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¿Es diferente el cerebro de las mujeres del de los hombres?

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 30/09/2017
Las diferencias entre el cerebro de los hombres y de las mujeres, al descubierto © Image LaVanguardia.com Las diferencias entre el cerebro de los hombres y de las mujeres, al descubierto

La historia de los seres humanos es una historia de confrontación. Desde tiempos inmemoriales, muchos son los que tratan de hallar supuestas evidencias culturales, de raza, nacionales o de sexo definitivas para señalar al otro como inferior. A menudo, este ansia de superioridad esconde un sentimiento de inferioridad latente, reflejado en actitudes socialmente aceptadas como puede ser el machismo.

Negar diferencias entre ambos sexos es absurdo, tanto como afirmar que pertenecer a un colectivo nos hace mejores o peores. La raíz de todas nuestras actitudes está en nuestros cerebros. Además, muchos son los que creen que los cerebros de hombres y mujeres son muy diferentes. ¿Es cierto eso?

¿Mito o realidad?

Un reciente estudio ha demostrado que el cerebro de hombres y mujeres es diferente, pero no a nivel morfológico. La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) y dirigida por el ginecólogo Marek Glezerman, ha revelado que “los cerebros de mujeres y hombres no son dimórficos y no son categóricamente diferentes, al igual que los sistemas genitales de los dos géneros”.

© Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L.

Glezerman señala que los órganos de ambos sexos “se asemejan más a un mosaico superpuesto de áreas funcionales específicas”. Es por eso que, según la investigación, “no pueden distinguirse como cerebros masculinos y femeninos”, morfológicamente hablando.

Mientras este estudio no ve diferencias morfológicas, sí que apunta a diferencias de “funcionalidad del sistema”. “Existen diferencias funcionales en varios centros de actividad en el cerebro mientras realizan tareas físicas o cognitivas o experimentan experiencias emocionales, pero no hay distinciones morfológicas entre cerebros que experimentan dolor, felicidad o pena, amor u odio, empatía o compasión”.

“Funcionalmente, los cerebros de mujeres y hombres son de hecho diferentes. No mejor, ni peor, ni más ni menos sofisticado, solo diferente”, concluye el estudio. Y es que estas diferencias vienen determinadas, según la investigación, por un “entorno hormonal completamente diferente durante la vida intrauterina en el cerebro femenino y masculino”. Según el estudio, “los datos científicos sobre el efecto crucial de la testosterona en el cerebro masculino en desarrollo son abrumadores”.

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Una de las diferencias más sustanciales entre ambos órganos radica en las áreas que controlan las gónadas: el hipotálamo, la hipófisis y el eje gonadal. “Morfológicamente, estas regiones parecen iguales. Las hormonas segregadas son exactamente iguales, sólo los patrones de secreción son diferentes: pulsátil en las mujeres y casi constante en los hombres, lo que conduce a una función gonadal fundamentalmente diferente”.

Las consecuencias de la testosterona altamente elevada en el feto masculino son “numerosos, incluyendo características de comportamiento o verbalidad”. Estas conclusiones, sin embargo, no pueden ser tomadas como categóricas, tal y como recuerda el estudio, ya que “los solapamientos son comunes”.

Hormonas en la fase intrauterina

El efecto de las hormonas en la fase intrauterina es crucial en el desarrollo del cerebro. Algunos de los hallazgos más interesantes surgieron después de una investigación que examinó a un grupo de niños observados desde antes de su nacimiento.

Alrededor de las 16 semanas de gestación, las madres de esos niños se sometieron a una amiocentesis, que implica la obtención de muestras de fluido del útero. Los investigadores midieron los niveles de testosterona en el fluido y descubrieron que “cuanto más alta fue la testosterona prenatal de los niños, más lentos fueron para desarrollarse socialmente. Por ejemplo, mostraron menos contacto visual en su primer cumpleaños”, destaca el psicólogo Simon Baron-Cohen de la Universidad de Cambridge.

Esta investigación también reveló que estos individuos “tuvieron un vocabulario más reducido antes de los 2 años y mostraron menos empatía al alcanzar la edad escolar”. Baron-Cohen, sin embargo, observó que “estar expuesto a altos niveles de testosterona en el útero parece aumentar algunas habilidades espaciales”. Además, los niños “fueron más rápidos para identificar maneras específicas escondidas en un diseño”.

Todas estas diferencias, sin embargo, no son norma. Ni definición. Porque ni las hormonas afectan siempre de la misma forma, ni los comportamientos están definidos de forma sólo biológica. Porque, al fin y al cabo, una de las cosas que más nos define es cómo nos comportamos ante esta diferencia, sea entre géneros o dentro del mismo sexo.

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