos, exposición pública... la presión de “una fama que te desgasta mucho”. Hasta que llega el momento de parar y hacer balance, de regresar a las raíces, sacar a la luz el lado más vulnerable. En definitiva, de explotar y volver a la carga; de reunir las fuerzas necesarias para continuar inspirando a una nueva generación de jóvenes inconformistas.

Tras la proyección de la película en los cines Girona ( C/ Girona 175 a las 20.00 horas) habrá coloquio con la periodista Júlia Bertran y la compositora Clara Peya. Después del estreno y a lo largo de todo el mes de enero, el documental se proyectará por toda España de forma gratuita en su gran mayoría o a precios simbólicos.

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