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"¿Es más saludable una lechuga plantada junto a la M-30 que las del supermercado?"

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 21/11/2016 Á. V.

Las acelgas, los ajos y las escarolas crecen a pocos metros de la M-30, junto a las vías del tren y a escasos metros de una excavadora que no para de remover la tierra. Estamos en el huerto comunitario del barrio de Adelfas, uno de los más grandes de Madrid, donde se cultivan todo el año verduras de temporada. Cuenta con un sistema de riego por goteo y consigue coordinar por internet a unas 100 personas. Entre todos, algunos más que otros, lo mantienen funcionando todo el año. "Lo que sacamos lo repartimos en función de lo que necesita y le gusta a cada uno, controlando que nadie se pase. Y si viene un vecino y quiere llevarse algo, se lo damos", explica a pie de brócoli J.L Fernández Casadevante, coordinador de la red de huertos urbanos vecinales de Madrid y autor del libro 'Raíces en el asfalto'.

El huerto de Adelfas fue uno de los pioneros en Madrid y, como tantos, se montó mediante la acción de una 'guerrilla ecológica' y de manera totalmente informal. En 2009, un grupo de vecinos con conciencia medioambiental compraron unos sacos de tierra y plantaron un puñado de semillas en un terraplén desocupado, junto a las vías. El proyecto fue creciendo ("los jubilados se acercaron y fueron los que nos enseñaron a hacer las cosas al principio") y recibió impulso con la fiebre de la comida orgánica, que ya empezaba a extenderse por España. En 2014, después de varias peleas, consiguieron que el Ayuntamiento cediese un terreno a la Asociación de Vecinos y se mudaron allí.

Es una historia común. Los huertos urbanos se han multiplicado por diez en la última década y ya son cerca de 20.000, cifras aún muy por debajo de las de otros países industrializados. Aunque cada vez cuentan con más apoyos dentro de municipios e instituciones, su existencia ha provocado reacciones contradictorias en los últimos tiempos. Dos recientes artículos publicado en 'Magnet' (este y este) inspirados en el trabajo del biólogo Andrés Rodríguez Seijo, doctor por la Universidad de Vigo, inciden en que no sólo no son más saludables que la agricultura industrial que desemboca en los supermercados, sino que entrañan riesgos serios para la salud, especialmente entre los niños.

Huerto de Adelfas © Proporcionado por El Confidencial Huerto de Adelfas

"Hay un riesgo potencial que puede ser grave, pero depende mucho de dónde esté el huerto y de cómo se administre. El problema es que muchas iniciativas se hacen en terrenos no urbanizados, que tampoco son parques, en lo que le sobra a una ciudad. En muchos casos hay falta de previsión y planificación a la hora de montar el huerto. Y no es lo mismo hacerlo en un suelo con pasado industrial que en un sitio que lleva años siendo un parque. En mi trabajo analicé los suelos de Vigo y dependía muchísimo de donde recogiese la muestra. Lo que sí podemos decir sin miedo a equivocarnos es que es más seguro comprar en un supermercado, donde al menos han pasado unos controles, que consumir lo que sale en un huerto urbano", dice Rodríguez Seijo.

Y abunda: "Por mucho que lo limpies o cambies la tierra, la planta está al aire y al final las hojas van a estar en contacto con partículas dañinas en suspensión: metales, hidrocarburos, de todo, que en el caso de vegetales como verduras o calabacines, acumulan dosis que pueden llegar a ser muy altas y tener efectos perjudiciales para la salud a largo plazo. Hay estudios hechos en Baltimore y en Berlín que lo indican. También se ha estudiado que hay maneras de paliar el riesgo: controlando mucho la localización, colocando setos alrededor, pero en España normalmente no se hacen esas cosas".

Andrea Estrella, bióloga de una cooperativa social (Germinando) que impulsa proyectos de este tipo, dice que el objetivo principal de los huertos urbanos no es el consumo ("nadie se alimenta exclusivamente de huertos urbanos en Madrid, es un porcentaje mínimo"). Se trata, dice, de una actividad lúdica y educativa para concienciar de la importancia de la actividad agrícola. "Los artículos que nos señalan como una actividad peligrosa son sensacionalistas, pero está bien que se trate el problema de la contaminación, que es real, pero que habría que hacer extensible a la producción agrícola industrial, donde entran en juego aún más contaminantes, como fertilizantes, pesticidas, etcéra".

Huerto de Adelfas © Proporcionado por El Confidencial Huerto de Adelfas

Casadevante respalda esa idea. "Nadie dice que estos huertos sean perfectos. Es evidente que estar cerca de la M-30 entraña problemas, pero nosotros somos los primeros interesados en saberlo y hemos promovido un convenio con la Escuela de Minas de la Politécnica para controlar la contaminación. Además, no cultivamos sobre la tierra existente, sino que vaciamos 30 centímetros y metemos tierra apta para el cultivo. Creo que el alarmismo es innecesario. Instituciones como Habitat (agencia de sostenibilidad de la ONU) respaldan nuestros proyectos. Aquí se trata de educar para que la gente entre en contacto con otro tipo de agricultura y se conciencie del problema que supone la producción de alimentos a escala industrial, que además no es sostenible. Los huertos urbanos están para acercar el proceso a los barrios y dirigir a la gente a cooperativas de proximidad, profesionales pero orgánicas", comenta.

Eduardo De Miguel, investigador de ingeniería geoquímica ambiental de la Politécnica de Madrid, admite que es imposible generalizar, ya que todo depende del huerto urbano que se escoja para analizar. "Hay estudios que dicen que entrañan más riesgos que la agricultura tradicional y hay estudios que subrayan lo contrario. Además cuando hablamos de riesgos es porque hay incertidumbre, porque no tenemos certezas. Lo que sí subrayaría es que depende casi todo de la herencia del suelo, del uso que ese suelo haya recibido antes, más que de la localización. Para nosotros lo importante es analizar los riesgos de todos los elementos nocivos para la salud que hay en la ciudad y en su suelo, en un contexto más amplio", concluye.

J.L Fernández Casadevante en el huerto de Adelfas © Externa J.L Fernández Casadevante en el huerto de Adelfas
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