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¿Qué fue de salir a las 18 h?

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 04/10/2017
La ministra de Empleo, Fátima Báñez © Image LaVanguardia.com La ministra de Empleo, Fátima Báñez

El tiempo pasa para todo menos para las propuestas de conciliación entre el trabajo y la vida personal. Pase lo que pase, nunca dejan de ser eso, propuestas. Hace ya más de nueve meses que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, acudía al Congreso con un vistoso plan para intentar avanzar de nuevo en ello, con un objetivo, entre otros, seductor y noticiable: la apuesta por acabar “con carácter general” la jornada laboral a las 18 horas, mujeres y hombres.

La ministra trasladaba uno de los compromisos de legislatura suscrito entre el PP y Ciudadanos, y lo situaba como una de las prioridades de este mandato. El debate ha regresado varias veces al Congreso y lo volvía a hacer la semana pasada de la mano del PSOE. “¿Dónde quedó aquello de salir del trabajo a las seis de la tarde, ministra?”, preguntaba el grupo Socialista en la sesión de control al Gobierno.

Fátima Báñez dice que se dialoga, pero no concreta las propuestas

A tenor de la respuesta, la propuesta ha quedado donde se quedan enredadas casi todas las cuestiones vinculadas con la conciliación –una palabra ya muy gastada–, y sobre todo cuando se trata de medidas que impliquen a todos, y no sólo a las mujeres. O sea, en frases tipo “estamos trabajando para un acuerdo de racionalización horaria” del que pocos detalles se conocen, por lo menos de momento, de cómo podrán llevarse a la práctica. Las propuestas que había realizado la ministra en diciembre hablaban también de regular lo que se conoce como “bolsas de horas” en las empresas –para introducir la flexibilidad–. Y apuntó también la idea de debatir el cambio de huso horario.

La posibilidad de generalizar esta salida a las 18 horas, siempre con matices en función del sector en el que se trabaja, supondría un amplio acuerdo entre patronales y sindicatos, un tema que acaba siempre aparcado a la sombra de otras prioridades. Y como se ha debatido largamente en Catalunya durante los últimos cuatro años, significa también un cambio en la percepción cultural del tiempo. Pero es precisamente por estas dificultades por las que se dio la bienvenida a la intención del Gobierno de empujar la propuesta de las 18 horas como una especie de marco general sobre el que avanzar.

El PSOE insiste en que las iniciativas han de incumbir a todos, no sólo a las mujeres

La semana pasada, Báñez también aludió en el Congreso al trabajo que se está realizando con los interlocutores sociales para trabar “una posición común” de España en la construcción de la nueva iniciativa del pilar europeo de derechos sociales. La Comisión Europea ha presentado este año el nuevo “pilar” que en uno de sus puntos se refiere a la necesidad de garantizar el equilibrio entre la vida profesional y privada de los europeos. Es en este contexto en el que la ministra quiere consensuar una propuesta que incluya la necesidad de que los horarios laborales españoles se asemejen a los europeos. Pero de nuevo todo sigue siendo una cuestión de palabras y de inexistentes medidas y concreciones.

Lo que sí que ha dado un pequeño paso adelante, en línea con lo anunciado por el Gobierno, ha sido en la ampliación de los permisos de paternidad –de uso exclusivo para los padres–. Se pasó de las dos semanas a las cuatro, que entraron en vigor el pasado 1 de enero de 2017. En los presupuestos para el 2018 está previsto la ampliación en dos semanas más, pero de momento las cuentas del Estado están pendientes de aprobación.

Las preguntas que realizó la diputada del PSOE Rocío de Frutos volvían a incidir en este ya eterno tema no resuelto: las políticas para equilibrar trabajo y vida privada han de ser generales, para todos.

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