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¿Adiós al Air Force One? Así es el avión más seguro (y secreto) del mundo

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 08/12/2016 Jaume Esteve

Donald Trump, Boeing y Twitter. El presidente electo de Estados Unidos ha vuelto a crear un reguero de titulares después de tuitear su desacuerdo con la construcción del nuevo Air Force One, el avión en el que viajará el presidente de Estados Unidos a partir de 2020, y que según Trump costará "4.000 millones de dólares". ¿Su primera reacción? "¡Anular el pedido!".

Pocos minutos después de haber soltado la liebre, fueron varias las voces que se apresuraron a desmentir al recién elegido presidente. O, por lo menos, a matizar sus palabras. Que un par de 747 cuesten la friolera de 4.000 millones de dólares parece una cifra alejada de la realidad si se tiene en cuenta que la última vez que Boeing fabricó un par de estos vehículos, que estrenó George Bush padre en 1990, el coste final fue de 410 millones de dólares, incluido un hangar. El precio, con la inflación actual, se situaría alrededor de los 758 millones.

Detrás del comentario de Trump parecen esconderse otros motivos. En plena precampaña electoral, Trump no dudó en acusar al fabricante de aviones por haber firmado un acuerdo con China para vender 300 aeronaves y para abrir una fábrica en el país asiático. Una fábrica, en palabras del ahora presidente electo, que tendría un impacto directo sobre los trabajadores estadounidenses.

Boeing is building a brand new 747 Air Force One for future presidents, but costs are out of control, more than billion. Cancel order!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump)

6 de diciembre de 2016

Boeing no ha tardado en responder. Frente al dispendio de 4.000 millones de dólares, la firma asegura que firmó un contrato para el desarrollo de dos aviones de 170 millones de dólares. Según Bloomberg, el coste de los aviones se encuentra alrededor de los 225 millones de dólares, aunque también ofrece una cifra interesante, los 3.200 millones que el Pentágono ha dedicado a programas de investigación, desarrollo, construcción y adquisición de las naves, un presupuesto que se reparte hasta 2021.

Boeing todavía no ha recibido la petición final para construir los aparatos (aunque Airbus se ha apartado de la carrera por lo que el camino está despejado), que se calcula que estarán construidos en 2020 y deberían estar operativos hacia 2023. Después de haber volado en dos modelos reacondicionados del 747-200, se espera que los próximos Air Force One sean versiones mejoradas del 747-8. Uno de los últimos ejemplares del avión, que en los últimos años ha protagonizado un lento declive, estará al servicio de los presidentes venideros... si Trump no cambia de planes.

Una fortaleza aérea

"El Air Force One no se refiere a un avión en concreto sino al nombre del transporte que utiliza el presidente de Estados Unidos", explica Pepe Cervera, colaborador de Teknautas y experto en temas de aviación y tecnología militar. El presidente también puede hacer uso de otras aeronaves, como un Boeing 757, si la pista en la que va a aterrizar no tiene la capacidad para albergar un 747. De hecho, al tratarse de una versión modificada del popular 'jumbo', al avión se le conoce como VC-25.

Como avión de pasajeros modificado para transportar al hombre más poderoso del planeta, el 747 no es un avión pensado para entrar en combate aunque cuenta con medidas que le permitirían defenderse contra posibles ataques. "Se sabe que llevan sistemas para despistar misiles, láseres o bengalas de magnesio para desviar misiles antiaéreos. También es probable que lleve medidas contra la guerra electrónica para confundir a los misiles que llevan un radar instalado en la cabeza", explica Cervera. "Existen líneas aéreas en Israel que ya cuentan con estas medidas —prosigue— e incluso un multimillonario paranoico podría instalarlo en su avión privado".

(Reuters) © Proporcionado por El Confidencial (Reuters)

Aunque el Air Force One no ha sufrido nunca un ataque, se conocen algunas situaciones en las que la tripulación, consciente de que el presidente podía correr peligro, activó los pocos mecanismos de defensa que tenía a su disposición. Uno de ellos ocurrió en 1974, cuando el Boeing 707 en el que viajaba el presidente Nixon fue escoltado por cazas de la fuerza aérea Siria. Los pilotos del avión, que no estaban al tanto de la maniobra de protección, y creyendo que estaban bajo ataque, iniciaron maniobras evasivas.

"Aunque sea un avión reforzado y mejorado sobre el modelo base, no hay que olvidar que se trata de un avión comercial con limitaciones de maniobra y carga. Piensa que si haces maniobras muy bruscas el vehículo se rompe, de manera literal, en pleno vuelo. Las maniobras se pueden hacer en un determinado rango y, cuánto más grande es el aparato, más torpe su movimiento. No soporta determinadas cargas g que dependen del peso del avión", recuerda Cervera. Se estima que el peso de uno de estos vehículos es de 375.000 kilos en el momento de despegar.

(Reuters) © Proporcionado por El Confidencial (Reuters)

Otro momento de tensión se vivió el 11-S. El día del ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono, y en mitad del caos generalizado, el presidente George W. Bush despegó de Florida, donde se encontraba, rumbo a Washington. Durante el camino, un avión de pasajeros que no respondía se encontraba muy cerca del Air Force One. El avión desvió su trayectoria para comprobar si estaba siendo seguido, pero todo quedó en un susto.

El Air Force One es capaz también de repostar en vuelo, viajar a Mach 0.92 (el equivalente a 1.015 km/h a más de 11.000 metros) o recorrer hasta 13.000 kilómetros. En sus viajes en territorio estadounidense no viaja acompañado, aunque está bajo constante vigilancia desde tierra, y se desconocen los patrones de defensa en el extranjero. De haberlos, las tareas de escolta corresponden a las fuerzas áereas del territorio que sobrevuela en cada momento.

Soportaría un pulso electromagnético

"Es posible proteger un avión para que soporte este tipo de ataques", señala Cervera. El Air Force One no es una excepción, pero tampoco es único en el planeta. De la misma manera que es un vehículo reforzado para aguantar las consecuencias de una detonación nuclear a distancia, también permite que el presidente se comunique por canales seguros con el resto del ejecutivo y las fuerzas armadas.

Con su tuit de ayer, Trump ha arrojado un halo de incertidumbre sobre el futuro del vehículo. Un avión utilizado por los últimos cuatro presidentes de Estados Unidos y que, muy probablemente, cubra el mandato del presidente recién elegido. La decisión sobre el futuro Air Force One será otro de los temas a los que habrá que estar atento a partir del 20 de enero de 2020, primer día de mandato del próximo inquilino de la Casa Blanca. Si sirve de algo, siempre se puede tirar de hemeroteca: Trump reconocía en marzo de 2014 que sus aviones favoritos eran el Boeing 757 y el Citation X. ¿Será alguno de esos dos el próximo vehículo de transporte presidencial?

(EFE) © EFE (EFE)
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