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“La mayor solidaridad es que los turistas vengan a México”

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 29/09/2017 Cecilia Ballesteros
Enrique de la Madrid, secretario de Turismo de México, en una entrevista con EL PAÍS. © Daniel Villa Enrique de la Madrid, secretario de Turismo de México, en una entrevista con EL PAÍS.

Tras un verano récord y de cerrar el mejor año turístico de la historia en México (35 millones de visitantes en 2016 que dejaron 20.000 millones de dólares), Enrique de la Madrid (Ciudad de México, 1962), secretario de Turismo, se enfrenta al reto de superar dos terremotos que han puesto a temblar una industria en pleno despegue que ha hecho del país el octavo destino del mundo.

Pregunta. ¿Cómo está afectando la devastación causada por el último terremoto al sector turístico? ¿Cuál es el primer balance de daños?

Respuesta. Lo peor son las pérdidas humanas. Al final, habrá una cifra en torno a quinientos muertos en todo el país. Son muchas vidas, pero el número es significativamente menor que en 1985 cuando México cambió dramáticamente. Las zonas más afectadas son los Estados de Oaxaca, Chiapas, Morelos o Puebla, sobre todo en lugares en los que las construcciones son de adobe, sin cimientos, también en iglesias y conventos. En Ciudad de México, se han derrumbado 38 edificios, en el 85 fueron 300. La mayoría de las zonas turísticas de la capital (Polanco, los museos o las pirámides de Teotihuacán, por poner ejemplos) están intactas. Solo hay siete u ocho hoteles, fuera de los grandes circuitos, que tienen fallas estructurales. Hay más de 50.000 habitaciones y solo 4.000 están en proceso de revisión. Eso es muy importante porque estamos en una zona sísmica como ocurre en Japón, en Perú, en San Francisco. Vivimos con huracanes y con sismos. Pero, a pesar de todo, en Cancún, en la Riviera Maya, en Huatulco, en Puerto Escondido, en Puerto Vallarta o en Los Cabos, en los destinos turísticos más importantes, no hay afectaciones. México está de pie. La mejor muestra de solidaridad con México es viajar allí.

P. ¿Cómo van a paliar esta crisis? Su departamento acaba de lanzar la campaña México, un mundo en sí mismo que estaba prevista con anterioridad.

R. De dos formas, en principio. Primero, atendiendo la emergencia en las zonas más afectadas con albergues para las personas que se han quedado sin casa, con víveres y colchonetas, demoliendo casas inhabitables (90.000 en Oaxaca y Chiapas, unas 150.000 en todo el país) y reconstruyendo. De los 111 pueblos mágicos que hay, unos 11 han visto afectado su patrimonio cultural, hay iglesias del siglo XVI, ayuntamientos también de esa época que estaban en uso. La iglesia es para ellos tan importante como sus viviendas, forma parte central de sus vidas y también hay que reconstruir ese patrimonio, así que para eso se destinarán unos quinientos millones de dólares, de la mano con la secretaría de Cultura. También se buscará mecenazgo privado y del extranjero. La segunda parte es la campaña México un mundo en sí mismo, que presentamos en Nueva York y que está basada en una frase que me encantó del secretario de la Organización Mundial de Turismo (OMT), Taleb Rifal, que resume el mestizaje y la diversidad de México. A través del Consejo de Promoción Turística, haremos campañas de información, contactaremos con los touroperadores y haremos una estrategia destinada a evitar las cancelaciones. Tenga también en cuenta que de cada peso que se recibe por turismo, 85 centavos provienen de los mexicanos. Queremos también que los mexicanos viajen por el país.

P. La violencia es el otro factor que pesa a la hora de viajar a México. Por primera vez, Estados Unidos ha emitido una alerta para que sus ciudadanos no viajen a Baja California Sur, un destino considerado hasta ahora seguro.

R. Tomamos esas recomendaciones muy en serio. El 60% de los turistas que llegan a México son estadounidenses (unos 10 millones), seguidos por canadienses, británicos y, ahora también, muchos argentinos. En este caso, el Gobierno federal y el de Baja California Sur trabajan conjuntamente para generar instituciones más sólidas, más fuertes y un entorno social que también lo sea. No puede haber zonas hoteleras de primera y comunidades de tercera por la llegada de una emigración, fundamentalmente de hombres solos, procedentes de otras entidades, que buscan trabajo. Son sociedades rotas y hay que crear sociedades solidarias. En algún momento habrá que llegar a algún tipo de conversación con el presidente Donald Trump porque México siempre ha sido un país de tránsito para la droga, no un destino de consumo, aunque también lo haya.

P. También hay un problema de diversificación de la oferta hotelera y de alternativas al turismo de sol y playa, del todo incluido.

R.  Estamos apostando también por otro tipo de turismo, tenemos mucho potencial. Por ejemplo, turismo de naturaleza, en Tabasco o Campeche, cultural como en Guanajuato o en Zacatecas, que es una maravilla. Vamos a apostar por el turismo médico, sobre todo dirigido a los 50 millones de estadounidenses que no tienen seguro, la medicina mexicana es de calidad y sus precios más bajos. Estamos apostando por los destinos gastronómicos, por los pueblos mágicos. Queremos generar en México la cultura de viajar por el propio país.

P. Esta tragedia ha vuelto a poner de manifiesto una enorme desconfianza de la población hacia la Administración y la clase política mexicana.

R. Hay desconfianza de los mexicanos hacia su Gobierno como ocurre en estos momentos en todo el mundo. La ciudadanía ante estos acontecimientos sale y reacciona y se queja de la falta de visibilidad de los gobernantes. Pero ¿quiénes son el Gobierno? Los militares, los marinos, los médicos, los que atienden los albergues en Oaxaca y Chiapas son servidores públicos, son también Gobierno. Aritméticamente, hay más ciudadanos que gobernantes. Todos somos ciudadanos. Hay gentes expertas en la desinformación, una desinformación que está pagada para generar desconfianza. El reto es cómo vamos a seguir siendo solidarios en los siguientes meses porque la reconstrucción es lo más difícil. Hay personas sin casa, en albergues. El sismo y el país es de todos.

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