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‘La peste’, el olor a podredumbre que nace desde el guion

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 30/09/2017 Gregorio Belinchón
Rafael Cobos (izquierda) y Alberto Rodríguez, en la presentación de 'La peste' en San Sebastián. © Javier Etxezarreta Rafael Cobos (izquierda) y Alberto Rodríguez, en la presentación de 'La peste' en San Sebastián.

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La peste huele. A excrementos, a muerte, a sudor y sangre. A la ciudad que pudo ser la nueva capital del imperio español y devino en una nueva Babilonia, Sodoma y Gomorra. Suele ocurrir con el poder y la podredumbre que emana y se expande por los círculos que le rodean. La pestilencia triunfa. Es díficil que una serie de televisión logre esas sensaciones inmersivas, pero el equipo que encabeza Alberto Rodríguez lo ha logrado. Tanto, que antes de que estrene en Movistar + en enero, ya ha empezado la escritura de la segunda temporada. Su paso por la sección Oficial, aunque fuera de concurso, de San Sebastián, reafirman las grandes expectativas.

Detrás de los guiones de La peste están Rafael Cobos y Fran Araújo. Cobos forma parte del grupo de Rodríguez, esos cineastas sevillanos de igual talento y humildad. Juntos, Cobos y Rodríguez, han ganado dos goyas y han sido candidatos a otros tres. Así que Rodríguez no trabaja sin Cobos, aunque el escritor sí ha colaborado con otros directores. Y ahora le toca afrontar un reto mayúsculo: la segunda temporada de La peste la redactará Cobos sin Rodríguez al lado. De repente, ha nacido un showrunner, término que le provoca risa. "Qué responsabilidad, qué miedo".

Una serie no se escribe como una película. O al menos no habitualmente. "Primero empezamos a definir de qué queríamos hablar. En el desarrollo del argumento, Alberto no pudo estar porque finalizaba El hombre de las mil caras. Yo escribí el argumento, y ahí entró Fran, que estuvo conmigo en ese arranque. Cuando Alberto llegó, hizo los ajustes necesarios para que sintiera suya la serie, y después Fran le sustituyó como compañero de viaje", explica Cobos. La serie juega varias cartas. Una acción principal -crímenes por resolver, el gancho para el espectador- protagonizada por un proscrito ("Intuimos que tiene un problema personal, porque algo le atormenta", apunta Cobos sin querer desvelar más), otra trama más centrada en el poder (la que lidera el personaje de Paco León ("Habla de la corrupción y la política") y una tercera que repasa el papel de la mujer en aquella época. "Y además está la ciudad", remata su escritor. "Por eso en el primer episodio hemos mostrado toda la época, antes de que entraran los crímenes en el segundo capítulo. No voy a desvelar más, pero el final de la serie cierra el círculo y tiene mucho que ver con el arranque".

La Sevilla de finales del siglo XVI es el puerto de entrada de las riquezas del Nuevo Mundo. Está cerca de convertirse en la capital del imperio, aunque tanto dinero atrae su correspondiente corrupción. Y de la mano, la enfermedad. Física y psíquica. En la segunda, las intrigas y las dobles caras de algunos protagonistas. En la primera, la peste que bautiza la serie. La segunda temporada se centrará en uno de esos epicentros infecciosos: el barrio de la Mancebía. "Es un barrio portuario cerrado, gestionado por el Cabildo y la Iglesia, en la que todo el mundo saca tajada de la prostitución".

Cobos habla de libertad creadora. "Cuando nos planteábamos ser menos condescendientes con los hechos, nuestros productores nos expoleaban. En realidad, Alberto y yo nunca hemos sido censurados en nuestra carrera, hemos podido hablar de lo que queríamos. No niego que tuvimos algunas crisis. En un momento, pensamos si nos habíamos pasado, si habría dinero para hacerlo bien. Otra crisis llegó con el desembarco de Alberto, porque como es lógico, amoldamos el proyecto ya arrancado a su planteamiento y visión del asunto. Como el proyecto era de tamaño importante [10 millones de euros de presupuesto], el agobio a veces también fue de tamaño importante". La oferta inicial vino de Movistar Televisión y Cobos y Rodríguez se plantearon dos historias: "Una era La peste, y otra transcurría en los barrios, en los extrarradios de Sevilla, en la actualidad. De común acuerdo, elegimos hablar de la Sevilla del siglo XVI y después entró en la trama la plaga como metáfora de la corrupción. En realidad desde 1550 hasta 1649 la ciudad ha estado marcada por enfermedades cada lustro. Nos interesa ese finales del XVI porque el Imperio aún vive cierta opulencia, y falseamos un poco las fechas para que encajara en la trama".

Más allá del disfrute al telespectador, Cobos confiesa: "Hicimos que un thriller en esa época conviviera con una idea metafórica de la enfermedad, y este es discurso de la serie, como condición humana. Siempre volverá la peste mientras el hombre sea hombre y pese al hombre". Y por eso hay segunda temporada.

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