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“Piqué se moja por algo que nos afecta a todos”

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 03/10/2017 Diego Torres
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Piqué, en Las Rozas. © CARLOS ROSILLO Piqué, en Las Rozas.

Carles Aleñá (Mataró, 1998) es el jugador más destacado del Barça B. Su entrenador, Gerard López, ejerce la doble función de técnico del filial azulgrana y de seleccionador catalán, cargo de ribetes honoríficos que se circunscribe a la liturgia de un partido amistoso anual. La semana pasada, cuando su homólogo el seleccionador español sub-21, Albert Celades, le llamó para anunciarle que convocaría a Aleñá, el técnico del Barça B se sintió honrado. “Me llamaron para decirme que me quitarían a mi jugador importante y me alegré”, dice Gerard; “como entrenador del Barça, que te llamen jugadores a la selección es un privilegio y un orgullo porque significa que estás haciendo bien tu trabajo. Fui a buscar a Aleñá y le dije: ‘Tengo una noticia mala y una buena; la mala es que te perderás los dos próximos partidos con nosotros; y la buena es que te ha convocado la sub-21’. El chico estaba feliz: ‘¡Mister, hostia qué bien! ¡Qué contento estoy!”.

Gerard López, que fue internacional con España en la Eurocopa de 2000, cuenta la escena para ilustrar la clase de sentimientos que normalmente despierta en el futbolista catalán una llamada de la selección absoluta. A su entender, Piqué también está genuinamente orgulloso de jugar con España, cuestión que cree compatible con sus manifestaciones de repudio a la represión policial sufrida por las personas que acudieron a votar el domingo, movilizadas por el referéndum organizado por la Generalitat.

“Respaldo a Piqué al cien por cien en sus declaraciones del domingo”, dice el técnico. “Los jugadores evitan hablar de política por el qué dirán”, lamenta; “pero él tiene mucha personalidad. Él no ha interpretado ningún papel. Se ha partido la cara por España escuchando mil pitos en contra y nunca ha tenido un mal gesto. Sus palabras me gustan mucho. No me parece ni populista ni oportunista. Es el único que se moja sinceramente para hablar de un problema que nos afecta a todos los españoles, y no solamente a los catalanes”.

“Si Piqué no estuviera comprometido con España no habría ido”, concluye Gerard. “Si algo no le hubiera gustado habría dicho que ahí no pinta nada. Pero no ha renunciado. Eso es compromiso. Lo más fácil sería borrarse porque jugar un partido en Alicante ahora es una papeleta. Puede que haya cometido errores de juventud, pero nadie puede dudar de su compromiso. Lo ha demostrado cuando nadie tenía la valentía de decir según qué cosas”.

Rafa Alkorta, que nació en Bilbao y que en los años de plena actividad de ETA acudió regularmente a la selección en un clima social complejo, cree que no es el patriotismo, sea lo que sea, sino el cariño por una camiseta lo que entusiasma a casi todos los que acuden con España. “No tengo ninguna duda de que Piqué siente el escudo”, dice Alkorta. “Lo ha dado todo por esta selección y lo sigue dando. Económicamente ir a la selección no supone nada para alguien como él”.

Decir lo que sienten

“Es cierto que los jugadores somos reacios a meternos en charcos extradeportivos”, opina el exmadridista. “Pero estamos viviendo una situación política muy especial. Hay que respetar a todo el mundo. Cuando Oleguer Presas renunció a la selección en 2007 me pareció muy bien, porque fue muy coherente y lógico. Ahora Piqué siente mucho lo que pasa en la sociedad catalana y creo que la libertad de expresión es lo mejor que tenemos en este país. Me parece bien que los jugadores digan lo que sienten. Que muestren que somos humanos. Que muestren que no vivimos en una burbuja y nada nos interesa”.

“Él no se mete con nadie”, zanja Alkorta. “Es sincero. Se ha expresado correctamente en un día de mucha tensión en Barcelona. No politizó. Dio su opinión”.

Fernando Hierro, que fue capitán del Madrid y de la selección antes de ejercer como director general deportivo de la Federación entre 2008 y 2012, trabajó durante muchos años junto a Piqué. “¡Desdramaticemos!”, dice Hierro; “quienes duden de Piqué que miren sus números con la selección. Desde los 15 años siempre quiso venir. Jugó en todas las categorías. Mientras fui director deportivo tuvo un comportamiento fantástico. Ha llegado a jugar con problemas musculares y siempre lo ha hecho feliz. Es un chaval normal. Con su forma de ser, lógicamente, muy competitiva. Sin duda, Gerard es uno de los mejores centrales de la historia del fútbol y no se consigue lo que él ha conseguido sin carácter”.

La españolía y “los pelos como escarpias” de Luis Aragonés

Luis Aragonés, que pobló la selección de catalanes y los puso a jugar como jugaban en el Barça, fue el fundador de lo que él mismo definió como La Roja, uno de los equipos más influyentes del siglo. Uno de sus secretos fue el ejercicio de un sentido del humor tal que muchas veces sus jugadores no comprendían si hablaba en serio o en broma.

“¡A mí, cuando escucho el himno se me ponen los pelos como escarpias!”, advirtió una vez a sus futbolistas. “¡Y el que no sienta lo mismo que me lo diga!”.

Nadie objetó nada. Pero el comentario suscitó horas de risa entre los jugadores.

El técnico de Hortaleza, tal vez el seleccionador que más abiertamente manifestó su sentimiento patriótico, caracterizó su mandato por el empleo discrecional del término “españolía”, que la RAE define como “cualidad de español” o “amor a lo español”. En plena crisis de resultados, cuando el equipo buscaba un estilo propio, Luis pedía a sus jugadores que se comportaran “con españolía”. La consigna suscitó una duda semántica en el vestuario, pues carecía de contornos precisos. De lo que no tuvieron ninguna duda los catalanes de aquellas excursiones, Puyol, Xavi, Capdevila o Cesc, fue de que sentían al equipo como una familia.

Casillas y Xavi, símbolos de aquel grupo campeón de Europa en el 2008, suelen recordar que nunca fueron más felices.

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